En medio del desierto en La Guajira operaba un centro logístico al servicio del narcotráfico internacional. En cercanías a Bahía Hondita, en el municipio de Uribia, fue ubicado y destruido un complejo artesanal que, según inteligencia militar, pertenecía a redes transnacionales al servicio del Clan del Golfo.
La operación, liderada por la Armada, a través de la Fuerza Naval del Caribe, contó con el apoyo del Ejército y la Fuerza Aeroespacial. Fueron cinco días de maniobras sostenidas con aeronaves vigilando desde el aire, unidades navales cerrando el paso por mar y tropas ingresando por tierra hasta consolidar el área.
En el lugar funcionaba un astillero clandestino para la fabricación y adecuación de semisumergibles. Allí fueron hallados materiales en fibra de vidrio, maquinaria pesada, remolques tipo cama baja, más de 3.000 galones de combustible, equipos de navegación satelital y sistemas de comunicación. También se incautaron un fusil y un revólver.
A pocos metros, en una bahía con salida a aguas abiertas, las autoridades encontraron un semisumergible listo para zarpar, equipado con dos motores y con capacidad estimada para transportar hasta 10 toneladas de clorhidrato de cocaína. Cerca de allí había una lancha rápida de bajo perfil, impulsada por cuatro motores de alta potencia y con capacidad para mover cerca de tres toneladas adicionales.
Según las investigaciones, desde este punto se proyectaban envíos por la ruta transatlántica del Caribe oriental, pasando por las Antillas con destino final en Europa. Ante el despliegue militar, los responsables abandonaron el complejo, que fue destruido de manera controlada.
Las autoridades estiman que la infraestructura y el material incautado superan los tres mil millones de pesos. Con este golpe, se interrumpe una plataforma clave para el envío de grandes cargamentos de droga desde el norte del país hacia mercados internacionales.