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Paneleros de Santander alertan crisis: venden por debajo del costo de producción

Los bajos precios de compra y las deudas bancarias ponen en riesgo la continuidad de los trapiches y el sustento de cientos de familias paneleras en Santander.

357763_Producción de la panela // Foto Facebook: Fedepanela
Producción de la panela.
Fedepanela

Una difícil situación económica atraviesa los productores de panela de Santander y Boyacá, especialmente en la Hoya del Río Suárez y la provincia de Vélez, donde los bajos precios de venta y la falta de mercados están poniendo en riesgo la sostenibilidad de los trapiches.

Mariela Acuña, productora de panela del municipio de Güepsa, advirtió que actualmente el kilo de este alimento se vende entre $3.200 y $3.300, un valor que no alcanza a cubrir los costos de producción, afectados principalmente por el aumento de la mano de obra y los gastos que implica cada molienda.

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“El kilo de panela, la hechura vale $4.500, porque la mano de obra está demasiado elevada. Está muy costoso aquí y los gastos para hacer una molienda son supremamente elevados”, explicó.

A esta situación se suma la preocupación por la producción de panela en los ingenios del Valle del Cauca, que, según la productora, podría agravar las dificultades comerciales para los pequeños y medianos paneleros de Santander y Boyacá.

“Si le dan la orden de hacer panela, prácticamente los paneleros de la Hoya del Río Suárez, de la provincia de Vélez, Santander y de Boyacá tenemos que cerrar los trapiches y buscar otro medio para poder subsistir”, manifestó Acuña.

Las consecuencias ya se reflejan en las finanzas de los productores. En su caso, adquirió un crédito de $220 millones para mejorar su trapiche, pero los ingresos actuales no le permiten responder por la obligación bancaria. Ante la posibilidad de perder sus bienes, contempla vender parte de sus tierras para pagar la deuda.

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“En este momento, la panela no da para pagar créditos. Estoy pensando que, en lugar de que me ejecuten, voy a vender el lote, la tierra para poder pagar”, señaló.

La preocupación también alcanza a las familias que dependen de esta actividad. Acuña indicó que en su trapiche alrededor de 50 familias reciben ingresos semanales, mientras que, según sus cálculos, unas 350.000 familias de las provincias paneleras de Santander y Boyacá se benefician del trabajo relacionado con la caña.

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La productora pidió mayor respaldo institucional para abrir nuevos mercados, facilitar la comercialización y ofrecer alternativas frente a los altos intereses de los créditos. También llamó la atención sobre las dificultades de acceso a las fincas, pues las lluvias han deteriorado las vías y los mismos productores han tenido que repararlas.

“Necesitamos mercado a dónde vender y que el Gobierno también nos incentive, nos ayude con los intereses de los bancos, que son demasiado caros”, concluyó.

Mientras esperan soluciones, los paneleros advierten que mantener sus trapiches abiertos resulta cada vez más difícil, pese a que de esta actividad dependen el empleo rural y el sustento de numerosas familias de la región.

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