Ayer la noticia fue que robots humanoides, equipados con inteligencia artificial, estarían vigilando centros comerciales y conjuntos residenciales en Bogotá, con el objetivo de mejorar la seguridad en la capital.Me impresionaron mucho en su apariencia. Todavía con movimientos muy “robotizados”, están prestos a registrar cada entrada y salida con precisión en estos lugares y, para ello, pueden detectar anomalías, identificar patrones de comportamiento sospechoso y procesar datos críticos en tiempo real.Tengo que decir que me sentí en una de las películas de ficción que veía cuando era niño. Y me surgieron varias preguntas y reflexiones que quisiera compartir con ustedes:¿Qué estamos reemplazando realmente: funciones o vínculos humanos? Entiendo que un robot puede vigilar, registrar, alertar. Pero no puede interpretar el miedo en una mirada, decidir con compasión, entender el contexto humano. Seguro podemos ganar eficiencia, y eso es muy bueno, pero ¿cómo logramos no perder humanidad? Si una máquina puede hacer nuestro trabajo, ¿en qué se sostiene nuestro valor? Durante años hemos definido a las personas por lo que hacen: su profesión, su productividad, su utilidad. Pero si una máquina puede hacerlo mejor, más rápido y sin cansarse, la pregunta es: ¿qué queda del ser humano? Hay que construir una reflexión que nos permita entender lo humano en este contexto tecnológico.Si todo se vuelve eficiente… ¿qué lugar queda para lo imperfecto? El ser humano es lento, emocional, contradictorio, y ahí precisamente está la condición de posibilidad de desarrollo. Pero el mundo que estamos construyendo premia la precisión, la velocidad, la ausencia de error. Me pregunto: si eliminamos lo imperfecto, ¿no estaremos eliminando también lo profundamente humano?.Y me propongo estas preguntas no para quejarme de los robots, ni para cerrarme al desarrollo tecnológico, sino para llamar la atención sobre la necesidad de reflexionar en torno a qué es lo humano en medio de todo este avance, generar los límites éticos necesarios y no perder el control de la existencia.Porque el verdadero riesgo no es que las máquinas se parezcan a nosotros, es que nosotros terminemos pareciéndonos a ellas.
Estamos acostumbrados a recibir noticias negativas de colombianos en el exterior: que si cometieron robos, que si estuvieron involucrados en delitos de narcotráfico, que si protagonizaron algún escándalo. Esa repetición constante ha terminado por moldear una percepción injusta: magnificamos esos hechos, creemos que somos los peores y, sin darnos cuenta, dejamos de celebrar cuando un colombiano es reconocido por su talento, disciplina y éxito.Ayer, mientras buscaba el tema para este editorial, me encontré con la manera como ven en Portugal al futbolista samario Luis Suárez. Medios como Record y O Jogo lo describen como un jugador “decisivo”, destacan sus goles en el tiempo de descuento y su capacidad para rescatar puntos en momentos críticos. Lo llaman el “salvador” en partidos de alta presión. Elogian no solo su capacidad goleadora, sino también su mentalidad insaciable, su disciplina y su tenacidad, incluso cuando juega con molestias físicas. Lo reconocen como un líder, como alguien que no se rinde.Y entonces surge una pregunta incómoda pero necesaria: ¿por qué nos cuesta tanto apropiarnos de estas historias?Ser colombiano no puede seguir siendo una carga emocional marcada únicamente por lo negativo. Colombia también es esto: talento que cruza fronteras, disciplina que se impone a las dificultades, carácter que se levanta incluso en medio de la adversidad. Cada colombiano que deja huella positiva en el mundo está contando una historia distinta, una que merece ser amplificada con el mismo énfasis con el que repetimos lo malo.Sentirse orgulloso de ser colombiano no es negar nuestros problemas, es negarnos a reducirnos a ellos. Es aprender a mirar con equilibrio, a reconocer que hay sombras, sí, pero también una luz poderosa que muchas veces ignoramos.Vale la pena detenernos, mirar ejemplos como el de Luis Suárez y decir, sin pena y sin complejos: esto también somos nosotros. Y cuando empecemos a creerlo de verdad, no solo cambiará la forma en que nos ven afuera, sino, sobre todo, la forma en que nos miramos por dentro.
Una de las riquezas humanas de estos días es reconocer que no todos pensamos de la misma manera. Y no lo hacemos por muchas razones: no hay dos cerebros iguales; la genética, la química y las conexiones neuronales varían en cada persona.Cada historia moldea la forma de pensar. Sabemos que uno no piensa solo con lógica, sino también con lo que vivió, con lo que le dolió, con lo que le enseñaron y con lo que teme perder. Cada uno tiene su propia historia.Lo vemos todos los días: en una conversación familiar que termina en silencio incómodo, en una amistad que se enfría por una opinión política, en alguien que dejamos de escuchar solo porque piensa distinto. No es que no entendamos los argumentos; es que dejamos de ver a la persona. Y cuando eso pasa, ya no queremos comprender, queremos ganar. Y en ese intento de ganar, muchas veces perdemos lo más importante, el vínculo.Hoy tenemos claro que las emociones influyen más de lo que creemos. No pensamos primero y sentimos después; muchas veces es al revés. Por eso defendemos ideas que, en el fondo, protegen emociones: miedo, orgullo, pertenencia, identidad.Una última razón es que buscamos confirmar más que cuestionar, porque el cerebro ahorra energía reafirmando lo que ya cree.Esto, que es evidente en la vida cotidiana, hoy se ve negado por el intento intencional de algunos de hacernos pensar como ellos. Y, claro, cuando constatan que no pensamos igual, la reacción va desde el rechazo hasta la violencia en todos los sentidos, tratando de imponernos sus maneras de pensar.El ideal es que aprendiéramos a comprender las otras formas de pensar y fuéramos capaces de respetarlas, tratando de construir acuerdos superiores que nos permitan convivir. Es evidente que los límites de esa aceptación —cuando esas formas de pensar se traducen en acciones— están en la legalidad y en la ética.En esta Semana Internacional del Cerebro vale la pena reconocer que pensar distinto es útil, aunque nos incomode. Porque, si todos pensáramos igual, no habría innovación, no habría debate, no habría evolución. No eres malo ni mereces lo peor por pensar distinto a mí.
En las últimas horas, la Corte Constitucional explicó en detalle, los motivos para decretar la suspensión provisional de la emergencia económica y social decretada a finales del año pasado por parte del gobierno del presidente Gustavo Petro.Para los magistrados, hay dudas significativas sobre el cumplimiento por parte del gobierno, de los requisitos constitucionales para declarar el estado de excepción, es decir, que exista una crisis grave e imprevisible, que no pueda resolverse mediante mecanismos ordinarios y que justifique darle poderes legislativos al Ejecutivo.La Corte demás considera que la emergencia podría afectar principios fundamentales como la separación de poderes y el equilibrio institucional entre el Ejecutivo y el Congreso. De hecho, la Corte dice de manera textual que el decreto puede provocar “afectaciones serias al principio democrático y a la separación de poderes”.En la práctica, lo que dicen los magistrados es que el Gobierno estaría suplantando al Congreso, por medio de decretos con fuerza de ley sin que existan razones suficientemente claras para hacerlo, con lo que el Ejecutivo podría haber expandido indebidamente su poder.La Corte además señala que su intervención obedece a que busca evitar abusos del poder excepcional del Ejecutivo y advierte que permitir esta actuación del gobierno sin una debida justificación sería equivalente a que los ciudadanos queden sometidos a un estado de excepción “espurio” o sin fundamento constitucional.Mientras se conoce este documento de la Corte, la Procuraduría emitió su concepto dando vía libre al paquete tributario creado al amparo de la emergencia económica, pero condiciona su validez a que se declare exequible el famoso decreto madre que justificó el estado de excepción, sumado al uso exclusivo de los recursos.En últimas, el balón está en la cancha de la Corte Constitucional que debe definir muy pronto si tumba o no de forma definitiva el famoso decreto 1390 de 2025, que fue el que creo la emergencia económica y social.
El fútbol colombiano está de luto tras la muerte de Santiago Castrillón, jugador de las divisiones menores de Millonarios FC, quien falleció este domingo 22 de marzo luego de sufrir un colapso durante un partido del Torneo Nacional Sub-20. El hecho ocurrió el sábado 21 de marzo, cuando el joven futbolista, nacido el 7 de septiembre de 2007 en Bucaramanga, se desplomó en plena competencia, generando momentos de angustia entre sus compañeros y el cuerpo técnico.De acuerdo con la información compartida por el club en sus redes sociales, Castrillón fue atendido de inmediato por el equipo médico en el lugar y posteriormente trasladado en ambulancia a un centro hospitalario de alta complejidad en el norte de la ciudad. Allí permaneció en la unidad de cuidados intensivos bajo la supervisión de especialistas en el área cardiovascular. Sin embargo, pese a los esfuerzos médicos, el jugador no logró recuperarse y falleció en compañía de su familia, amigos y compañeros de equipo.A través de un comunicado, Millonarios expresó su dolor por la pérdida del joven, a quien describió como una de sus promesas deportivas. “Hoy el fútbol se detiene. El corazón azul está roto. Hoy el dolor nos invade, nos llena de impotencia y de tristeza”, señaló el club. En el mismo mensaje, añadieron: “Con profundo sentimiento despedimos a nuestro número 10, nuestro compañero, nuestro amigo. Santiago no solo jugaba al fútbol. Lo vivía, lo sentía, lo compartía con una sonrisa que hoy queda tatuada en todos nosotros”. La institución también envió un mensaje de solidaridad a sus familiares y cambió su imagen institucional por el logo a blanco y negro, en muestra del luto que hoy atraviesan.Tras confirmarse la noticia, el jugador Falcao García también se pronunció en sus redes sociales con un sentido mensaje. "Hoy nos embarga una profunda tristeza. Se nos va un compañero lleno de sueños, de talento inigualable y con un futuro brillante por delante. Lo despedimos con el corazón partido, pero también con la firme promesa de seguir luchando por aquello que tanto anhelaba", dijo el jugador.Además, envió un mensaje y de fuerza a la familia y amigos y expresó que "Honraremos su memoria dando lo mejor de nosotros en cada partido, llevando su legado en el corazón. Descansa en paz, amigo. Santi Castrillón, por siempre en la memoria de @millosfcoficial".
Dos personas mueren y al menos dos han resultado heridas esta noche tras la colisión de un avión de Air Canada con un camión de bomberos en una pista del aeropuerto LaGuardia en Nueva York (Queens), según publica la CNN a partir de una fuente policial.Los fallecidos son el piloto y el copiloto de la aerolínea, y los dos heridos se encontraban en el coche de bomberos.El accidente se produjo hacia las 23:40 hora local, cuando un vuelo de Jazz Aviation que operaba un vuelo de Air Canada impactó contra un vehículo de bomberos que acudía a atender otro incidente en el aeropuerto, según señalan fuentes aeroportuarias.Las autoridades activaron los protocolos de emergencia y ordenaron el cierre del aeropuerto para facilitar las labores de investigación.La Federal Aviation Administration (FAA) emitió una orden de suspensión de vuelos en LaGuardia tras el suceso y está previsto que permanezca cerrado hasta la tarde del lunes.Jazz Aviation confirmó en un comunicado emitido a primera hora del lunes el incidente relacionado con el vuelo 8646 de Air Canada procedente de Montreal.La aeronave, un CRJ-900, transportaba a 72 pasajeros y 4 miembros de la tripulación, según una lista preliminar, informó la aerolínea.Según la web, Flightradar24 -un servicio global de rastreo de vuelos en tiempo real-, el avión circulaba a unos 210 kilómetros por hora -130 millas por hora- momentos antes del impacto. Las imágenes de la colisión muestran graves daños en la parte frontal del avión.Por su parte, la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) anunció el envío de un equipo investigador al lugar.El accidente, según la CNN, se produce en un contexto de tensiones en aeropuertos de Estados Unidos por la falta de financiación del Departamento de Seguridad Nacional, que ha afectado al personal de seguridad y provocado retrasos en distintos aeródromos del país.
Un grave accidente de tránsito se registró en la vía que comunica a Bucaramanga con Rionegro, a la altura del kilómetro 11, en el sector conocido como El Cero, dejando como saldo una persona muerta y dos más heridas, entre ellas un menor de 7 años.La víctima fatal fue identificada como el presbítero Óscar Jenry Vera Tamí, párroco de la iglesia Inmaculada Concepción de Rionegro, reconocido por su labor pastoral en diferentes municipios de Santander.De acuerdo con el reporte preliminar, en el siniestro se vieron involucrados cuatro vehículos dos automóviles, una camioneta en la que se movilizaba el sacerdote y un camión tipo turbo. Las primeras hipótesis apuntan a una posible falla en el sistema de frenos del camión, lo que habría provocado la invasión de carril y el posterior choque en cadena.Producto del fuerte impacto, la camioneta en la que viajaba el religioso terminó volcada dentro de un río. Pese a los intentos de auxilio por parte de testigos y organismos de emergencia, el sacerdote quedó atrapado y falleció en el lugar.En el hecho resultaron heridas dos personas, entre ellas un menor de edad, quienes fueron trasladados al hospital de Rionegro, donde reciben atención médica.El padre Vera Tamí era oriundo de Floridablanca, del barrio Santa Ana, y pertenecía a una familia humilde. A lo largo de su vida sacerdotal prestó servicio en municipios como Girón, Málaga, Matanza y California, donde dejó huella por su cercanía con la comunidad.La Arquidiócesis de Bucaramanga recordó al presbítero como un servidor fiel de la Iglesia, cuya vida estuvo marcada por la entrega pastoral. La comunidad católica ora por su descanso eterno y acompaña a sus seres queridos con esperanza en la vida eterna.Las autoridades de tránsito hicieron presencia en el lugar y adelantan las investigaciones para esclarecer las causas exactas del accidente, mientras la comunidad católica y fieles lamentan la pérdida de un líder espiritual muy querido en la región.
Irán negó este lunes 23 de marzo la existencia de negociaciones con Estados Unidos para poner fin al conflicto, en respuesta a recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien aseguró haber sostenido contactos “productivos” con Teherán. Según la agencia Mehr, que cita a la Cancillería iraní, “no hay conversaciones entre Teherán y Washington”, y calificó las afirmaciones del mandatario como parte de una estrategia para influir en los mercados energéticos.Las declaraciones fueron respaldadas por otras agencias vinculadas al régimen, que reiteraron que Irán no ha participado en diálogos ni directos ni a través de intermediarios. Esto contradice lo dicho por Trump, quien horas antes anunció que pospondría por cinco días un eventual ataque contra infraestructuras energéticas iraníes tras, según él, haber mantenido “conversaciones productivas” con el gobierno iraní.Incluso, un alto funcionario de seguridad citado por Tasnim insistió en que “no ha habido ni hay negociaciones en curso” y advirtió que este tipo de declaraciones hacen parte de una “guerra psicológica”. La fuente agregó que el ultimátum de cinco días anunciado por Trump representa “la continuación del plan estadounidense para cometer crímenes contra el pueblo”, al tiempo que aseguró que Irán continuará respondiendo y defendiendo su territorio. Según medios estatales, la decisión de aplazar los ataques también estaría relacionada con la “credibilidad de las amenazas militares de Irán”.
El magisterio en Antioquia rechazó que la Gobernación vaya a descontar el pago de al menos un día de los tres en los que salieron a paro por fallas en el sistema de salud. Los docentes aseguran que es una determinación ilegal y que atropella sus derechos como educadores.El 24, 25 y 26 de febrero, docentes en el departamento de Antioquia estuvieron en paro por fallas en el sistema de salud, situación que desde ADIDA calificaron como insostenible debido a las constantes fallas en la red de prestadores. Ahora, cerca de un mes después, expresaron que el pago de esos tres días no les va a llegar por completo.Sin embargo, esta polémica tiene un antecedente, y es que, en medio de las manifestaciones, la Gobernación de Antioquia había advertido que la no prestación del servicio o el cese de actividades sin justa causa no generaba el derecho a la remuneración, amparándose en que el Ministerio de Educación no había dado autorización para suspender las actividades académicas.Con esta situación ya conocida con anterioridad, los profesores que estuvieron en el paro de 72 horas se encontraron con la sorpresa de que el pago correspondiente a esos tres días sería descontado de manera parcial y automática, generando el rechazo del magisterio de Antioquia, quienes aseguraron que “estas determinaciones son abiertamente ilegales y representan un atropello contra los derechos”.En un comunicado dado a conocer en las últimas horas, ADIDA señaló que, al parecer, la Gobernación de Antioquia habría desconocido directrices del Ministerio de Educación, en donde se establece el derecho a la protesta social y que, además, obvió que se había hecho un llamado a las entidades territoriales a “abstenerse de impedir o sancionar su ejercicio por parte del magisterio colombiano”.Blu Radio consultó con la Gobernación de Antioquia, que indicó que a los cerca de 3.000 docentes que habían participado en los tres días de paro se les había dado la posibilidad de compensar dos días; es decir, sí o sí se les descontará un día de trabajo, haciendo la claridad de que a aquellos que no se acojan a la compensación se les descontarán los tres días de remuneración.
Me cuesta esperar. Por eso casi nunca llego puntual a una cita. Siempre llego pocos minutos después de lo planeado, para encontrar a la persona allí y no vivir el desasosiego que me da estar esperando a alguien. Eso ha hecho que muchas veces alguna situación se me atraviese y el cálculo no se cumpla, terminando en una impuntualidad.Ahora, históricamente por los trabajos que he tenido, presidiendo la comunidad en la celebración de los sacramentos y el ejercicio radial y televisivo, he tenido que ser totalmente puntual. No podía comenzar la misa de 7 a las 8, como hubiera querido, ni podría iniciar el espacio de Caracol TV a la hora que quisiera. Pero la verdad, si por mí fuera, no me importaría llegar un poco después.En estos días leía una nota de prensa del diario El Tiempo que insistía en que las personas impuntuales tienden a ser más relajadas y menos estresadas, es decir, que confían en que su vida está bajo control, y por eso no se preocupan, sin embargo, un estudio de la Universidad Estatal de San Francisco, reveló que la impuntualidad se relaciona con problemas de autocontrol y con la generación de hábitos excesivos de beber y comer, y además con problemas en la concentración. Pero quizá los que más sufren son las personas puntuales, que terminan estresadas con el incumplimiento. Les hacen la vida más difícil.Entiendo todos los argumentos del respeto por el otro y por su tiempo, pero creo que tenemos que ser más flexibles y cogerla con más suavidad, tratar de establecer rutinas y dinámicas que nos permitan disfrutar de las experiencias, sabiendo que no todo lo podemos controlar.Los especialistas a los impuntuales les recomiendan:1. Analizar bien el tiempo dedicado a cada tarea.2. Escribir lo positivo que puede traer la puntualidad.3. Reprogramar el día. Tener claridad en qué se va a hacer, poniéndole tiempo de sobra a cada actividad. Se recomienda ponerlas 15 minutos antes de la hora real.Creo que en esto, como en la vida, hay que vivir sin excesos.También le puede interesar:
En época de fake news, a nueve meses de las elecciones regionales y con el espejo de lo sucedido en el paro nacional en el 2021, se conoce una muy grave denuncia sin aparente sustento que busca generar indignación y convertirse en un hecho político para mover votos y voluntades.En contexto: las autoridades deben investigar por supuesto, las denuncias sobre supuesta corrupción en la Uaesp para la adjudicación de un contrato y también, sobre una afirmación que en principio parece traída de los cabellos, hecha por Sergio Venegas y que produjo indignación y rechazo desde la Alcaldía de Bogotá.Venegas afirma entre otras cosas, que un general de la Policía de Bogotá ordenó a los operadores de los cementerios de la capital, que cremaran los cuerpos de 300 jóvenes supuestamente desaparecidos durante las protestas del 2021.De inmediato la alcaldesa Claudia López salió a catalogar de mentiroso y tendencioso lo dicho por Venegas, tras señalar que ella fue una de las principales críticas de los abusos cometidos por integrantes de la Policía y que luego de haber pedido un informe detallado a la Fiscalía, a Medicina Legal y hasta a instancias internacionales, concluyeron que no hubo una sola persona víctima de desaparición forzada en Bogotá durante las protestas de hace dos años.Las afirmaciones de Venegas no tienen sustento, entre otras cosas porque de un listado inicial de 79 supuestos desaparecidos durante las protestas, todos aparecieron tras la búsqueda de las autoridades. Hoy no se tiene reporte de familiares buscando a personas que hayan desaparecido tras el paro nacional.Afirmaciones como las de Venegas, amplificadas por redes sociales y validadas increíblemente por concejales de Bogotá y por personas incluso cercanas al Palacio de Nariño, produjeron protestas de jóvenes de la Primera Línea contra la alcaldía de Bogotá y en el portal Américas.El escenario es muy delicado, porque ad portas de una nueva jornada electoral, pareciera que hay sectores políticos interesados en mover emociones como la indignación sobre noticias falsas para favorecer sus intereses, sin asumir la responsabilidad sobre sus actos.
Los seres humanos vivimos entre la tensión de quedarnos obsoletos en cada momento que pasa y las ansias de permanecer. Nosotros, hombres y mujeres, vivimos entre la constatación de que nuestras habilidades se deterioran en la medida que nos vamos haciendo más viejos, y las ganas -a veces también la necesidad- de mantenernos activos, actuales, oportunos.No es fácil renunciar a ciertos roles, oficios y empleos que hemos asumido y desarrollado durante mucho tiempo. Tenemos la tentación de anclarnos en esas situaciones para siempre. Por eso me llamó mucho la atención la expresión del Papa Francisco, quien declaró que “hay que aprender a hacerse a un lado en el momento justo”.El papa, en medio del Angelus ante 15.000 personas expectantes en la Plaza de San Pedro, dijo: “Juan el Bautista nos enseña una cosa importante: la libertad respecto a los apegos. Sí, porque es fácil apegarse a roles y posiciones, a la necesidad de ser estimados, reconocidos y premiados (...) Nos hará bien cultivar, como Juan, la virtud del hacernos a un lado en el momento oportuno, testimoniando que el punto de referencia de la vida es Jesús”.Cuánto cuesta hacerse a un lado, cuánto nos cuesta entender que ya pasó nuestro tiempo, que no estamos capacitados para hacer el trabajo que antes hacíamos, que ya no nos quieren en ese sitio, que la vida nos pide un cambio. Hay que tener cuidado con la terquedad nacida del orgullo y que nos hace creer que somos necesarios, irremplazables, insustituibles. Ser sanos implica también asumir que nuestro momento pasó.Algunos se han topado con la experiencia de que se van de un lugar y este mejora, o que no se acaba el mundo porque ellos dejan de hacer lo que corresponde. También se requiere tener un plan de vida que nos permita trazar metas nuevas y encontrar motivos para seguir viviendo una vida con sentido.No te quedes donde no te quieren y te piden que te vayas. No mendigues amor ni creas que sin ti la empresa no funciona. Si quieres ser feliz, aprende a ser humilde.
La tecnología nos ha transformado muchas de las prácticas cotidianas. Hoy tenemos nuevas formas de juntarnos, de divertirnos, de comunicarnos, de trabajar y educarnos gracias a las pantallas que invadieron todos nuestros espacios vitales. Por ello una pregunta pertinente es ¿para qué usamos la tecnología? Particularmente a mí me sirve como fuente de información, para estar en contacto con personas que son importantes para mí, para leer algunos textos e interactuar con los que me siguen en las redes sociales.No podemos ser esclavos de la tecnología ni permitir que esta sustituya algunas experiencias que requieren la presencia física, como por ejemplo la crianza. Por muy buenas “nanas” que sean algunas pantallas, la presencia de los padres es fundamental en este proceso.Creo que se requiere un acompañamiento para que los jóvenes tengan el mejor uso posible de estos aparatos. Para ellos pueden ser una gran herramienta que les abre el mundo del conocimiento, les permite desarrollar algunas habilidades cognitivas y aún establecer relaciones con personas que no conocen físicamente, pero tiene que ser usada con conciencia, responsabilidad, sabiendo establecer los límites del caso.Creo que desde este ángulo se debe interpretar el comentario del presidente Gustavo Petro, quien, durante su intervención en la reunión con los tenderos, tratando de mostrar el rol y la necesidad del Estado Colombiano de potenciar la educación y la tecnología, dijo que los jóvenes “se ponen a ver viejas” en sus celulares y que “hay que aprender la aplicación de la contabilidad, la aplicación de las conexiones, las aplicaciones de hacer inventarios. […]” muchas que ni el mismo conoce.Es así. La tecnología no puede ser simplemente una manera de entretenimiento, tiene que ser una herramienta de formación. No basta con ver a los influencers en retos ridículos ni seguir las tendencias para opinar de lo que no se sabe, sino que es necesario estudiar, investigar, leer y descubrir maneras de aprovechar al máximo las posibilidades que la tecnología con sus características ofrece. Que la tecnología no te use a ti, sino que seas tú quien la use a ella.
Henos aquí iniciando en firme el 2023. Después de vivir el primer puente festivo del año, en el que más 4.200.000 carros se movilizaron por las carreteras del país, muchos regresan a su trabajo.Nuestro destino no está prefabricado, lo hacemos con las decisiones y acciones que tomamos a diario. Por eso creo que lo más importante hoy es disponer de las mejores actitudes para lograr en este año la realización de nuestros propósitos.Creo que se requieren varias actitudes, pero quisiera invitarlos a hacer conciencia de cuatro:Optimismo. No dejemos que todos augurios nos hagan creer que todo está perdido y bajemos los brazos. Nunca nada ha sido fácil para ti por eso creo que en vez de escuchar a los agoreros, dispongas de la mejor actitud para gozarte cada momento, trabajar concentrado y tratar de producir lo máximo.Ser perseverante. Todo tiene sus tiempo y su proceso. No dejes que la ansiedad te mueva a fracasar, no permitas que la procrastinación te haga despreciar tu presente. No te des por vencido, da lo mejor de ti en cada instante, sabiendo que a un lo más desaciertos son lecciones de vida que nos ayudan a ser mejores.Esfuérzate por tener relaciones interpersonales de calidad. No caigas en esas discusiones insulsas que no sólo te distraen de tu objetivo, sino que te hacen herir y dañar a los demás. De la violencia nada bueno sale. Tratar a los otros con respeto; es clave para vivir en bienestar. Nadie es mejor que nadie y todos nos podemos ayudar. La invitación a odiar que algunos hacen solo nos asegura el fracaso.Buena gestión de sus emociones, para ello tener experiencias espirituales le puede ayudar. Tengo la certeza que va a ser un buen año, pero no porque algo mágico vaya a suceder, sino porque cada uno de nosotros pondrá sus capacidades y habilidades a que así sea.No dejemos que la desesperanza aprendida haga mella en nosotros. Somos lo que decidimos ser. Vamos con toda.
Una semana después de las elecciones para Congreso y de las consultas presidenciales, el ambiente político en el país se ha visto caldeado por las afirmaciones de algunos candidatos y por posiciones encontradas adentro de una de las fórmulas que busca llegar a la Presidencia el próximo 31 de mayo.Hablamos específicamente de un aparte del programa de gobierno del candidato de izquierda, Iván Cepeda, en el que afirma que “Antioquia se convirtió en cuna de la parapolítica, de la narcoeconomía y del terrorismo de Estado”.Esa afirmación ha causado el rechazo desde diferentes sectores sociales y económicos de Antioquia, quienes le han reclamado porque en su concepto, es una generalización que además estigmatiza a todos los antioqueños.Como el telón de fondo de esta afirmación es la pelea de Iván Cepeda contra el expresidente Álvaro Uribe, entró a escena el presidente Gustavo Petro, quien acusó a la élite y a los políticos antioqueños de promover el paramilitarismo a través de las Convivir.El candidato Cepeda salió a aclarar sus afirmaciones, dice que lo sacaron de contexto y está pidiendo rectificación a los medios que retomaron lo que dice su programa de gobierno.La otra controversia se produce por cuenta de la condición sexual del candidato a la vicepresidencia de Paloma Valencia, Juan Daniel Oviedo, que ha sido utilizada como munición por parte de sus contradictores políticos para atacarlo por su supuesta incoherencia.De hecho, Paloma Valencia durante este fin de semana en varias entrevistas y en diferentes actos de campaña ha marcado distancia frente a asuntos como la adopción para parejas del mismo sexo, algo aprobado desde hace más de una década por la Corte Constitucional, pero además, asistió a misas y otros actos religiosos que buscan enviar un mensaje tranquilizador a las bases conservadoras de su electorado.Tras la polémica, tanto Paloma Valencia como Juan Daniel Oviedo salieron al paso a quienes los atacan, sobre todo seguidores de Abelardo De La Espriella y de Gustavo Petro, afirmando que contrario a lo que ellos señalan, es una virtud poder construir una coalición desde la diferencia.Juan Daniel Oviedo dijo que “quiere convertir la diversidad en un método de gobierno” y aseguró: “no venimos a borrar nuestras diferencias ni a ceder en nuestras convicciones políticas, tras afirmar que representa a un centro político que sí se moja”.Por su parte, Paloma Valencia le envió anoche un mensaje a Oviedo en sus redes sociales en el que afirmó que sobre los puntos en los que no hay acuerdo con él, expresó: “1. Todo el respeto a tus ideas, siempre. 2. A todos los colombianos, a todos los grupos poblacionales, como los LGBTIQ+ todo nuestro respeto y afecto 3. Por encima de mi pensamiento sobre esos temas están los derechos constitucionales, afirmados por los fallos de la Corte Constitucional”.
Sueño y sueños: Hace una semana conversé con el Doctor Santiago Rojas sobre el sueño. Él con sus grandes conocimientos científicos me mostraba como necesitamos cuidar el sueño, como parte fundamental del bienestar integral del ser humano. Hoy es el Día Mundial del Sueño. Y creo que es una buena ocasión para preguntarnos: ¿estamos descansando de verdad?Vivimos corriendo. Corremos detrás de metas, de pendientes, de pantallas, de preocupaciones. Y muchas veces llevamos esa carrera hasta la cama. El cuerpo se acuesta, pero la mente sigue en maratón. Por eso no basta con dormir; necesitamos aprender a descansar para poder restaurar.La higiene del sueño no es solo apagar la luz o dejar el celular a un lado. Es, sobre todo, aprender a cerrar el día. Agradecer lo vivido, soltar lo que no salió como queríamos y permitirnos ese acto de confianza que significa dormir. Porque dormir es, en el fondo, un gesto de fe, confiamos en que la vida seguirá su curso mientras nosotros descansamos y todo estará bien.Pero hoy también quiero hablar de otra higiene: la higiene de los sueños. No me refiero solo a los sueños que tenemos cuando dormimos, sino a los sueños que tenemos cuando estamos despiertos.Así como necesitamos cuidar el descanso del cuerpo, también necesitamos cuidar el descanso del alma. Hay sueños que nos desgastan porque nacen de la comparación, de la presión social, del “deberías ser”. Y hay otros que nos dan vida porque nacen de lo que realmente somos.Por eso la higiene de los sueños consiste en preguntarnos con honestidad: ¿este sueño me da paz o me quita la paz? ¿Este camino me acerca a mi verdad o solo a la aprobación de los demás?Dormir bien y soñar bien son dos formas de cuidar la vida.Tal vez esta noche valga la pena hacer algo sencillo: apagar un poco antes las pantallas, respirar profundo, agradecer el día que termina y recordar que mañana será otra oportunidad.Porque quien descansa bien, vive mejor. Y quien cuida sus sueños, también cuida su alma.
Uno de los temas al que más tiempo le dedico es al del bienestar. Me interesa entender y divulgar cómo podemos lograr un bienestar integral. Y en este aspecto me ha interesado mucho pensar en los rituales personales de bienestar.Si porque la vida cotidiana suele moverse a gran velocidad. Las obligaciones se acumulan, las agendas se llenan y, casi sin darnos cuenta, los días pasan uno tras otro como si fueran una cadena continua de tareas por cumplir. En medio de ese ritmo, muchas personas sienten que algo se pierde la paz, la tranquilidad interior, el sentirse sanos. Y aquí es donde se ha comenzado a hablar de rituales personales de Bienestar.Un ritual no es simplemente un hábito. Es un gesto consciente que le da significado a un momento del día. Puede ser algo tan sencillo como comenzar la mañana en silencio antes de encender el teléfono, caminar unos minutos al aire libre, escribir unas líneas para ordenar los pensamientos o dedicar un instante a agradecer lo que se tiene. Lo que vuelve ritual a ese acto no es su complejidad, sino la intención con la que se realiza.Los rituales tienen una fuerza especial porque introducen pausa en medio del movimiento de las actividades del día. Son pequeñas islas de sentido en medio de la prisa. En ellos el tiempo deja de ser solo productividad y vuelve a ser experiencia. A través de esos momentos, la persona recupera el contacto consigo misma.La vida humana necesita esos espacios. Cuando todo se reduce a cumplir tareas, la existencia corre el riesgo de volverse mecánica, y perder sentido. Los rituales, en cambio, nos recuerdan que vivir también implica contemplar, sentir, agradecer y tomar conciencia de lo que somos.Los rituales tienen una dimensión profundamente humana, ya que nos ayudan a ordenar el mundo interior. En la repetición de un gesto significativo, la mente se aquieta y el corazón encuentra cierta estabilidad. No es casual que todas las culturas hayan desarrollado rituales, tanto en la vida religiosa como en la vida cotidiana. Ellos crean un marco donde la experiencia humana puede ser comprendida y habitada con mayor profundidad.Los rituales personales de bienestar no buscan escapar de la realidad. Más bien ayudan a vivirla mejor. Son recordatorios cotidianos de que nuestra vida no puede reducirse únicamente al hacer, sino que también necesita momentos para ser.
La definición típica de la avaricia es el deseo desordenado y excesivo de poseer, acumular o atesorar riquezas y bienes. Creo que la más dañina es la sutil, es que no se ve de manera explícita, pero está ahí en el corazón. La avaricia no siempre se presenta con la imagen evidente de quien acumula dinero sin medida. Es cuando se empieza a medir todo desde la lógica de poseer más, de retener más, de asegurarse de que nada se escape de las manos. Y ojo no se reduce a lo económico es una manera de situarse frente a la vida.Creo que la avaricia nace del miedo. Del miedo a que no alcance, a que mañana falte lo que hoy tenemos, a perder aquello que nos da seguridad. Por eso el avaro acumula, guarda, protege y calcula. Cree que mientras más tenga, más tranquilo estará en el futuro. Lo triste es que la experiencia humana muestra algo distinto. Quien vive obsesionado con poseer termina siendo poseído por aquello que guarda.La avaricia tiene además un efecto silencioso sobre las relaciones. Cuando la lógica de la acumulación domina la vida, los otros dejan de ser compañeros de camino y se convierten en competidores o en obstáculos. La generosidad se vuelve sospechosa y compartir parece una pérdida. Poco a poco, el corazón se va estrechando.La vida cotidiana nos recuerda que muchas de las cosas más valiosas no se pueden acumular. Nadie puede guardar el afecto en una caja fuerte, ni asegurar el cariño con un contrato, ni comprar la serenidad con dinero. Lo que verdaderamente sostiene la existencia suele crecer precisamente cuando se comparte.Tal vez por eso las personas que viven con mayor libertad interior no son las que más poseen, sino las que han aprendido a no aferrarse demasiado. No porque desprecien los bienes, sino porque entienden que los bienes están al servicio de la vida y no al revés.La avaricia, en el fondo, es una forma de empobrecimiento del espíritu. Reduce la existencia a una contabilidad permanente. La generosidad, en cambio, abre el horizonte. Permite descubrir que la vida se ensancha cuando dejamos espacio para el otro.