Productores de panela de varios municipios del sur de Santander denunciaron millonarias pérdidas económicas debido a los intermitentes cortes en el servicio de energía eléctrica, que ya completan más de una semana tras los daños registrados en la subestación Barbosa.
La situación ha afectado especialmente a los trapiches paneleros, donde el procesamiento de la caña depende en gran medida del suministro eléctrico para el funcionamiento de maquinaria y equipos de producción.
Desde el municipio de Güepsa, una de las propietarias de trapiche aseguró que la falta de energía ha provocado daños en alimentos, paralización de la molienda de caña y afectaciones al comercio local.
“Les muestro la cantidad de caña que tenemos para moler. Desde el miércoles hemos tenido esta moción de energía; la cantidad de alimentos que se han perdido es grande, hay muchas cosas dañadas y el comercio está vuelto a nada. La molienda está en paro y no nos dan respuesta de hasta cuándo volverá el servicio”, manifestó la productora.
La panelera también cuestionó la priorización que, según afirmó, se dio en el restablecimiento del servicio en algunas zonas.
“Hubo prioridad para algunas veredas y para el casco urbano, pero las demás no tuvimos ni siquiera dos horas de energía, y todos pagamos la factura. Es un servicio que si uno no paga puntual, se lo cortan”, agregó.
La falta de energía no solo ha detenido la producción de panela, uno de los renglones económicos más importantes de esta región, sino que también amenaza con pérdidas en la materia prima, ya que la caña cortada debe procesarse en poco tiempo para evitar su deterioro.
Frente a esta situación, la Electrificadora de Santander (ESSA), filial del Grupo EPM, informó que los trabajos técnicos para superar la emergencia avanzan y que se espera normalizar el servicio en la noche de este martes.
De acuerdo con el reporte oficial, la afectación se originó por el daño de un transformador de 115.000 voltios en la subestación Barbosa, infraestructura clave para el suministro eléctrico en el sur del departamento.
La empresa señaló que ya se realizaron varias labores técnicas, entre ellas el retiro del transformador averiado, el transporte especializado del nuevo equipo -que pesa cerca de 54 toneladas- y la instalación de la cuba del transformador, un tanque metálico que protege el núcleo, los bobinados y el aceite dieléctrico.
Asimismo, se adelanta el ensamble de accesorios como radiadores, ventiladores y tanques de expansión, además de la conexión del equipo a las barras de 34.500 y 115.000 voltios.