BYD sube al ring con EEUU y demanda por aranceles: ¿qué pasaría si gana China?
Por primera vez, una automotriz china enfrenta directamente las medidas arancelarias de Washington.
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La guerra comercial entre Estados Unidos y China acaba de escalar a un nuevo terreno: los tribunales. BYD, el mayor vendedor de carros eléctricos del mundo, decidió dejar de esquivar los golpes y demandó formalmente al Gobierno estadounidense por los aranceles que hoy bloquean su entrada al mercado norteamericano.
Por primera vez, una automotriz china enfrenta directamente las medidas arancelarias de Washington, abriendo un frente legal que podría redefinir el comercio global de carros eléctricos y el auge de los fabricantes de ese país.
La demanda fue presentada por cuatro filiales de BYD en Estados Unidos ante el Tribunal de Comercio Internacional. El eje del reclamo no es político, sino jurídico: la empresa sostiene que el Gobierno estadounidense no tiene autoridad legal para imponer estos aranceles bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA).
En términos simples, BYD afirma que los gravámenes fueron impuestos usando una herramienta pensada para crisis excepcionales, no para regular la competencia industrial.
Por eso, solicita que las órdenes ejecutivas sean declaradas inválidas y que se devuelvan los aranceles cobrados, con intereses incluidos.
El conflicto no nació con esta demanda. Durante el gobierno de Joe Biden, EE. UU. impuso aranceles del 100 % a los carros eléctricos chinos.
Con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, la presión se intensificó: tras ajustes y negociaciones, las tasas llegaron hasta el 135 %, haciendo prácticamente imposible vender carros eléctricos chinos en ese país.
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El argumento oficial ha sido la protección de la industria local y la seguridad económica. Para BYD y otros fabricantes chinos, en cambio, se trata de una barrera artificial que distorsiona el mercado.
Aquí está la verdadera bomba del caso. Según CarNews China, una victoria legal permitiría a BYD reorganizar su estrategia global con efectos inmediatos:
En la práctica, esto rompería el cerco que hoy protege a los fabricantes estadounidenses y aceleraría la competencia en precios y tecnología.
Expertos del sector advierten que el caso va más allá de BYD. Las cadenas globales de suministro ya están tensionadas, y mantener aranceles tan altos encarece componentes, retrasa inversiones y fragmenta el mercado.
Desde la Cámara China de Comercio para la Importación y Exportación de Maquinaria y Productos Electrónicos, señalan que estas medidas no solo golpean a los fabricantes chinos, sino que afectan la estabilidad del ecosistema automotor mundial, incluidos proveedores y socios en terceros países.
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Aunque analistas reconocen que BYD enfrenta un camino legal complejo y de resultado incierto, coinciden en algo clave: el precedente ya está sentado. Por primera vez, una automotriz china no se limita a adaptarse o rodear los aranceles, sino que los impugna de frente.
Si China gana, Estados Unidos no solo perdería un caso, sino una herramienta clave de su política industrial. Si pierde, el mensaje será claro: la vía legal también tiene límites.