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Operación del metrocable Picacho en Medellín depende de un vuelo de Europa

El cierre de fronteras con el viejo continente tiene en veremos la llegada de los profesionales necesarios para una de las tareas pendientes.

A tan solo dos meses que finalice el contrato de obra del metrocable línea P, Picacho, que se construye en la ladera noroccidental de Medellín, los contratistas del proyecto esperan la aprobación de vuelos internacionales entre Colombia y Europa para garantizar una de las tareas fundamentales: el reemplazo del cable portador.

Diego Calderón, coordinador del proyecto, explicó que aunque ya tienen los insumos, es necesario la llegada de técnicos franceses para la instalación.

Tanto el cable nuevo como los equipos necesarios, que fueron importados temporalmente, están en Medellín y Caldas respectivamente, solo falta el personal requerido para la tarea y dejarlo en condición operativa
detalló Calderón.

Dicho cambio es necesario luego que, el pasado 7 de enero, durante el montaje del cable portador (que se reemplazará), una parte de otro cable, conocido como auxiliar, se destempló y cayó al piso, en inmediaciones de la Autopista Norte.

Si bien esta no es la única tarea pendiente, es determinante para la entrega y puesta en marcha de la operación comercial del metrocable, cuyo costo ya va en $356.000 millones (el último contrato, vencido el pasado 17 de julio, era por $298.500 millones).

Pero el proyecto se enfrenta a otro impacto de la pandemia y es la reducción del personal en los frentes de trabajo para cumplir las medidas de aislamiento.

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En la totalidad de la intervención, el promedio de trabajadores antes de las restricciones oscilaba entre los 700 y 750, pero hoy solo pueden permitir el 65% de estos.

“Eso se ha reflejado en que las actividades tomen un poco más de tiempo, por lo que tomamos medidas para optimizar los rendimientos en los tiempos. Esto es, ampliar las jornadas laborales o tener horarios nocturnos. Por ejemplo, en la estación Acevedo aprovechamos los espacios en que no tenemos paso de trenes para hacer tareas que tienen que ver con los rieles”, dijo Calderón.

El funcionario enfatizó en que, hasta ahora, no se ha pensado en una reprogramación del cronograma de labores pues confían en tener todo listo el 11 de diciembre, fecha en que finaliza el contrato.

Lo que se debe hacer en dos meses

En los barrios La Paralela, Pedregal, Doce de Octubre y Picacho, ya es más que evidente la transformación del paisaje y urbanismo que deja la construcción del sexto metrocable de Medellín.

La ejecución de la obra va en 87% y, si se mira por las estaciones, las dos intermedias: Sena Pedregal y Doce de Octubre, son las más avanzadas con 81% y 87% respectivamente.

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En estas se adelantan labores de obra blanca e intervenciones en las inmediaciones para garantizar la accesibilidad y conectividad con el transporte público.

La estación El Progreso, ubicada al lado del CAI periférico Picacho y también llamada la del retorno, va en 77% y es allí donde estará el garage de las cabinas.

Finalmente, la estación Acevedo, que es la conexión con la línea A del metro, tiene 79% de sus labores listas. En esta se demolió el cabezote sur de la antigua estación para construir un nuevo ingreso que respondiera al aumento de pasajeros que llegará con el metrocable, para lo cual también se harán adecuaciones en el costado norte.

Según comentó Calderón, tanto en El Progreso como en Acevedo, que están en etapa de obra gris, fue necesario hacer tareas extras para garantizar el éxito de la obra.

“En El Progreso se adelantó un estudio de amenaza pues el lote estaba catalogado como zona de alto riesgo, por lo que se necesitaron labores para dar estabilidad a la estación y las viviendas vecinas. Y en Acevedo, al construir junto al lecho del río, debimos excavar más de lo esperado y hacer unas ataguías, pero todo ya está superado”, aseguró Calderón.

Una vez entre en operación, el metrocable Picacho será el de mayor capacidad y velocidad de la ciudad: según el estudio de demanda, movilizará hasta 3.681 pasajeros por hora en cada sentido (Acevedo - El Progreso y viceversa), aunque su capacidad total es de 4.000 pasajeros/hora, (los cables de Santo Domingo y San Javier pueden transportar hasta 3.000 pasajeros hora/sentido).

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Además, la velocidad máxima es de 5.5 metros por segundo (18 kilómetros por hora), lo que se traduce en que el trayecto entre dichas estaciones tomará 11 minutos.

“En los dos meses que nos faltan podremos terminar todas esas labores constructivas y la instalación del sistema electromecánico. Tenemos pendiente la instalación mencionada pero estamos haciendo todos los esfuerzos para entregar el proyecto en diciembre”, reiteró Calderón.

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