Así está preparada Bucaramanga ante posible tránsito de venezolanos: hay albergue
De esta manera, las autoridades locales buscan brindar apoyo humanitario a los migrantes venezolanos.
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La Alcaldía de Bucaramanga anunció que el coliseo Edmundo Luna fue designado como espacio de acogida provisional frente a una eventual llegada de ciudadanos venezolanos, en medio del panorama de incertidumbre que atraviesa el vecino país.
La medida hace parte de un plan de contingencia enfocado en la atención humanitaria y la organización del territorio.
El alcalde Cristian Portilla precisó que la capital santandereana no será un punto de asentamiento permanente para la población migrante, sino un lugar de paso.
“Estamos preparados para responder ante cualquier situación. Este escenario se utilizará únicamente de manera transitoria”, afirmó el mandatario local.
Según la administración municipal, la estrategia se articula con organismos de socorro, la Policía Nacional, el sector salud y entidades departamentales y nacionales, con el fin de garantizar una atención ordenada, condiciones dignas y prioridad para niños, mujeres y población en situación de vulnerabilidad, además de preservar el orden público.
Durante la tarde y noche del sábado, desde el Puesto de Mando Unificado (PMU), las autoridades informaron que hasta ese momento no se había registrado el ingreso de ciudadanos venezolanos al departamento de Santander, pese a la expectativa generada por los acontecimientos recientes en Venezuela.
Sin embargo, desde las 5:00 de la tarde, decenas de familias venezolanas se congregaron en el Parque de los Niños, en Bucaramanga, donde se vivió una jornada cargada de emociones. La reunión espontánea se convirtió en una celebración marcada por espuma, pitos, tambores, abrazos y lágrimas, reflejo de la esperanza compartida.
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“Hoy volvimos a soñar”, expresó una madre venezolana mientras estrechaba a su hijo entre sus brazos. Otros asistentes coincidieron en que, después de años, sienten que la posibilidad de regresar a su país ya no es solo una ilusión distante.
Entre los testimonios estuvo el de Betzabet Jiménez, migrante venezolana radicada en Colombia desde hace ocho años, quien manifestó su alegría por lo que ocurre en su país.
“Toda mi familia está en Venezuela: mi mamá, mis hermanos y mis sobrinos. Sueño con poder pasar una Navidad allá. A quienes no entienden nuestra celebración, les pedimos empatía; lo que estamos viviendo es un destello de libertad. Este es apenas el comienzo, aún falta mucho”, relató.