La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) dio a conocer su más reciente informe sobre la calidad del aire correspondiente al tercer trimestre de 2025, en el cual destacó que, en general, los niveles de contaminación atmosférica en su jurisdicción se mantuvieron dentro de los rangos normativos y mostraron un comportamiento favorable; no obstante, un lugar en Bogotá registró cifras alarmantes.
De acuerdo con la entidad, el reporte fue elaborado a partir de la información obtenida por las 28 estaciones de monitoreo ubicadas en 25 municipios de la región. Los datos revelaron que la mayoría de las zonas registraron una calidad de aire “buena”, sin superar los límites máximos permitidos para los principales contaminantes.
El seguimiento constante del Sistema de Vigilancia de la Calidad del Aire (SVCA) permitió a la corporación identificar, durante julio, agosto y septiembre, el comportamiento de las condiciones meteorológicas influyó en los niveles de contaminación.
Lluvias ayudaron a controlar la contaminación
Según el informe, el mes de agosto se registraron lluvias por encima del promedio, lo que favoreció la dispersión de partículas y la reducción de contaminantes atmosféricos. “El comportamiento del aire en la jurisdicción fue favorable en términos generales; los valores registrados se mantuvieron dentro de los rangos de seguridad para la salud humana”, señaló la CAR en su comunicado oficial.
En contraste, septiembre registró una disminución de lluvias, situación que generó un incremento gradual de material particulado PM2.5 y PM10, aunque sin sobrepasar los límites establecidos por la normatividad ambiental vigente.
El lugar en Bogotá que concentró el polvo más peligroso
La entidad informó que el material particulado fino PM2.5, partículas microscópicas con un diámetro de 2.5 micrómetros o menos, mantuvo una calidad de aire “buena” en casi todas las estaciones. La única excepción fue la estación Bogotá Mochuelo, donde se detectaron valores ligeramente por encima del límite normal durante el 6,5% del tiempo monitoreado.
Estas partículas afectan la salud humana, pues las PM10 tienen un diámetro de hasta 10 milímetros y las PM2.5 son más pequeñas, con un diámetro de hasta 2.5 milímetros. Ambas pueden tener efectos negativos para la salud, pero estas últimas son más peligrosas porque pueden penetrar en profundidad el sistema respiratorio y el torrente sanguíneo.
Según la corporación, esta situación está relacionada con emisiones locales procedentes de ladrilleras e industrias que se ubican en la zona, así como con las “condiciones topográficas del sector, el cual está asentado en un valle rodeado de montañas lo que dificulta la dispersión del aire”.
El informe también señaló que no se evidenció la presencia significativa de contaminantes externos. Solo se registraron algunos episodios de polvo proveniente del desierto del Sahara durante agosto, sin que estos tuvieran efectos relevantes sobre la calidad del aire en la región.