Con el tiempo me he dado cuenta de que muchas cosas que había aprendido ya hoy no responden a la realidad o simplemente no debí aprenderlas. Entonces entiendo que debo desaprender. Y claro Desaprender duele. Y duele porque no se trata solo de soltar ideas, sino de soltar versiones de ti mismo que creías definitivas.Los que me educaron me enseñaron que aprender es acumular: más conocimientos, más certezas, más respuestas. Creo que muy pocas veces nos dijeron que crecer también implica vaciar, cuestionar, desmontar. Que hay momentos en la vida en los que lo que te está estancando no es lo que no sabes, sino lo que crees que sabes demasiado bien.Desaprender es mirar una creencia y atreverte a decir: “esto me sirvió, pero ya no me sirve”. Es revisar hábitos que antes te protegían, pero hoy te limitan. Es reconocer que muchas de tus reacciones automáticas no son elecciones conscientes, sino aprendizajes viejos que siguen operando sin permiso.Y aquí está lo incómodo: desaprender deja un vacío. Porque cuando sueltas una certeza, no inmediatamente aparece otra mejor. Hay un tiempo en el que te quedas sin piso, sin respuestas claras, sin esa seguridad que te daba tener todo “definido”. Ese espacio es incómodo… pero es necesario. Ahí empieza la transformación real.Porque solo quien se permite dudar, puede descubrir algo más profundo. Solo quien se atreve a soltar, puede recibir algo nuevo. Y solo quien reconoce que no lo sabe todo, se abre a vivir de una manera más consciente, más libre.Desaprender también es un acto de humildad. Es aceptar que no siempre tuviste razón, que hay otras formas de ver la vida, que puedes cambiar sin traicionarte. De hecho, cambiar puede ser la forma más honesta de ser fiel a quien estás llamado a ser ahora, no a quien fuiste antes.Tal vez hoy no necesitas aprender algo más. Tal vez lo que necesitas es identificar qué estás sosteniendo por costumbre, por miedo o por orgullo… y tener el coraje de soltarlo. Porque al final, desaprender no es perder. Es hacer espacio. Y en ese espacio, por fin, puede comenzar algo verdadero.
La Fiscalía no cree en la teoría según la cual 'Iván Márquez' y 'El Zarco Aldinever' están muertos o fuera de combate y por eso ordenó su captura y ofreció una recompensa de cinco mil millones de pesos por información que lleve a su detención, como responsables de haber ordenado el magnicidio del precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay.Los máximos cabecillas de la autodenominada Segunda Marquetalia, que es un grupo criminal creado por antiguos integrantes de las Farc que traicionaron el acuerdo de paz con el gobierno de Juan Manuel Santos, fueron los responsables de ordenar el asesinato de Uribe Turbay, para lo cual destinaron mil millones de pesos para los sicarios, según la confesión de alias El Viejo, un curtido criminal recién salido de la cárcel.'Iván Márquez' ha intentado bajar su perfil, haciendo crecer versiones sobre su delicado estado de salud tras un atentado que sufrió hace varios años en territorio venezolano. Hoy la Fiscalía no cree en esas teorías y por eso intensifica en compañía de la Policía, su búsqueda para que comparezca ante la justicia colombiana.En el caso del Zarco Aldinever, de manera conveniente se dijo sin pruebas que supuestamente había muerto en una emboscada cometida por el ELN, el 13 de agosto del año pasado, apenas dos días después del fallecimiento de Miguel Uribe Turbay, tras luchar por su vida durante más de dos meses. Sin embargo, el cuerpo nunca apareció y no hay más elementos que permitan confirmar ese hecho.Según la Fiscalía, el 'Zarco Aldinever' fue la persona que directamente le ordenó a alias Yako que ejecutara el magnicidio de Miguel Uribe, con el fin de “ocasionar un impacto sobre la democracia y sobre los procesos políticos del país”.Iván Márquez, Jesús Santrich y otros criminales decidieron traicionar el acuerdo del Teatro Colón, se escaparon a Venezuela cuando fueron descubiertos volviendo a traficar cocaína y aupados por el dictador Nicolás Maduro, crearon una nueva guerrilla en 2019 y desde territorio venezolano planificaron y ordenaron el magnicidio de Uribe Turbay.Tanto el presidente Gustavo Petro como su candidato a la presidencia, Iván Cepeda, desde hace años insistieron en defender a Márquez, Santrich y compañía bajo la teoría del supuesto entrampamiento por parte de la DEA y del entonces fiscal general Nestor Humberto Martínez. De hecho, desde comienzos del gobierno Petro en 2022 y hasta noviembre de 2024 hubo una mesa de diálogos con la Segunda Marquetalia.Vale la pena recordar también que Iván Márquez, Jesús Santrich, el Zarco Aldinever y alias Yako, estuvieron sometidos a la JEP y todos se burlaron de los beneficios que les dio el acuerdo de paz. Pese a ello, el gobierno Petro les dio una nueva oportunidad de negociación que también traicionaron.A propósito, el gobierno sigue sin explicar por qué si desde noviembre de 2024 no había negociaciones de paz con la Segunda Marquetalia, solamente revocó el estatus de miembro negociador al Zarco Aldinever en julio de 2025, un mes después de consumado el atentado contra Miguel Uribe Turbay.
Como les manifesté el pasado viernes, tras conocerse el comunicado oficial de Caracol Televisión sobre las investigaciones por acoso sexual contra dos periodistas y presentadores, siento la responsabilidad —tanto profesional como personal— de compartir una reflexión profunda con ustedes.Hace siete años, cuando regresé a Colombia para integrarme al equipo de BLU Radio y Caracol Televisión, lo hice con una convicción y una agenda clara: poner el periodismo al servicio de los derechos de las mujeres. Durante este tiempo, este programa ha sido un espacio abierto para que periodistas, estudiantes y trabajadoras de diversos sectores alzaran su voz contra el acoso en sus entornos laborales.Recordamos casos que marcaron hitos, como las denuncias en la Universidad Nacional contra Fabián Sanabria y otros docentes; lo ocurrido con Hernando José Gómez en Asobancaria; o las valientes testimonios de colegas en distintos medios. Junto a Claudia Palacios, incluso creamos la sección "No es Normal", un esfuerzo pedagógico para desnaturalizar comportamientos que durante décadas fueron aceptados, pero que son, en realidad, formas de violencia y acoso.Hacer esa pedagogía nos permitió conocer cientos de historias. Hoy, ver que las nuevas generaciones ya no normalizan lo que antes era "parte del paisaje" me genera una profunda satisfacción, pero también una gran responsabilidad.Sin embargo, debo ser honesta: este es un momento duro. Hago parte de esta casa desde hace siete años y uno nunca está realmente preparada para enfrentar que estas situaciones ocurran en la propia compañía, con personas que uno conoce y en los pasillos que uno transita.Por eso, hoy mi primer mensaje es de gratitud y reconocimiento a las mujeres que se atrevieron a denunciar. Solo quienes hemos estado cerca de estos procesos sabemos el miedo paralizante y las consecuencias que enfrentan: el estigma de ser llamadas "locas", "feminazis" o "perseguidoras de hombres".Hay puntos que no podemos ignorar:La dificultad de la prueba: El acoso sexual suele ocurrir en la sombra, sin testigos ni grabaciones. Por eso, mi postura ha sido y seguirá siendo que a las víctimas hay que creerles. Muchas veces, su voz es la única prueba que tienen, y esa voz debe tener peso.El peso del silencio: Debemos reflexionar sobre los "silencios indebidos" de quienes presenciaron estos comportamientos y no dijeron nada. La complicidad pasiva es lo que permite que el acoso se perpetúe por años.Cierre de un ciclo y apertura de otro: Siento que estos siete años de trabajo a conciencia están viendo la luz. Que las mujeres se estén organizando para decir "basta" en todos los niveles, incluyendo nuestra propia casa, es la señal de que el cambio es irreversible.No estamos dispuestas a aceptar esto nunca más. Mi compromiso como periodista y como feminista es seguir garantizando que, donde haya una mujer silenciada por el acoso, aquí habrá un micrófono dispuesto a escucharla.
Las cifras muestran que Colombia cada vez está envejeciendo más. En 2025 hubo 433.678 nacimientos, un 4,5% menos que en 2024, y desde 2015 los nacimientos han caído más de un 30%. Además, la tasa de fecundidad está cerca de 1 hijo por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo (2,1). Los expertos señalan que, en solo 15 años (2010–2025), la población mayor pasó de 11,5% a 14,6%. Es decir, Colombia envejece más rápido de lo previsto.Este fenómeno no es solo un dato demográfico; es un cambio profundo en la estructura de la sociedad. Implica repensar el sistema de salud, el modelo pensional, las dinámicas familiares y, sobre todo, la forma en que entendemos la vida misma. Porque si vivimos más años, la pregunta ya no es cuánto vamos a vivir, sino cómo vamos a vivir.Por eso es necesario reflexionar constantemente sobre cómo afrontar esta nueva realidad y cómo propiciar que la vejez sea una etapa con calidad de vida. No basta con prolongar la existencia; se trata de garantizar bienestar físico, salud mental, vínculos significativos y sentido de propósito. Una sociedad que envejece necesita crear condiciones para que sus adultos mayores no solo sobrevivan, sino que sigan participando, aportando y sintiéndose valiosos.El otro día, conversando con una persona octogenaria, muy lúcida y activa, le pregunté dónde estaba la clave. Con actitud de sabio, me dijo: “en no dejar de aprender”. Uno envejece realmente cuando deja de aprender, porque el cerebro se vuelve perezoso.Esa respuesta, sencilla pero profunda, encierra una verdad poderosa: el envejecimiento no es solo biológico, también es mental y emocional. Mantener la curiosidad, abrirse a nuevas experiencias, adaptarse a los cambios y seguir cultivando el pensamiento son formas concretas de mantenerse vivo por dentro. Actividades posibles: aprender un idioma, leer y luego comentar lo leído, escribir (memorias, reflexiones, diario), juegos mentales (ajedrez, sudoku, estrategia). Y para ello no aislarse, tener: grupos de conversación, voluntariado, compartir con familia o amigos de forma intencional, espacios comunitarios (clubes, encuentros)Tal vez el gran reto no es evitar envejecer —porque eso es inevitable—, sino aprender a hacerlo bien. Y hacerlo bien implica no renunciar nunca a la capacidad de aprender, de sorprenderse y de seguir construyendo sentido en cada etapa de la vida.
Estos fueron los temas tratados en Bla Bla Blu este lunes, 23 de marzo:El periodista Edward Porras, el Ojo de la Noche, hizo un recorrido sobre su carrera y las historias que le ha tocado cubrir.En historias que merecen ser cortadas estuvo la conferencista Tatiana Barreto, quien habló sobre cómo logró salir adelante.
Blu Radio recorrió la refinería de Barrancabermeja de Ecopetrol, en la regional Central del Magdalena Medio, que concentra entre el 70 % y el 80 % de la operación de la compañía en el país, según el balance entregado durante la jornada.De acuerdo con la información presentada, esta regional abarca 31 campos en 6 departamentos y 15 municipios, con una producción cercana a los 75 mil barriles diarios. La operación es sostenida por más de 800 empleados directos y una infraestructura que incluye estaciones, plantas, miles de pozos y una extensa red de transporte de crudo.En materia ambiental, Ecopetrol destacó que avanza en su transición energética con la puesta en marcha de dos granjas solares en el Magdalena Medio: una en el sector de La Cira-Infantas y otra en el municipio de Yondó. Estas generan en conjunto cerca de 66 megavatios de energía, que permiten abastecer parte de sus operaciones en campos petroleros como Casabe y reducir el uso de fuentes tradicionales.La compañía señaló que estas iniciativas hacen parte de su Plan Estratégico Ambiental, con el que busca integrar la protección de los ecosistemas con el desarrollo de sus actividades, incluyendo la meta de deforestación neta cero y la generación de impactos positivos en la naturaleza.En el Magdalena Medio, Ecopetrol ha identificado más de 2.400 especies de fauna y flora, entre ellas especies endémicas y en riesgo. A nivel nacional, cuenta con una red de 20 ecoreservas que superan las 15.500 hectáreas destinadas a la conservación y restauración de hábitats.Entre los programas destacados está Proyecto Vida Silvestre, que en esta región trabaja en la protección de especies como el paujil de pico azul, el manatí del Caribe, el bagre rayado del Magdalena, el mono marimonda y el árbol carreto colorado. Estas especies enfrentan presiones por actividades humanas como la caza, la tala y la pesca no regulada.Como parte de estas acciones, se desarrollan iniciativas con comunidades locales que incluyen monitoreo ambiental, educación, acuerdos de no caza, siembra de especies nativas y proyectos productivos sostenibles.Ecopetrol también avanza en otras líneas de transición energética en el país, como proyectos eólicos, estudios en geotermia e iniciativas relacionadas con hidrógeno, con el apoyo del Instituto Colombiano del Petróleo y de la Energía para la Transición.
En la mañana de este martes 24 de marzo se reportó un nuevo caso de homicidio en el sur de Bogotá. Según la información preliminar, un hombre habría asesinado a su pareja y a sus dos hijastras en su casa ubicada en el barrio Atalayas, en la localidad de Bosa. Las autoridades ya adelantan las labores judiciales e investigativas para esclarecer lo ocurrido.El general Giovanni Cristancho Zambrano, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, informó que el Cuerpo Oficial de Bomberos ingresó al inmueble y encontró los cuerpos sin vida de una mujer de 42 años y de dos jóvenes, de 20 y 17 años, quienes serían sus hijastras.La emergencia fue conocida tras una llamada a la Línea 123 realizada por un familiar de las víctimas. De inmediato, uniformados de la Policía acudieron a la residencia ubicada en este sector de la localidad de Bosa.“El victimario, pareja de la mujer y padrastro de las jóvenes, se encontraba en el lugar de los hechos. Inmediatamente fue capturado y remitido a un centro médico por un aparente intento de envenenamiento”, señaló el general Zambrano.Una vez reciba atención médica, el capturado será puesto a disposición de la Fiscalía General de la Nación.
En medio del escándalo de acoso sexual que azota a los medios de comunicación, uno de los más relevantes es el que involucra al periodista Holman Morris. En ese contexto, la abogada Ana Bejarano volvió a poner sobre la mesa una realidad incómoda sobre lo que implica denunciar este tipo de hechos en Colombia.En entrevista con Mañanas Blu, Bejarano habló desde su experiencia como abogada y también como mujer que ha sido testigo de estas situaciones. Aseguró que, aunque el país ha avanzado, aún hay fallas profundas en la manera en que el sistema responde a estas denuncias.Denunciar no siempre garantiza justiciaPara la jurista, uno de los mayores problemas está en la falta de herramientas claras dentro de las instituciones. “Lo cierto es que no hay políticas públicas que, por ejemplo, le digan a un fiscal cómo actuar frente a este tipo de casos”, explicó.Según dijo, esto hace que muchas investigaciones no tengan un enfoque adecuado desde el inicio. Por eso insistió en que el enfoque de género debe aplicarse desde que la Fiscalía recibe el caso y no solo durante el proceso.En ese contexto, lanzó una de las frases más contundentes de la entrevista. “Las mujeres que denuncian este tipo de violencias (…) sufren unas consecuencias enormes”, reiteró, al advertir que muchas terminan siendo cuestionadas o revictimizadas.Del silencio a hablar, un cambio que aún cuestaBejarano también hizo una mirada hacia atrás para explicar cómo ha cambiado el entorno. Recordó que en sus primeros años profesionales estas conductas eran vistas como algo cotidiano.“Era una conducta tan generalizada que era simplemente como estrategias de cómo esconderse de los señores acosadores”, contó, al describir lo que vivían muchas mujeres en espacios laborales.Hoy, el panorama es distinto, en buena parte por la fuerza colectiva. “El elemento que cambia todo es cuando las mujeres empiezan a hablar masivamente”, afirmó.Un problema que atraviesa toda la sociedadLa abogada fue enfática en que este no es un tema aislado ni exclusivo de un sector. “Este es un problema generalizado en nuestra sociedad (…) ocurre en todas las profesiones, en todas las esquinas”, señaló.También cuestionó que estos casos se utilicen con fines políticos, lo que, a su juicio, termina desviando la atención del problema real.Al final, dejó un mensaje claro. No basta con solidarizarse con las víctimas. “Hay que empezar también a cambiar el sistema”, dijo, insistiendo en que el reto está en garantizar condiciones reales para que denunciar no se convierta en una carga más para las mujeres.
Estos son los hechos que fueron noticia en Colombia en Mañanas Blu, con Néstor Morales, de este martes, 24 de marzo de 2026:Jhon Molina, gobernador de Putumayo, habló sobre el trágico accidente aéreo ocurrido el lunes 23 de marzo, cuando un avión tipo Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana se precipitó a tierra en el departamento.Eduardo Sanjuan, comandante de Bomberos de Putumayo, se refirió sobre el accidente del avión Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), ocurrido este lunes en zona rural de Puerto Leguízamo (Putumayo).Luis Emilio Bustos, alcalde de Puerto Leguízamo (Putumayo), habló sobre el accidente de un avión Hércules de la Fuerza Aeroespacial de Colombia ocurrido en la mañana del lunes 23 de marzo.David Fernández, contralor delegado para el sector trabajo, se refirió sobre las nuevas advertencias de la Contraloría, que considera inviable la aplicación del decreto que propone el traslado de pensiones desde los fondos privados hacia Colpensiones.Otty Patiño, consejero comisionado de Paz, habló sobre la confesión ante la justicia de Simeón Pérez, alias 'El Viejo', acusando a alias 'El Zarco Aldinever', uno de los máximos cabecilla de la Segunda Marquetalia, disidencia de las Farc creada en Venezuela por alias 'Iván Márquez' luego de traicionar el acuerdo de paz, abre una serie de interrogantes que deben ser respondidos por el Gobierno Nacional.El alcalde de Fómeque, Cundinamarca, Eduar Esneider Acosta, se refirió sobre el caso de dos senderistas y un guía que estuvieron desaparecidos durante varias horas en el páramo de Chingaza y que fueron encontrados por los rescatistas.Escuche el programa completo aquí:
Una de las primeras “piedras en el zapato” del proceso de paz total que busca el presidente Gustavo Petro, es la guerra a muerte entre el ELN y las disidencias de las Farc.Esta madrugada se conoció un comunicado del grupo cuyo cabecilla es alias “Iván Mordisco” en el que además de quejarse del asedio del Ejército a sus hombres en Cauca y en la Costa Pacífica nariñense, aseguran que los elenos buscan instalar mesas de negociación con el gobierno Petro en los municipios de Leyva y Policarpa, Nariño y en Silvia, Cauca, territorios que las disidencias reclaman como suyos.Además, las disidencias afirman que el ELN buscará la militarización de esos territorios para garantizar su seguridad, algo que según ellos, desencadenará confrontaciones con ellos.No es un secreto que desde hace varios años existe un duro enfrentamiento entre el ELN y las disidencias, por lo que la primera tarea del Comisionado de Paz Danilo Rueda será llegar a acuerdos con los dos grupos para que haya un acuerdo temporal de no agresión que permita avanzar en las conversaciones de paz.Y entre tanto, a las disidencias hay que recordarles que mientras no exista un acuerdo de cese bilateral firmado y claro, las Fuerzas Armadas tienen el deber de seguirlos persiguiendo sin condiciones.
Por el ministerio de predicación que ejercí durante muchísimos años, visité bastantes comunidades hispanas en Estados Unidos y Canadá. Escuchaba sus relatos de migrantes, sus triunfos y sus derrotas, sus ilusiones y las frustraciones que tenían. Siempre había una nostalgia por su terruño. Por eso tengo claro que nadie se va de su tierra sin ese sueño de encontrar mejores condiciones de vida, luego de haber dado las más duras batallas en su territorio.Lamentablemente en estos días se nos ha hecho paisaje todo lo que sucede en el Tapón del Darién con miles de migrantes que pasan por allí buscando atravesar América Central para llegar a Estados Unidos. La Defensoría del Pueblo ha explicado que entre enero y agosto del 2022, al menos 107.067 personas cruzaron por la zona Urabá–Darién. Con el agravante que va en aumento, de hecho, en el primer mes del año se registraron 4.415 personas, mientras que en agosto fueron 31.055.Son relatos de sacrificios, engaños, muerte, pobreza e ilusión, los que se escuchan. El fenómeno de la migración expone todas las complejidades de nuestra manera de ser sociedad hoy, y lo preocupante es que no hay soluciones a la vista.Vi un video del portal Caraota digital, en el que se muestra a José Manuel Pina caminando mientras carga en sus hombros a su amigo Jesús Guzmán, quien no puede caminar. La imagen me produjo muchas emociones: Me impresionó la ilusión de estas personas, la solidaridad para ayudar al que requiere, el valor de la amistad, pero también algo de frustración por vivir en un mundo en el que algunos seres humanos no tienen las posibilidades para existir con dignidad.No sabía si rezar para que llegaran bien o para que pudieran regresar y no someterse a todas esas indignas situaciones de abuso y dolor en las que se dan esas migraciones ilegales. Entiendo que mientras estemos atrapados por la corrupción y los fanatismos, será casi imposible entender que todos, sin importar nuestra condición o nacionalidad, merecemos las mejores condiciones para vivir dignamente y ser felices.
Los seres humanos constantemente buscamos la explicación de los males que padecemos. Intentamos encontrarla en cualquier experiencia metafísica o externa a nosotros. A lo largo de la historia, a través de los mitos, las leyendas y las creencias, hemos querido responder a esas preguntas misteriosas que tienen que ver con lo esencial de nosotros, los humanos: ¿Por qué sufrimos? o ¿Para qué sufrimos?Tuve la oportunidad de conversar con un amigo sobre otro amigo nuestro que es ciego de nacimiento, y a quien esa condición no le ha impedido ser un hombre brillante, talentoso y extraordinario. Mi compañero de conversación, que es conocedor de la teoría griega de que los dones son una compensación por el mal que se vive, creía que de alguna manera hay un dios compasivo, o unos dioses compasivos, que compensan con distintos dones y talentos las limitaciones físicas por las que atraviesan algunos seres humanos. Esa es una de las explicaciones del caso de Homero, un ciego lleno de poesía.En mi manera de entender el mundo, y desde la fe católica que profeso, no podemos explicar las limitaciones ni las falencias humanas en Dios. tenemos que hacerlo desde la genética y la ciencia, y en ellas intentar encontrar una razón de ser. Lo que sí podemos es hallar un sentido en esas limitaciones para poder tener una vida que logre ser mucho más satisfactoria.El problema no es porqué se tiene tal o cual limitación; la pregunta real que debe inquietarnos es qué se puede hacer para ser feliz asumiendo esa limitación y poder vivir plenamente en medio de las cosas adversas que existen. Aquí se requiere evitar medirse con unos estándares irracionales, angelicales, que no expresan la condición humana y que de lo único que nos llenan es de insatisfacción.Quisiera que pensáramos en cómo cada uno puede asumir sus limitaciones, y desde ellas, nos esforcemos por ser nuestra mejor versión, gozándonos la vida, poniendo todo de nuestra parte para ser felices. Estoy seguro de que no hay dificultad que le gane al deseo que cada uno tiene de construir la vida con la que sueña.
El ser humano es dueño de su destino. A partir de sus decisiones orienta su vida y busca la realización de sus sueños. Nadie puede decidir por nosotros. En este mes de septiembre estamos conmemorando la prevención del suicidio. En Colombia las cifras preocupan mucho, ya que se dice que por lo menos hasta lo que va corrido del año, se han cometido más de 1.500 casos. Y uno se pregunta ¿Qué puede estar pasando?Este mismo miércoles mismo escuchamos un presunto caso de suicidio que nos dejó a todos sorprendidos. Sí, hablo de lo sucedido en el reconocido Salto del Tequendama, en donde un carro ocupado por una persona se fue al abismo.Es importante entender que la manera de prevenir este tipo de situaciones es trabajar en la salud mental. Desde la pandemia se ha insistido mucho más en esta necesidad. No podemos descuidar la vida emocional, por estar pendiente solamente a lo físico, mucha gente cree que está sana porque no tienen enfermedades en el cuerpo, pero no comprenden que problemas como la depresión y la ansiedad, que son detonantes del suicidio, son tan importantes como cualquier otra enfermedad.Creo que es bueno recordar las recomendaciones que la OMS ha hecho para trabajar por la prevención de este tipo de situaciones. Lo primero es ser capaces de estar dispuestos a brindar una mano a quien la necesite, eso puede cambiar una vida. Tener siempre la apertura para escuchar hablar a los otros sobre lo que les angustia, y permitir que lo puedan hacer a su ritmo. Ofrecer también palabras de apoyo y ánimo para las personas que enfrentan un momento difícil, y hacerlo sin lastima ni juicio, sino más bien con el deseo de que esa persona siga adelante. Ayudarle a quien esté enfrentando pensamientos suicidas a buscar ayuda profesional que le permita superar esa situación.Necesitamos hacer de la vida una experiencia satisfactoria, entender que ella siempre vale la pena y encontrar motivos para, en medio de las situaciones difíciles, vivir con emoción y pasión.
No cesa la ocupación ilegal de predios en 18 departamentos del país y en medio de lo que significa una práctica que se ha incrementado tras la llegada del presidente Gustavo Petro a la Casa de Nariño, el Gobierno intenta frenar lo que pareciera una incontrolable cascada, aunque sin tener una versión unificada de los hechos.Primero hay que decir que la ministra de Agricultura Cecilia López anunció en las últimas horas, el inicio de la titulación masiva de tierras en 19 departamentos, en principio un total de 681.372 hectáreas de tierra para beneficiar a campesinos, indígenas y afrodescendientes.Este proceso inicial terminará el próximo 15 de noviembre y luego comenzará la entrega de tierras incautadas a los narcotraficantes, hoy administradas por la Sociedad de Activos Especiales y luego se utilizará el famoso Catastro Multipropósito.Mientras la ministra de Agricultura hace esfuerzos para enviar mensajes de tranquilidad a las personas sin tierra para desactivar la “bomba de tiempo” en la que se ha convertido el tema de ocupación de tierras, llamó la atención el “cruce de cables” entre el Ministro de Defensa y el director de la Policía en torno a saber quiénes son los responsables de esa actividad.Primero, el general Henry Sanabria afirmó que investigan si detrás de algunos casos de ocupación de tierras están el ELN, las disidencias de las Farc y el Clan del Golfo, con el fin de facilitar las rutas del narcotráfico y unas horas después, el ministro Iván Velásquez afirmó en el Congreso que esa es apenas una hipótesis, que no está confirmada.Lo más importante es que haya un mensaje unificado del Gobierno en el sentido de avanzar hacia una redistribución ordenada y justa de tierras, sin abrir puertas o relativizar acciones ilegales como la ocupación de la propiedad privada.Le puede interesar:
La confesión ante la justicia de Simeón Pérez, alias 'El Viejo', acusando a alias 'El Zarco Aldinever', uno de los máximos cabecilla de la Segunda Marquetalia, disidencia de las Farc creada en Venezuela por alias 'Iván Márquez' luego de traicionar el acuerdo de paz, abre una serie de interrogantes que deben ser respondidos por el Gobierno Nacional.En febrero de este año, alias 'El Viejo' reveló ante la Fiscalía que las disidencias de las Farc ofrecieron mil millones de pesos para ejecutar el magnicidio de Miguel Uribe Turbay, pero además confirmó que se reunió directamente con José Aldinever Sierra Sabogal en zona rural de Cúcuta, antes de avanzar en el plan criminal con Kendry Téllez alias 'Yako', quien era el enlace en Bogotá de la Segunda Marquetalia.Tras conocerse esta declaración, revelada por la revista Semana, se desató una nueva y dura controversia política porque mientras desde el Centro Democrático responsabiliza al presidente Petro de haber instigado el atentado contra Miguel Uribe Turbay, el jefe de Estado se defendió asegurando sin mostrar pruebas, que la Segunda Marquetalia fue contratada por la que él llama la Junta Directiva del Narcotráfico para cometer ese crimen y agregó que en ese momento ya no se adelantaba un proceso de paz con esa disidencia.Armando Novoa, jefe negociador de paz del gobierno también apoya esa tesis, indicando que desde noviembre de 2024, el ejecutivo no adelantaba negociaciones de paz con la Segunda Marquetalia tras una carta de 'Iván Márquez' enviada desde Venezuela, que llevó a la división de esa disidencia en tres facciones distintas, dos de las cuales siguen en la mesa de diálogos.Lo que no responde el gobierno es por qué si desde noviembre de 2024 no había negociaciones con la Segunda Marquetalia, esperó exactamente nueve meses para quitarle el privilegio de ser miembro negociador de paz al 'Zarco Aldinever', quien ordenó el magnicidio de Miguel Uribe Turbay sin ser perseguido por el Estado, con las órdenes de captura en su contra suspendidas.Existen dos resoluciones de la Fiscalía que confirman esta situación: la 00139 del 12 de abril de 2024, que suspendió las órdenes de captura contra el Zarco Aldinever y la 00210 del 17 de julio de 2025, un mes y diez días después del atentado contra Miguel Uribe Turbay, reactivando las órdenes de captura en contra del criminal que es el segundo cabecilla de la Segunda Marquetalia.
Ayer la noticia fue que robots humanoides, equipados con inteligencia artificial, estarían vigilando centros comerciales y conjuntos residenciales en Bogotá, con el objetivo de mejorar la seguridad en la capital.Me impresionaron mucho en su apariencia. Todavía con movimientos muy “robotizados”, están prestos a registrar cada entrada y salida con precisión en estos lugares y, para ello, pueden detectar anomalías, identificar patrones de comportamiento sospechoso y procesar datos críticos en tiempo real.Tengo que decir que me sentí en una de las películas de ficción que veía cuando era niño. Y me surgieron varias preguntas y reflexiones que quisiera compartir con ustedes:¿Qué estamos reemplazando realmente: funciones o vínculos humanos? Entiendo que un robot puede vigilar, registrar, alertar. Pero no puede interpretar el miedo en una mirada, decidir con compasión, entender el contexto humano. Seguro podemos ganar eficiencia, y eso es muy bueno, pero ¿cómo logramos no perder humanidad? Si una máquina puede hacer nuestro trabajo, ¿en qué se sostiene nuestro valor? Durante años hemos definido a las personas por lo que hacen: su profesión, su productividad, su utilidad. Pero si una máquina puede hacerlo mejor, más rápido y sin cansarse, la pregunta es: ¿qué queda del ser humano? Hay que construir una reflexión que nos permita entender lo humano en este contexto tecnológico.Si todo se vuelve eficiente… ¿qué lugar queda para lo imperfecto? El ser humano es lento, emocional, contradictorio, y ahí precisamente está la condición de posibilidad de desarrollo. Pero el mundo que estamos construyendo premia la precisión, la velocidad, la ausencia de error. Me pregunto: si eliminamos lo imperfecto, ¿no estaremos eliminando también lo profundamente humano?.Y me propongo estas preguntas no para quejarme de los robots, ni para cerrarme al desarrollo tecnológico, sino para llamar la atención sobre la necesidad de reflexionar en torno a qué es lo humano en medio de todo este avance, generar los límites éticos necesarios y no perder el control de la existencia.Porque el verdadero riesgo no es que las máquinas se parezcan a nosotros, es que nosotros terminemos pareciéndonos a ellas.
Estamos acostumbrados a recibir noticias negativas de colombianos en el exterior: que si cometieron robos, que si estuvieron involucrados en delitos de narcotráfico, que si protagonizaron algún escándalo. Esa repetición constante ha terminado por moldear una percepción injusta: magnificamos esos hechos, creemos que somos los peores y, sin darnos cuenta, dejamos de celebrar cuando un colombiano es reconocido por su talento, disciplina y éxito.Ayer, mientras buscaba el tema para este editorial, me encontré con la manera como ven en Portugal al futbolista samario Luis Suárez. Medios como Record y O Jogo lo describen como un jugador “decisivo”, destacan sus goles en el tiempo de descuento y su capacidad para rescatar puntos en momentos críticos. Lo llaman el “salvador” en partidos de alta presión. Elogian no solo su capacidad goleadora, sino también su mentalidad insaciable, su disciplina y su tenacidad, incluso cuando juega con molestias físicas. Lo reconocen como un líder, como alguien que no se rinde.Y entonces surge una pregunta incómoda pero necesaria: ¿por qué nos cuesta tanto apropiarnos de estas historias?Ser colombiano no puede seguir siendo una carga emocional marcada únicamente por lo negativo. Colombia también es esto: talento que cruza fronteras, disciplina que se impone a las dificultades, carácter que se levanta incluso en medio de la adversidad. Cada colombiano que deja huella positiva en el mundo está contando una historia distinta, una que merece ser amplificada con el mismo énfasis con el que repetimos lo malo.Sentirse orgulloso de ser colombiano no es negar nuestros problemas, es negarnos a reducirnos a ellos. Es aprender a mirar con equilibrio, a reconocer que hay sombras, sí, pero también una luz poderosa que muchas veces ignoramos.Vale la pena detenernos, mirar ejemplos como el de Luis Suárez y decir, sin pena y sin complejos: esto también somos nosotros. Y cuando empecemos a creerlo de verdad, no solo cambiará la forma en que nos ven afuera, sino, sobre todo, la forma en que nos miramos por dentro.
Una de las riquezas humanas de estos días es reconocer que no todos pensamos de la misma manera. Y no lo hacemos por muchas razones: no hay dos cerebros iguales; la genética, la química y las conexiones neuronales varían en cada persona.Cada historia moldea la forma de pensar. Sabemos que uno no piensa solo con lógica, sino también con lo que vivió, con lo que le dolió, con lo que le enseñaron y con lo que teme perder. Cada uno tiene su propia historia.Lo vemos todos los días: en una conversación familiar que termina en silencio incómodo, en una amistad que se enfría por una opinión política, en alguien que dejamos de escuchar solo porque piensa distinto. No es que no entendamos los argumentos; es que dejamos de ver a la persona. Y cuando eso pasa, ya no queremos comprender, queremos ganar. Y en ese intento de ganar, muchas veces perdemos lo más importante, el vínculo.Hoy tenemos claro que las emociones influyen más de lo que creemos. No pensamos primero y sentimos después; muchas veces es al revés. Por eso defendemos ideas que, en el fondo, protegen emociones: miedo, orgullo, pertenencia, identidad.Una última razón es que buscamos confirmar más que cuestionar, porque el cerebro ahorra energía reafirmando lo que ya cree.Esto, que es evidente en la vida cotidiana, hoy se ve negado por el intento intencional de algunos de hacernos pensar como ellos. Y, claro, cuando constatan que no pensamos igual, la reacción va desde el rechazo hasta la violencia en todos los sentidos, tratando de imponernos sus maneras de pensar.El ideal es que aprendiéramos a comprender las otras formas de pensar y fuéramos capaces de respetarlas, tratando de construir acuerdos superiores que nos permitan convivir. Es evidente que los límites de esa aceptación —cuando esas formas de pensar se traducen en acciones— están en la legalidad y en la ética.En esta Semana Internacional del Cerebro vale la pena reconocer que pensar distinto es útil, aunque nos incomode. Porque, si todos pensáramos igual, no habría innovación, no habría debate, no habría evolución. No eres malo ni mereces lo peor por pensar distinto a mí.