Compleja es la situación de movilidad desde Medellín hacia el Oriente lejano de Antioquia y su conexión al centro del país, tras el derrumbe de grandes proporciones que cayó en las últimas horas sobre la vía Medellín - Bogotá en jurisdicción de San Luis.
Tras una inspección del Invías y otras autoridades de gestión del riesgo se calculó la caída de unos 60 mil metros cúbicos de tierra en el kilómetro 50 del tramo Santuario - Caño Alegre, lo que tendría sin paso esta importante vía durante unos cuatro días. El alcalde de esta localidad César Buitrago, manifestó a Blu Radio que por la situación la única forma de movilizarse es por una vía terciaria, por el municipio de Granada, que está sin pavimentar y tiene restricciones para vehículos pesados.
"Nosotros tenemos cincuenta y dos kilómetros de autopista, y ha sido la zona más más accidentada por, uno, por los derrumbes de la, pues, la geografía que presenta o la topografía del terreno, mucha movilidad de vehículo y y a eso se le suma que la autopista en esos tramos está muy anterior", aseguró.
Pero a los problemas de los habitantes se suman lo que viven quienes les prestan el servicio de transporte intermunicipal. Según expuso Samir Echeverri, director ejecutivo de la Asociación de Transportadores de Pasajeros de Antioquia, son 14 empresas de buses afectadas.
"Las empresas que van de recorrido largo de Medellín con conexión hacia Cundinamarca, hacia el Huila y hacia el departamento del Tolima, también hacia el Caquetá, entonces, todo nuestro transporte hoy hacia la capital y hacia estos departamentos están yendo por la vía Medellín Cisneros a salir a Puerto Boyacá. Esto, pues implica una hora y media, a veces hasta dos horas más de recorrido", detalló Echeverri.
Frente a la situación, el gobernador Andres Julián Rendón, opinó que esto es lo que ocurre cuando las vías dejan de ser concesionadas para pasar al dominio de la Nación, como por ejemplo la Medellín- Bogotá, que según su opinión cuando estaba a cargo de Devimar.
"Lo que pasa en la autopista Medellín-Bogotá entre Santuario y Cañalegre es el reflejo de lo que pasa cuando se dejan las vías en manos del instituto, o se dejan las vías en manos del Estado cuando podrían ser vías que fácilmente las podría asumir en su mantenimiento, en su reespecificación, un privado. Esa vía era transitable", indicó.
Esta cantidad de tierra equivale a unos 4.285 viajes de volqueta, si se tiene en cuenta que en la zona se dispusieron para estas tareas dos retroexcavadoras y ocho volquetas.