Las barreras para acceder a medicamentos, tecnologías y servicios de salud continúan afectando a pacientes con enfermedades raras y huérfanas en Colombia. La principal preocupación de las organizaciones de pacientes es que la interrupción de los tratamientos puede generar daños irreversibles y, en algunos casos, consecuencias que podrían ser prevenibles.Ante esta situación, la Federación Colombiana de Enfermedades Raras presentó al Gobierno nacional una hoja de ruta con cinco puntos prioritarios para mejorar la atención de esta población. El documento fue entregado a la ministra de Salud, Ana María Vesga, y busca que se implementen acciones concretas para reducir las dificultades que actualmente enfrentan los pacientes.El primer punto plantea avanzar en la detección temprana y el diagnóstico oportuno, con especial énfasis en la implementación de la Ley de Tamizaje Neonatal. Según la Federación, identificar estas condiciones desde los primeros momentos de vida permitiría iniciar tratamientos de manera más oportuna y disminuir la progresión de las enfermedades.La segunda prioridad es mejorar el acceso a tratamientos innovadores, incluyendo no solo medicamentos, sino también tecnologías y servicios complementarios que requieren los pacientes. La tercera propone avanzar en mecanismos innovadores de financiación y acceso, ante las dificultades que representan los esquemas tradicionales para garantizar la atención de enfermedades de alta complejidad.El cuarto punto está relacionado con el fortalecimiento de los procesos regulatorios. La Federación advierte que los tiempos para la aprobación de algunos medicamentos pueden ser extensos y que, tratándose de enfermedades raras, las demoras pueden tener consecuencias especialmente graves para los pacientes.El quinto eje busca consolidar acciones que permitan reducir las barreras de acceso y garantizar una atención integral y oportuna, con participación directa de las organizaciones de pacientes en las decisiones y en el seguimiento de las medidas que adopte el Gobierno.El presidente de la Federación Colombiana de Enfermedades Raras, Diego Gil, aseguró que ya se han dado acercamientos con el Ministerio de Salud, la Cuenta de Alto Costo y otras entidades para avanzar en la construcción de un plan de choque dirigido no solo a quienes tienen enfermedades raras, sino también a pacientes con enfermedades crónicas complejas y de alto costo.Gil señaló que existe disposición para crear una mesa técnica en la que los pacientes tengan representación y una participación activa. La Federación, sin embargo, anunció que mantendrá el seguimiento y el control social sobre el cumplimiento de las medidas.Estas discusiones se desarrollan en el marco del Congreso RARAMED Colombia, reunión anual dedicada a las enfermedades raras y los medicamentos huérfanos. El encuentro reúne durante dos días a autoridades sanitarias, prestadores de servicios, aseguradoras, organizaciones de pacientes y diferentes instituciones vinculadas con la atención de esta población.El objetivo del Congreso es poner sobre la mesa las necesidades de los pacientes, discutir las barreras que persisten en el sistema y generar propuestas que permitan avanzar hacia una atención más oportuna e integral para quienes viven con estas enfermedades.
La lipodistrofia, una enfermedad considerada huérfana en Colombia, continúa siendo subdiagnosticada a pesar de sus graves efectos en la salud. Especialistas advierten que miles de pacientes pueden pasar décadas sin recibir un diagnóstico adecuado, lo que retrasa el tratamiento y favorece la aparición de complicaciones metabólicas severas.Esta condición altera la forma en que el cuerpo distribuye la grasa: puede desaparecer de zonas como el rostro, brazos o piernas, o acumularse en áreas atípicas como el abdomen o el cuello. Aunque no siempre es reconocida a tiempo, sus consecuencias son profundas, incluyendo diabetes de difícil control, niveles elevados de triglicéridos, hígado graso y afectaciones cardiovasculares y renales.Uno de los principales desafíos es la baja detección. Según el endocrinólogo Carlos Builes, la enfermedad sigue siendo ampliamente desconocida dentro del sistema de salud. “El incremento progresivo observado no necesariamente indica un aumento real de la enfermedad, sino probablemente una mejor detección y reconocimiento clínico”, explicó el especialista, al referirse al crecimiento de los casos registrados en los últimos años.De hecho, cifras entre 2015 y 2024 evidencian que la prevalencia reportada pasó de cerca de 35 casos por millón de habitantes a más de 400. Sin embargo, este aumento estaría relacionado con mejoras en los sistemas de registro y no necesariamente con un incremento real de pacientes.El problema de fondo sigue siendo el diagnóstico tardío. Datos preliminares del primer registro nacional de lipodistrofias congénitas muestran que el tiempo para identificar la enfermedad puede variar desde los primeros años de vida hasta más de cinco décadas. En la mayoría de los casos, el retraso oscila entre 20 y 30 años, lo que implica que muchos pacientes reciben tratamiento solo para sus síntomas, sin conocer la causa real.Esta situación se agrava por la similitud de la lipodistrofia con enfermedades más comunes como la diabetes tipo 2 o el síndrome metabólico. Además, la falta de rutas diagnósticas estandarizadas en Colombia dificulta que los profesionales de la salud identifiquen la enfermedad de manera oportuna.El impacto de esta brecha es significativo. Sin diagnóstico, los pacientes pueden desarrollar complicaciones como pancreatitis recurrente, enfermedad hepática progresiva o alteraciones metabólicas severas. Incluso cuando la enfermedad es identificada, persisten barreras en el acceso a tratamientos especializados, seguimiento médico y adherencia terapéutica.En este contexto, el país avanza en iniciativas como la creación del Registro Colombiano de Lipodistrofias, liderado por expertos en endocrinología, que busca mejorar la identificación de los pacientes y comprender mejor su evolución.No obstante, el reto también está en garantizar el acceso a la innovación. Yaneth Giha, directora ejecutiva de FIFARMA, advirtió que aún existen importantes barreras en la región: “Hoy el desafío no es solo desarrollar terapias innovadoras, sino asegurar que lleguen a tiempo a quienes las necesitan”.En Colombia, el reconocimiento de las enfermedades huérfanas ha avanzado en los últimos años, pero la lipodistrofia sigue siendo un ejemplo de las brechas existentes en diagnóstico y tratamiento. Para los expertos, fortalecer la educación médica, mejorar los sistemas de registro y garantizar el acceso oportuno a terapias serán claves para evitar que esta enfermedad continúe pasando desapercibida.La detección temprana no solo puede cambiar el curso clínico de la enfermedad, sino también mejorar significativamente la calidad de vida de quienes hoy permanecen invisibles para el sistema de salud.
La Federación Colombiana de Enfermedades Raras (FECOER) informó sobre inconsistencias entre las cifras de pacientes con enfermedades huérfanas reportadas por la Nueva EPS y los registros del sistema oficial de información del sector salud en Colombia.Según la organización, durante una mesa de trabajo realizada el 3 de febrero de 2026, la EPS indicó que tenía 5.338 afiliados con diagnóstico de enfermedades huérfanas. Sin embargo, Fecoer señaló que los datos del Sistema Integral de Información de la Protección Social (SISPRO) registran más de 16.000 pacientes activos con estas patologías vinculados a la entidad.De acuerdo con la federación, esta diferencia representa más de 11.000 pacientes que no coinciden entre las cifras reportadas por la EPS y la base de datos del sistema oficial.Posteriormente, la organización indicó que la EPS comunicó la suspensión indefinida de las mesas de seguimiento con pacientes de enfermedades huérfanas, decisión que fue informada mediante un oficio del 4 de marzo de 2026.FECOER señaló que estos espacios permitían revisar información relacionada con la atención de los pacientes y hacer seguimiento a los registros reportados por la entidad.La federación también manifestó que solicitará a la EPS presentar información verificada sobre el número de pacientes con enfermedades huérfanas afiliados y mantener los espacios de diálogo con las organizaciones de pacientes.
Este 28 de febrero se conmemora el Día de las Enfermedades Raras, una jornada internacional orientada a generar conciencia sobre los desafíos que enfrentan quienes conviven con estas patologías. Aunque individualmente son poco frecuentes, en conjunto afectan a cerca de 300 millones de personas en el mundo, lo que las convierte en un reto significativo para los sistemas de salud.En respuesta a esta problemática, la Organización Mundial de la Salud adoptó en mayo de 2025 una resolución considerada histórica, en la que instó a los países a fortalecer el diagnóstico temprano, integrar estas enfermedades en la planificación sanitaria nacional y garantizar el acceso a tratamientos oportunos. El organismo también enfatizó la necesidad de impulsar la investigación y facilitar el acceso equitativo a terapias innovadoras, especialmente en contextos donde las alternativas son limitadas.Muchas de estas enfermedades aparecen desde la infancia y pueden generar consecuencias graves que afectan no solo la salud física, sino también la estabilidad emocional, social y económica de los pacientes y sus familias.LHON: una enfermedad rara que amenaza la visión en la juventudUna de las enfermedades raras que ha llamado la atención de los especialistas es la Neuropatía Óptica Hereditaria de Leber (LHON), una condición genética que afecta directamente el nervio óptico y puede provocar pérdida severa de la visión central.La doctora María Cabarcas, presidente de la Asociación Colombiana de Neuro Oftalmología, define la Neuropatía Óptica Hereditaria de Leber, LHON, como una “enfermedad genética mitocondrial (la “batería” de la célula) que afecta principalmente al nervio óptico, provocando una pérdida rápida y marcada de la visión central, la que usamos para leer, reconocer caras y conducirEl mayor número de casos se presenta entre los 15 y 35 años, una etapa crucial en la formación académica y el desarrollo profesional. La detección temprana es clave para evitar complicaciones irreversibles. Entre las principales señales de alerta se encuentran:Aparición de visión borrosa o un punto ciego en el centro del campo visual.Dificultad para leer o reconocer rostros.Empeoramiento progresivo de la visión en cuestión de semanas.Compromiso del segundo ojo poco tiempo después del primero.Antecedentes familiares de pérdida visual súbita por línea materna.Además del deterioro visual, algunos pacientes pueden experimentar síntomas neurológicos adicionales. El impacto emocional también es considerable, ya que la pérdida de visión en edades tempranas puede afectar la autonomía, el acceso al estudio y las oportunidades laborales.Retrasos en tratamientos y barreras estructurales en ColombiaEl acceso a terapias innovadoras continúa siendo uno de los mayores desafíos. Según la Federación Latinoamericana de la Industria Farmacéutica, representada por FIFARMA, los medicamentos destinados a enfermedades raras pueden tardar cerca de 44 meses en obtener aprobación en Colombia, un periodo prolongado si se tiene en cuenta el carácter progresivo de estas condiciones.A esto se suma que solo el 25 % de los tratamientos huérfanos disponibles a nivel global están accesibles en el país. Esta brecha reduce significativamente las opciones para los pacientes y puede acelerar el deterioro de su salud.Entre las principales barreras identificadas por expertos se destacan:Fragmentación en los mecanismos de financiación.Limitada inclusión de medicamentos en el Plan de Beneficios en Salud.Procesos administrativos complejos que retrasan autorizaciones.Diferencias entre la aprobación internacional y la disponibilidad nacional.Inestabilidad financiera del sistema de salud.Estas dificultades pueden traducirse en interrupciones en los tratamientos, afectando directamente la calidad de vida de los pacientes.Pacientes piden equidad y acceso sin obstáculosDesde organizaciones de pacientes como la Asociación de Enfermedades de Depósito Lisosomal (ACOPEL), el llamado es claro: garantizar el acceso equitativo a terapias no debe ser un privilegio, sino un derecho. Estas asociaciones advierten que existen casos en los que pacientes colombianos no pueden acceder a tratamientos disponibles en otros países, lo que incrementa el riesgo de discapacidad permanente.Silvana Lay, directora de Acceso y Asuntos Públicos en FIFARMA, señala que “el acceso a terapias innovadoras para Enfermedades Raras en Colombia enfrenta desafíos específicos frente a otras áreas terapéuticas. En primer lugar, persisten brechas en los tiempos de acceso.Aunque Colombia cuenta con normas que reconocen a las personas con enfermedades raras como sujetos de especial protección, los voceros señalan que persisten barreras administrativas y financieras que dificultan la aplicación efectiva de estas garantías.En el marco del Día de las Enfermedades Raras 2026, especialistas y organizaciones coinciden en que es urgente fortalecer la sostenibilidad del sistema de salud, reducir los tiempos de acceso a terapias y priorizar la atención integral. Para miles de pacientes, el acceso oportuno al tratamiento no solo representa una mejora médica, sino la posibilidad de preservar su independencia, su proyecto de vida y su bienestar emocional.
Un joven trabajador del sector salud y del área de servicios denunció presunta negligencia médica, fallas en la atención de su EPS y vulneración de sus derechos laborales, hechos que hoy lo mantienen con una discapacidad severa y bajo cuidados paliativos. Se trata de Alejandro, quien se desempeñaba como auxiliar de enfermería, agente de un call center bilingüe y deportista de porrismo profesional.Según su testimonio en Vamos Pa Eso Podcast, su estado de salud comenzó a deteriorarse tras el uso prolongado de diademas a alto volumen en su jornada laboral, lo que le provocó episodios recurrentes de otitis. Pese a las molestias constantes y la supuración en los oídos, aseguró que no recibió el acompañamiento adecuado por parte de su EPS ni comprensión de su entorno laboral. Alejandro afirma que, incluso en medio de citas médicas, debía reponer el tiempo laboral perdido. “Yo quería ser ese doctor que sea humilde, que entienda lo que siente la otra persona”, expresó al recordar su vocación antes de que su condición se agravara.El joven señaló que su situación empeoró tras un procedimiento médico que califica como negligente. De acuerdo con su relato, durante un lavado de oídos, una enfermera utilizó una jeringa con presión excesiva, lo que le generó un vértigo inmediato. “Sentí el primer vértigo de mi vida”, indicó. Posteriormente, fue diagnosticado con un síndrome vertiginoso acompañado de nistagmus, condición que afectó su estabilidad y visión.En septiembre de 2023, Alejandro sufrió un accidente doméstico como consecuencia de estos síntomas. Durante una crisis de vértigo en el baño de su vivienda, perdió el equilibrio y se golpeó fuertemente en la cabeza. “Mi cabeza dio contra la división del baño… me desmayé”, relató. A raíz del impacto y de complicaciones posteriores, desarrolló una monoplejía que le impide mover el brazo y la pierna izquierdos, dejándolo en condición de dependencia y con cuidados paliativos.A la situación médica se sumó un conflicto legal con la EPS, que lo denunció por un presunto fraude por “abuso del derecho” a la incapacidad, luego de identificar publicaciones suyas en redes sociales. Alejandro asegura que esta decisión profundizó su crisis emocional. “Yo ya no quiero vivir más… esto no es vida para alguien por tantas dificultades que hemos pasado”, manifestó. La denuncia fue retirada únicamente después de que su familia acudiera a la Defensoría del Pueblo y el caso se hiciera público.Pese a ello, el joven denuncia que aún no recibe una atención integral ni los insumos básicos para su rehabilitación. Asegura que no cuenta con una silla de ruedas propia ni con acompañamiento domiciliario. “Ni siquiera tengo el derecho a estar en una silla de ruedas… lo único que están pensando la ARL, la EPS y todos ellos es lavarse las manos conmigo”, afirmó.“Cuando ya estaba pasando por toda esta situación, le dije a mi familia que no quería seguir viviendo y que quería solicitar la eutanasia, porque sentía que esa ya no era una vida digna para nadie", narró.Actualmente, Alejandro exige que se reconozca la responsabilidad de la ARL y la EPS en su caso, así como el acceso a una enfermera domiciliaria, suplementos nutricionales, ayudas técnicas y una pensión por incapacidad que le permita garantizar su subsistencia y la de su madre.
La Asociación de Epidemiología de Colombia (ASOCEPIC) emitió un comunicado con orientaciones preventivas en salud pública para la temporada de fin de año de 2025 e inicio de 2026, periodo en el que se incrementa la movilidad, las reuniones familiares y los cambios en las rutinas de cuidado.La entidad señaló que, durante estas fechas, se presenta un aumento recurrente de eventos prevenibles que generan presión sobre los servicios de urgencias, hospitalización y unidades de cuidados intensivos en el país.Según ASOCEPIC, entre los principales eventos priorizados se encuentran las lesiones por pólvora, los siniestros viales, las quemaduras por líquidos calientes y las intoxicaciones por consumo de alcohol adulterado o sustancias asociadas a artefactos pirotécnicos.A estos se suman las enfermedades transmitidas por alimentos, el incremento de infecciones respiratorias agudas y la persistencia de riesgos por dengue y otras arbovirosis, así como alertas vigentes por tosferina, mpox y la posible importación de casos de sarampión.El comunicado advierte que muchos de estos eventos afectan de manera especial a niños, personas mayores y población con enfermedades crónicas, y que su ocurrencia está relacionada con la relajación de medidas de autocuidado, la baja percepción de riesgo y la falta de supervisión, especialmente en el hogar y en espacios de alta concentración de personas. ASOCEPIC subraya que la mayoría de estos riesgos pueden reducirse mediante decisiones informadas y prácticas preventivas básicas.En el documento también se incluyen recomendaciones dirigidas a la ciudadanía, como evitar el uso de pólvora, reforzar la seguridad vial, adquirir alimentos y bebidas en establecimientos formales, mantener esquemas de vacunación al día y consultar oportunamente ante signos de alarma.De igual forma, se hace un llamado a las EPS, IPS y autoridades territoriales para intensificar la vigilancia epidemiológica, garantizar la capacidad de respuesta de los servicios de salud y fortalecer las acciones de vacunación y comunicación del riesgo durante la temporada.
El aumento de fallecimientos entre personas con enfermedades raras encendió las alarmas del sector. Según datos del Sistema Integrado de Información de la Protección Social (Sispro), administrado por el Ministerio de Salud, las cifras han escalado de forma sostenida.En 2023, se presentaron 2.027 muertes de pacientes con enfermedades raras; para 2024, la cifra se intensificó, siendo 2.268 fallecimientos registrados por el Sispro; mientras que, en lo corrido de 2025, con fecha hasta noviembre, la cifra de muertes se redujo a 2.033, junto con la proyección de superar nuevamente los índices registrados para el próximo año.Diego Gil, director de Fecoer, explicó que, si bien muchas de estas enfermedades son graves y crónicas, el incremento supera lo esperable. En agosto de 2025, por ejemplo, se registraron 239 fallecimientos, un pico que no coincide únicamente con la severidad propia de estas patologías.“Prácticamente todos los meses están por encima del promedio de los siete años anteriores. Es una alerta que ya trasladamos al Senado y al Ministerio”, afirmó.Fallecimientos por enfermedades raras se concentran en EPS intervenidasUno de los hallazgos más preocupantes, según Gil, tiene que ver con la distribución de los pacientes con enfermedades raras. El director denuncia que, del total de muertes registradas durante 2025, 40% corresponden a personas afiliadas a EPS intervenidas por el gobierno. De este porcentaje, Nueva EPS concentra 461 fallecimientos, a pesar de no ser la EPS con más pacientes con estos diagnósticos.Para Fecoer, esto demuestra que las intervenciones no han mejorado ni la gestión administrativa ni la oportunidad de la atención:Niños y adultos mayores: ¿quiénes están en mayor riesgo?Aunque cerca del 32,5% de los pacientes con enfermedades raras se encuentran en edad productiva, según cifras del Sispro, la mayoría de las muertes se concentran en adultos mayores.No obstante, Gil advirtió que no existen rutas diferenciales reales para la atención pediátrica, pese a que toda persona con una enfermedad rara es —por ley— sujeto de especial protección y debería recibir atención sin barreras económicas o administrativas.Además, el director denuncia que el gobierno no ha tipificado las enfermedades raras dentro de un rango de protección y prioridad de especial atención, y que los pacientes se ven directamente afectados por las demoras dentro de las EPS para acceder a sus tratamientos: “Eso lamentablemente no se está cumpliendo”, insistió.Deuda de las EPS con hospitales frena tratamientosOtro punto crítico es la falta de giros a clínicas y hospitales por concepto de presupuestos máximos, que financian medicamentos, tecnologías y servicios esenciales para estos pacientes.Gil advirtió que la deuda asciende a $900.000 millones de pesos, y que el desfinanciamiento ya está generando negación de tratamientos para medicamentos de alto costo, pañales y cremas antiescaras, así como el acceso a alimentación nutricional especial para los pacientes y los transportes asistenciales para las personas con movilidad reducida, que requieren de estos servicios y que, muchas veces, les son negados.A esto se suma el impacto de la crisis por el mal cálculo de la UPC, que afecta directamente la atención. Gil asegura que estas condiciones pueden seguir derivando en más fallecimientos:El gobierno "oculta información"Al ser cuestionado por la reacción del Ejecutivo frente a las denuncias, Gil denunció que el gobierno no ha emitido una respuesta clara frente a los cuestionamientos por la falta de énfasis en los pacientes con enfermedades raras; es más, insiste en que la respuesta ha sido "nula" y que el propio presidente de la República ha señalado que Fecoer ha adelantado una campaña "mentirosa y podrida": Finalmente, Gil denuncia que el gobierno "bloqueó el acceso" al sistema Sispro, donde los usuarios pueden consultar la afiliación a salud y pensión, información de subsidios, programas sociales, calidad del agua, establecimientos vigilados (INVIMA), datos sobre el talento humano en salud (RETHUS) y liquidaciones.“Es un acto de negación y una actitud indolente frente a miles de familias. No podemos seguir sin información clara en un tema de vida o muerte”, concluyó.Escuche la entrevista completa aquí:
La situación de los pacientes con enfermedades raras en Colombia sigue sin mejorar, Fecoer reporta que, en lo corrido de 2025, han fallecido 2.033 personas que vivían con estas condiciones. Si bien parte de los casos se relaciona con la gravedad de sus diagnósticos, la organización señaló que muchas de las muertes ocurrieron en medio de retrasos, interrupciones y barreras que pudieron evitarse.Según la federación, el funcionamiento del sistema de salud presenta dificultades crecientes: demoras en pagos, falta de flujo de recursos y problemas para garantizar continuidad en los tratamientos, lo que se ha traducido en medicamentos que no llegan, autorizaciones tardías y ausencia de insumos.Entre los datos expuestos hay uno que genera especial preocupación, pues cerca del 40 % de las personas fallecidas este año estaba afiliada a EPS que actualmente se encuentran intervenidas por el Estado.Para la organización, esto muestra que las intervenciones no han resuelto los problemas estructurales y que persisten fallas que afectan directamente a quienes dependen de tratamientos continuos. Fecoer también indicó que, pese a esta situación, desde distintos sectores del gobierno y del Congreso se ha intentado restar importancia a las cifras o usarlas dentro de discusiones legislativas que no atienden la urgencia actual de los pacientes.En este contexto, la federación realizó anoche el evento “Noche de los Corazones Rotos” en la Plaza de Bolívar, un acto conmemorativo para recordar a las personas fallecidas y para visibilizar que detrás de las cifras hay familias afectadas.
En Colombia, miles de personas viven con enfermedades huérfanas que requieren atención especializada, financiación sostenida y equipos clínicos altamente entrenados. Entre ellas está la falla intestinal (FI), reconocida como enfermedad huérfana desde 2018 y cuyo manejo exige rutas de atención continuas y de alta complejidad.Aunque es poco conocida, su presencia en el país ha aumentado: se reportaron 34 casos en 2019, 37 en 2022 y 65 en 2023, una tendencia que confirma la urgencia de proteger los servicios especializados frente a las tensiones financieras del sistema de salud.¿Qué es la falla intestinal?Vivir con falla intestinal significa, para muchos pacientes, atravesar un camino lleno de demoras. Esta condición ocurre cuando el intestino pierde la capacidad de absorber los nutrientes y líquidos necesarios para sobrevivir, obligando a las personas a depender de nutrición parenteral (por vía venosa a través de un catéter central) y, según la evolución, de nutrición enteral por sonda o ajustes dietarios por vía oral. Sin una intervención integral desde el inicio, el deterioro es rápido: deshidratación, desequilibrios, pérdida acelerada de peso, infecciones y reingresos hospitalarios.Pero la falla intestinal no solo afecta el organismo. También impacta profundamente la salud mental, la estabilidad económica y la vida social del paciente y su familia. La depresión, la ansiedad, el aislamiento y la pérdida del empleo son realidades frecuentes. A nivel emocional, los cuidadores enfrentan estrés crónico, insomnio y agotamiento, mientras deben sostener la carga económica que implica una enfermedad de alta complejidad.La llamada “factura invisible” de la falla intestinal se manifiesta en infecciones evitables, largas estancias en UCI y hospitalizaciones prolongadas que podrían reducirse con atención oportuna. La historia de Carlos Arturo Herrera, de 63 años, lo confirma. Tras consultar por una hernia, complicaciones quirúrgicas lo llevaron a una necrosis intestinal, múltiples cirugías y, finalmente, a una falla intestinal crónica. Sin atención adecuada, terminó en desnutrición severa y tuvo que interponer una tutela para ser remitido a un centro especializado.Una trayectoria parecida vivió Willington de la Cruz, un joven de 31 años de Pasto, quien padeció una fístula enterocutánea y pasó cuatro meses hospitalizado sin recibir el manejo adecuado. Solo hasta que interpuso un derecho de petición logró ser trasladado a Bogotá.“El manejo integral y ambulatorio devuelve calidad de vida, dignifica la rehabilitación y disminuye complicaciones”, afirma el doctor Néstor Pedraza, especialista en cirugía hepatobiliopancreática y miembro de la Clínica de Falla Intestinal de Colombiana de Trasplantes.Esta IPS implementó un “hotel de salud”, un modelo que permite a los pacientes vivir fuera del hospital en un entorno clínicamente acompañado: transporte, alojamiento, alimentación, controles, manejo de accesos vasculares y nutrición parenteral, además de programas de adherencia, rehabilitación y apoyo emocional. Según los especialistas, desplazar la atención del hospital a un entorno menos restrictivo disminuye reingresos, mejora la adherencia y reduce costos para el sistema.
Lo que comenzó como un fuerte dolor abdominal terminó convirtiéndose en la mayor prueba de su vida. A los 24 años, María Paula Galvis Forero, una joven oriunda de Arauca, fue diagnosticada con porfiria aguda intermitente, una enfermedad metabólica considerada rara que afecta la producción de hemoglobina y puede comprometer el sistema nervioso, la piel y otros órganos.Durante meses buscó respuestas sin éxito. “Me decían que era gastritis, pero mi cuerpo empezó a fallar: me cansaba, bajé de peso y, un día, mis piernas dejaron de responder”, recuerda. En cuestión de días quedó paralizada casi por completo y fue trasladada al Hospital Internacional de Colombia (HIC), ubicado en la capital santandereana, donde permaneció ocho semanas en cuidados intensivos.El doctor Jhon Alexander Ávila, médico internista y hematólogo del HIC, relató que el caso fue un reto clínico. “Al principio se sospechaban enfermedades neurológicas como el síndrome de Guillain-Barré. Solo tras estudios especializados logramos confirmar que se trataba de porfiria, una patología con una incidencia de entre 11 y 20 casos por millón de habitantes”, explicó.El tratamiento incluyó el uso de hemina, medicamento que permite estabilizar los niveles de porfirinas en el cuerpo, junto con soporte nutricional y cuidados intensivos. Tras superar la etapa crítica, María Paula inició un proceso de rehabilitación física y emocional con un equipo multidisciplinario de especialistas. “Tuve que aprender todo otra vez: mover los dedos, sostener una cuchara, peinarme. Cada avance era una victoria”, recordó.Aunque presentó una recaída meses después, hoy se encuentra plenamente recuperada. Ha retomado sus estudios de Derecho y comparte su historia en redes sociales para motivar a otros pacientes con enfermedades raras. “Pasé por momentos de miedo, pero también de mucha fe. Aprendí que la medicina cura el cuerpo, pero la esperanza sana el alma”, afirmó.El doctor Ávila destacó que este caso demuestra el poder del diagnóstico oportuno y la atención integral: “La fortaleza de María Paula y el acompañamiento familiar fueron decisivos. Historias como la suya nos recuerdan que la resiliencia también es parte del tratamiento”.Contra todo pronóstico, María Paula no solo recuperó su movilidad, sino que transformó su experiencia en un mensaje de vida. “Caminar, respirar, abrazar… ahora todo tiene un nuevo significado. Aprendí que incluso en la oscuridad, la vida siempre encuentra la forma de brillar.”
El Hospital San Vicente Fundación de Medellín lanzó una alerta por la alta ocupación que actualmente tiene su servicio de urgencias, cuya capacidad se encuentra en un 268 % de saturación, situación que genera presión y demoras en la atención de pacientes.La institución médica explicó que su servicio de urgencias está destinado principalmente a la atención de pacientes con condiciones de alta complejidad, entre ellas patologías graves, traumas severos y emergencias que pueden comprometer de manera inmediata un órgano o incluso la vida.Ante este panorama, recomendaron desde el centro asistencial que las personas cuya condición médica no representa una urgencia vital consulten inicialmente en su IPS básica o en la red de atención primaria asignada por su EPS.No obstante, la saturación se suma a las dificultades financieras que atraviesan diferentes instituciones de salud del departamento, pues a junio de 2026 la cartera de las IPS de Antioquia alcanzaba los $16,77 billones, además, hospitales públicos tienen deudas de 2.5 billones en la actualidad. "Se ve un incremento importante de los pacientes en estado crítico en el servicio de urgencias adultos, actualmente registra un 268 por 100 de saturación. Es importante recordar que este servicio de urgencias es de alta complejidad. Está diseñado para atender patologías graves, traumas severos o emergencias que comprometen de forma inmediata la vida o un órgano", sostuvo Alejandro Marín, jefe de Urgencias del centro asistencial.Sin embargo, la problemática no sería exclusiva del San Vicente Fundación, ya que la red hospitalaria de Medellín y el Valle de Aburrá también ha registrado altos niveles de ocupación en sus servicios de urgencias durante los últimos meses con servicios de urgencias por encima del 100 % de ocupación.
El traslado de internos de alta peligrosidad a la cárcel de Palogordo, en Girón, ha generado preocupación entre las autoridades y la comunidad del municipio. Frente a este panorama, el ministro de Justicia, Iván Cancino, aseguró que el Gobierno está tomando medidas para garantizar la seguridad tanto dentro como fuera del establecimiento penitenciario.El funcionario señaló que el centro carcelario cuenta con las condiciones necesarias para recibir a estos internos y aseguró que se reforzarán las medidas de protección para la población, los funcionarios del Inpec y las propias instalaciones.“Se va a proteger a la población, se va a proteger al establecimiento carcelario, se va a proteger a los guardianes y el Estado no cede ante las presiones y ante la violencia”, afirmó Cancino.El ministro agregó que quienes incurran en hechos violentos deberán responder ante las autoridades judiciales y que el Estado utilizará los mecanismos legales para garantizar el control de la situación.Las declaraciones fueron entregadas durante la inauguración del encuentro regional de la Corte Constitucional, en Girón, escenario en el que también se abordaron otros asuntos relacionados con la política de justicia y seguridad del Gobierno nacional.Cancino también habló sobre la Ley de Sometimiento y las condiciones que deberán cumplir los integrantes de estructuras criminales que pretendan acogerse a este mecanismo.El ministro fue enfático en señalar que los bienes obtenidos de manera ilícita no podrán convertirse en un beneficio económico para quienes se sometan a la justicia.“Los bienes mal habidos no pueden ser objeto de recompensa. Tienen que entregarlos como requisito para que se sometan y se les reintegra cero pesos”, sostuvo.Cancino también indicó que la propuesta del Gobierno no contempla otorgar estatus político a las estructuras criminales, ni suspender órdenes de captura o procesos de extradición como condición para su sometimiento.Según explicó, quienes pretendan acogerse deberán esperar la entrada en vigor de la Ley de Sometimiento y cumplir las condiciones que establezca el marco legal.
Tras la judicialización de un quinto hombre que aceptó su responsabilidad en la desaparición del ingeniero forestal Andrés Carmilo Peláez, en el Norte de Antioquia, pistas investigativas de las autoridades llegaron ahora hasta el Valle de Aburrá e involucran un vehículo.En un operativo realizado por el Gaula Militar y el CTI de la Fiscalía, incautaron una camioneta modelo 1997 en una zona ubicada entre los sectores Los Puertos y San Simón en el municipio de Bello.El transcurso de la investigación ha llevado a determinar que ese vehículo habría sido manejado por Weimar Alexánder Castillo, alias ‘300’, de la banda criminal El Mesa para transportar a Andrés Camilo una vez secuestrado en San Andrés de Cuerquia en medio de un caso de presunta extorsión.La camioneta, con placas de la ciudad de Pereira, habría sido abandonada en esta zona del norte del Valle de Aburrá desde 2023, sin embargo, una vez llevada a cabo la incautación por los organismos judiciales otras preguntas surgieron en la historia.“¿Por qué razón el vehículo donde secuestraron y luego asesinaron al ingeniero Andres Camilo Peláez apareció escondido en un lote que pertenece al Hospital mental de Antioquia?”, afirmó en X Miguel Ángel del Río, uno de los abogados del caso.Frente a estos cuestionamientos el Hospital Mental aclaró que este predio invadido fue reportado a las autoridades de 2022 cuando la Inspección Novena de Policía de Bello declaró una infracción por construcciones irregulares en un predio invadido, pero no se pudo llevar a cabo la demolición por falta de un contrato.Ante quejas y la falta de medidas, en octubre de 2025 la institución de salud radicó ante el municipio de Bello una nueva querella, pero decidió solicitar apoyo a la Gobernación de Antioquia que asumió el conocimiento del proceso, que actualmente se encuentra en etapa probatoria.“El Hospital Mental de Antioquia adelantó todas las acciones legales que tenía a su disposición, con criterios de inmediatez y oportunidad. Aunque los hechos fueron puestos en conocimiento del municipio de Bello, no se recibió una respuesta efectiva que permitiera restablecer el control del predio”, indicaron en el comunicado.Información en poder de las autoridades indicaría que ante la falta de una destinación para el predio, desde 2021 el grupo delincuencial El Mesa, señalado de cometer la desaparición de Andrés Camilo, se habría apropiado de esta zona permitiendo a su vez la aparición de construcciones ilegales.
Autoridades han manifestado su preocupación ante un presunto caso de maltrato infantil que derivó en la muerte de Emmanuel Hernández Epinayuu, un niño de siete meses remitido al Hospital Pablo Tobón Uribe en Medellín.Tras los hechos que habrían ocurrido en una vivienda del barrio Nueva Jerusalén en el municipio de Bello, la administración de esa localidad del norte del Valle de Aburrá se pronunció lamentando lo ocurrido.“La situación nos afecta a todos. No se puede permitir que nuestros niños, niñas y adolescentes sufran afectaciones que puedan poner en riesgo su seguridad”, indicaron en un comunicado en el que reiteraron que el niño registraba de acuerdo al parte médico asfixia e insuficiencia respiratoria aguda, edema cerebral, choque traumático e hipovolémico.Al tratarse de una situación que consideran “inconsistente con el relato de su madre”, una mujer de 18 años de edad de nacionalidad venezolana, quien indicó que Emmanuel había sufrido “varias caídas al interior de su vivienda”, pidieron a las autoridades investigar.“Desde la Alcaldía de Bello hacemos un llamado a las autoridades competentes (Policía, Fiscalía General de la Nación, Instituto Colombiano de Bienestar Familiar), para que se esclarezcan las circunstancias de la muerte de este menor”, detallaron en el pronunciamiento.La Alcaldía también detalló que tras conocer el caso y el niño era atendido en el centro asistencial ya habían gestionado su llegada a un hogar sustituto de cuidado especial, pero su traslado no fue posible al fallecer.También recordaron a la ciudadanía que en caso de conocer alguna situación de maltrato a un menor de edad puede reportarse a la línea 141 del ICBF, la Línea 123 de la Policía Nacional, o de manera presencial en la Fiscalía, Comisarías y Personería del municipio.
Estos fueron los temas tratados en Bla Bla Blu este miércoles, 23 de septiembre de 2026:El grupo de pop-rock colombiano 'Compañía Iliminata' contaron cómo nacieron algunas de sus canciones más icónicas. Además, hablaron sobre cómo su música al inicio solo sonaba en emisoras especializadas en baladas.El creador de contenido "Sin Rol Específico", Thomás Pérez, dio consejos a los oyentes sobre cómo convertir una historia de la calle en un contenido que conecte con la audiencia.