Bogotá enfrenta una nueva crisis de infraestructura tras las intensas lluvias que azotaron el norte de la ciudad. El deprimido de la calle 94, una de las obras más emblemáticas de la última década, se convirtió nuevamente en el escenario de una emergencia que dejó vehículos sumergidos y generó fuertes críticas hacia la gestión del riesgo y el mantenimiento del alcantarillado en la capital.
El impacto de las lluvias en la localidad de Usaquén
Guillermo Escobar, director del Idiger, calificó el evento climático como algo excepcional, señalando que la cantidad de agua caída en un tramo de apenas dos horas superó la capacidad de respuesta del sistema. Según el funcionario, el volumen de lluvia registrado en la localidad de Usaquén fue equivalente a llenar 21 piscinas olímpicas en dicho lapso de tiempo.
Esta precipitación representa aproximadamente la tercera parte de toda la lluvia que suele caer durante el mes de marzo en Bogotá, lo que provocó un colapso no solo en el deprimido, sino en diversos puntos de drenaje de la zona. "La saturación del sistema de alcantarillado se genera por lluvias intensas de corta duración", explicó Escobar, añadiendo que factores como la antigüedad de las redes en ciertos sectores y la acumulación de basuras y escombros dificultan la evacuación del agua.
¿Por qué fallaron las motobombas en el deprimido de la 94?
Uno de los puntos más polémicos de la entrevista fue el funcionamiento del sistema de bombeo. A pesar de que el deprimido cuenta con motobombas automáticas diseñadas para evitar inundaciones, Escobar admitió que el sistema no operó al 100% de su capacidad.
El director señaló que, si el sistema hubiera funcionado perfectamente, no se habría presentado la magnitud de la emergencia vista por la ciudadanía. Actualmente, la Empresa de Acueducto de Bogotá se encuentra verificando las condiciones técnicas para entender por qué las bombas no lograron drenar el agua de manera efectiva.
"Si hubiera funcionado al 100%, pues no hubiéramos tenido esa condición de emergencia", reconoció Escobar ante los cuestionamientos sobre la operatividad de esta infraestructura que apenas tiene entre 7 y 8 años de antigüedad.
Medidas de mitigación y respuesta del Distrito
Ante la recurrencia de estas inundaciones en temporada de lluvias, el Distrito ha programado reuniones de urgencia entre el IDIGER, el IDU y el Acueducto para evaluar nuevas medidas que minimicen el impacto en este sector. Aunque Escobar destacó que bajo esta administración se han registrado cero víctimas fatales gracias a la preparación previa, las imágenes de conductores atrapados en sus vehículos han generado indignación.
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