La Policía Metropolitana logró controlar un intento de motín en la Fundación Hogares Claret de Bucaramanga, ubicada en el barrio La Joya, donde permanecen 35 jóvenes con medidas de responsabilidad penal adolescente, 30 hombres y 5 mujeres.
De acuerdo con el secretario del Interior de Bucaramanga, Gildardo Rayo, la emergencia se originó por el traslado de uno de los internos a otro centro, lo que generó inconformidad entre los demás.
“Los jóvenes rompieron baños, techos, la cocina y varias oficinas, algunos se subieron al techo con la intención de fugarse, varios resultaron con lesiones leves y fueron atendidos por el sistema de salud de la institución”, explicó el funcionario.
Ante la situación, fue necesaria la intervención de la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden (Undmo), además del acompañamiento de la Personería, Defensoría del Pueblo e ICBF, quienes ayudaron a retomar el control del lugar. Como medida de seguridad, la Policía cerró la calle 39 entre carreras 4A y 4 para contener los desórdenes.
Rayo recordó que estos centros no funcionan como cárceles, pues hacen parte del Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente.
“Hay cuidadores y la Policía solo interviene en casos como este, pero no son custodios. Bucaramanga aporta cerca de 4.000 millones de pesos al año para sostener el centro, pero seguimos enfrentando un problema estructural”, indicó.
Este centro de internamiento ya había sido escenario de otra grave situación el pasado 17 de mayo, cuando 39 menores se fugaron, algunos de los cuales aún permanecen prófugos.
De manera paralela, en la Estación Norte de Policía de Bucaramanga se reportó este martes una protesta de familiares de detenidos, quienes denunciaron que no les permiten ingresar alimentos a sus seres queridos.
“La semana pasada ya hubo un motín donde quemaron colchones, y cuando la Policía hace controles, encuentra que en las comidas les entran celulares, sustancias alucinógenas y hasta cuchillos, pero debemos aclarar que allí hay personas sindicadas por delitos y no es un centro de reclusión del Inpec, sino una estación policial sin condiciones carcelarias”, señaló Rayo.
El funcionario advirtió que la crisis se origina en la falta de cárceles con capacidad suficiente, lo que ha llevado a que las estaciones de Policía asuman un rol que no les corresponde.
“Tenemos un hacinamiento superior al 700% en las tres estaciones de Bucaramanga. Hay personas que llevan hasta 18 meses esperando que se defina si son culpables o inocentes. Esto es una bomba de tiempo para la ciudad”, alertó.