Ayer la noticia fue que robots humanoides, equipados con inteligencia artificial, estarían vigilando centros comerciales y conjuntos residenciales en Bogotá, con el objetivo de mejorar la seguridad en la capital.Me impresionaron mucho en su apariencia. Todavía con movimientos muy “robotizados”, están prestos a registrar cada entrada y salida con precisión en estos lugares y, para ello, pueden detectar anomalías, identificar patrones de comportamiento sospechoso y procesar datos críticos en tiempo real.Tengo que decir que me sentí en una de las películas de ficción que veía cuando era niño. Y me surgieron varias preguntas y reflexiones que quisiera compartir con ustedes:¿Qué estamos reemplazando realmente: funciones o vínculos humanos? Entiendo que un robot puede vigilar, registrar, alertar. Pero no puede interpretar el miedo en una mirada, decidir con compasión, entender el contexto humano. Seguro podemos ganar eficiencia, y eso es muy bueno, pero ¿cómo logramos no perder humanidad? Si una máquina puede hacer nuestro trabajo, ¿en qué se sostiene nuestro valor? Durante años hemos definido a las personas por lo que hacen: su profesión, su productividad, su utilidad. Pero si una máquina puede hacerlo mejor, más rápido y sin cansarse, la pregunta es: ¿qué queda del ser humano? Hay que construir una reflexión que nos permita entender lo humano en este contexto tecnológico.Si todo se vuelve eficiente… ¿qué lugar queda para lo imperfecto? El ser humano es lento, emocional, contradictorio, y ahí precisamente está la condición de posibilidad de desarrollo. Pero el mundo que estamos construyendo premia la precisión, la velocidad, la ausencia de error. Me pregunto: si eliminamos lo imperfecto, ¿no estaremos eliminando también lo profundamente humano?.Y me propongo estas preguntas no para quejarme de los robots, ni para cerrarme al desarrollo tecnológico, sino para llamar la atención sobre la necesidad de reflexionar en torno a qué es lo humano en medio de todo este avance, generar los límites éticos necesarios y no perder el control de la existencia.Porque el verdadero riesgo no es que las máquinas se parezcan a nosotros, es que nosotros terminemos pareciéndonos a ellas.
Estamos acostumbrados a recibir noticias negativas de colombianos en el exterior: que si cometieron robos, que si estuvieron involucrados en delitos de narcotráfico, que si protagonizaron algún escándalo. Esa repetición constante ha terminado por moldear una percepción injusta: magnificamos esos hechos, creemos que somos los peores y, sin darnos cuenta, dejamos de celebrar cuando un colombiano es reconocido por su talento, disciplina y éxito.Ayer, mientras buscaba el tema para este editorial, me encontré con la manera como ven en Portugal al futbolista samario Luis Suárez. Medios como Record y O Jogo lo describen como un jugador “decisivo”, destacan sus goles en el tiempo de descuento y su capacidad para rescatar puntos en momentos críticos. Lo llaman el “salvador” en partidos de alta presión. Elogian no solo su capacidad goleadora, sino también su mentalidad insaciable, su disciplina y su tenacidad, incluso cuando juega con molestias físicas. Lo reconocen como un líder, como alguien que no se rinde.Y entonces surge una pregunta incómoda pero necesaria: ¿por qué nos cuesta tanto apropiarnos de estas historias?Ser colombiano no puede seguir siendo una carga emocional marcada únicamente por lo negativo. Colombia también es esto: talento que cruza fronteras, disciplina que se impone a las dificultades, carácter que se levanta incluso en medio de la adversidad. Cada colombiano que deja huella positiva en el mundo está contando una historia distinta, una que merece ser amplificada con el mismo énfasis con el que repetimos lo malo.Sentirse orgulloso de ser colombiano no es negar nuestros problemas, es negarnos a reducirnos a ellos. Es aprender a mirar con equilibrio, a reconocer que hay sombras, sí, pero también una luz poderosa que muchas veces ignoramos.Vale la pena detenernos, mirar ejemplos como el de Luis Suárez y decir, sin pena y sin complejos: esto también somos nosotros. Y cuando empecemos a creerlo de verdad, no solo cambiará la forma en que nos ven afuera, sino, sobre todo, la forma en que nos miramos por dentro.
Una de las riquezas humanas de estos días es reconocer que no todos pensamos de la misma manera. Y no lo hacemos por muchas razones: no hay dos cerebros iguales; la genética, la química y las conexiones neuronales varían en cada persona.Cada historia moldea la forma de pensar. Sabemos que uno no piensa solo con lógica, sino también con lo que vivió, con lo que le dolió, con lo que le enseñaron y con lo que teme perder. Cada uno tiene su propia historia.Lo vemos todos los días: en una conversación familiar que termina en silencio incómodo, en una amistad que se enfría por una opinión política, en alguien que dejamos de escuchar solo porque piensa distinto. No es que no entendamos los argumentos; es que dejamos de ver a la persona. Y cuando eso pasa, ya no queremos comprender, queremos ganar. Y en ese intento de ganar, muchas veces perdemos lo más importante, el vínculo.Hoy tenemos claro que las emociones influyen más de lo que creemos. No pensamos primero y sentimos después; muchas veces es al revés. Por eso defendemos ideas que, en el fondo, protegen emociones: miedo, orgullo, pertenencia, identidad.Una última razón es que buscamos confirmar más que cuestionar, porque el cerebro ahorra energía reafirmando lo que ya cree.Esto, que es evidente en la vida cotidiana, hoy se ve negado por el intento intencional de algunos de hacernos pensar como ellos. Y, claro, cuando constatan que no pensamos igual, la reacción va desde el rechazo hasta la violencia en todos los sentidos, tratando de imponernos sus maneras de pensar.El ideal es que aprendiéramos a comprender las otras formas de pensar y fuéramos capaces de respetarlas, tratando de construir acuerdos superiores que nos permitan convivir. Es evidente que los límites de esa aceptación —cuando esas formas de pensar se traducen en acciones— están en la legalidad y en la ética.En esta Semana Internacional del Cerebro vale la pena reconocer que pensar distinto es útil, aunque nos incomode. Porque, si todos pensáramos igual, no habría innovación, no habría debate, no habría evolución. No eres malo ni mereces lo peor por pensar distinto a mí.
En las últimas horas, la Corte Constitucional explicó en detalle, los motivos para decretar la suspensión provisional de la emergencia económica y social decretada a finales del año pasado por parte del gobierno del presidente Gustavo Petro.Para los magistrados, hay dudas significativas sobre el cumplimiento por parte del gobierno, de los requisitos constitucionales para declarar el estado de excepción, es decir, que exista una crisis grave e imprevisible, que no pueda resolverse mediante mecanismos ordinarios y que justifique darle poderes legislativos al Ejecutivo.La Corte demás considera que la emergencia podría afectar principios fundamentales como la separación de poderes y el equilibrio institucional entre el Ejecutivo y el Congreso. De hecho, la Corte dice de manera textual que el decreto puede provocar “afectaciones serias al principio democrático y a la separación de poderes”.En la práctica, lo que dicen los magistrados es que el Gobierno estaría suplantando al Congreso, por medio de decretos con fuerza de ley sin que existan razones suficientemente claras para hacerlo, con lo que el Ejecutivo podría haber expandido indebidamente su poder.La Corte además señala que su intervención obedece a que busca evitar abusos del poder excepcional del Ejecutivo y advierte que permitir esta actuación del gobierno sin una debida justificación sería equivalente a que los ciudadanos queden sometidos a un estado de excepción “espurio” o sin fundamento constitucional.Mientras se conoce este documento de la Corte, la Procuraduría emitió su concepto dando vía libre al paquete tributario creado al amparo de la emergencia económica, pero condiciona su validez a que se declare exequible el famoso decreto madre que justificó el estado de excepción, sumado al uso exclusivo de los recursos.En últimas, el balón está en la cancha de la Corte Constitucional que debe definir muy pronto si tumba o no de forma definitiva el famoso decreto 1390 de 2025, que fue el que creo la emergencia económica y social.
Para millones de conductores en Bogotá, y más al arrancar el año, tener que pagar el impuesto cada año resulta ser un dolor de cabeza y no es para menos, pues a muchos les descuadra el dinero disponible para el mes, ya que es un gasto importante. Pero la cosa no termina ahí, pues el valor puede incrementarse por cargos que muchos no identifican en la factura.Cabe señalar que el impuesto no es igual para todos. Su valor puede depender de factores como el avalúo del vehículo, modelo y hasta el tipo de automotor, pero adicional a ese cálculo, existen otros cobros definidos por las autoridades locales que terminan incrementando el monto final.Debido a ello, varios conductores terminan pagando más sin darse cuenta, lo que puede generar inquietudes cuando revisan su factura.Conductores deben pagar más en el impuesto: $117.000Resulta que entre esos cobros adicionales más frecuentes se encuentra el derecho a la semaforización, un concepto que todavía está presente en ciudades como Bogotá y que impacta directamente el bolsillo de los conductores.El cargo está destinado a financiar el mantenimiento, operación y modernización de la red semafórica de la capital, una contribución que se aplica desde hace varias décadas.Por su parte, para el año 2026, este valor fue fijado por la Secretaría Distrital de Hacienda, haciendo referencia a dos salarios mínimos diarios legales vigentes; por lo tanto, deberán pagar alrededor de $117.000 pesos colombianos.Ojo, párele bolas a lo que debe pagar este año:Aplica a vehículos matriculados en BogotáNo tiene descuentos ni beneficios adicionalesSe suma al impuesto vehicular baseSu valor es fijo para el año en cursoAunque no es nuevo, sigue siendo uno de los cargos que más sorprende a los ciudadanos.¿Cómo debe calcularse el impuesto de semaforización?Si bien, el impuesto vehicular varía de acuerdo con el valor del carro, el derecho a la semaforización sí tiene un monto definido, el cual no cambia según el tipo de vehículo.Es decir, independientemente de si el vehículo es de alta gama o más económico, el propietario debe asumir ese gasto adicional completo.El problema es que, en varios casos, este cobro ya viene incluido en la liquidación total del impuesto, por lo que a muchos se les dificulta identificarlo de manera individual. Por ello, algunos conductores solo se percatan de la diferencia cuando comparan los costos con el año anterior.¿Cómo revisar las facturas del impuesto?Ante este tema, lo principal es revisar con detenimiento la liquidación antes de realizar el respectivo pago. Entender cada componente permite evitar sorpresas y tener claro qué es lo que se está pagando.Adicionalmente, es importante identificar si existen más cargos y verificar que la información sea correcta.
Ante el aumento de desórdenes, riñas, sicariatos y la venta de microtráfico en sectores como Santa Ana, La Cumbre y El Carmen, en Floridablanca, las autoridades intensificaron los operativos nocturnos, que ya dejan diez establecimientos cerrados en lo corrido del mes.Los controles son liderados por la Secretaría del Interior, en articulación con la Policía Nacional de Colombia, la Dirección de Tránsito y Migración Colombia, con el objetivo de recuperar el orden y garantizar la seguridad en zonas con alta concentración de establecimientos nocturnos.El secretario del Interior, Andrés Ardila Pérez, explicó que durante las intervenciones se verifica el cumplimiento de la documentación exigida por la Ley 1801, así como las condiciones de funcionamiento de los establecimientos.“Los negocios que no cumplen son objeto de cierre por parte de la Policía y los procesos pasan a inspección de policía”, señaló el funcionario.Asimismo, las autoridades hacen énfasis en el respeto a los horarios establecidos: de lunes a miércoles hasta la medianoche; jueves, viernes y sábado hasta las 2:00 a. m.; y domingos hasta la 1:00 a. m.De igual manera, el objetivo es hacer frente a estos hechos violentos, muchos de ellos protagonizados por jóvenes e incluso menores de edad.Por su parte, la coronel Flor Mariela Rodríguez Ariza, comandante del Distrito Dos de Policía, aseguró que estos operativos buscan anticiparse a hechos de violencia y brindar mayor tranquilidad a los ciudadanos.En la jornada más reciente se registraron tres cierres adicionales, lo que eleva a diez el número de establecimientos sancionados en el último mes, evidenciando el endurecimiento de los controles.Las autoridades reiteraron que los operativos continuarán en distintos puntos del municipio e hicieron un llamado a propietarios y administradores a cumplir la normatividad, advirtiendo que cualquier irregularidad será sancionada.
Un gigantesco hallazgo dejó al descubierto la magnitud del negocio ilegal alrededor del hurto de motocicletas en Cali. Más de 2.700 motos con números de identificación alterados fueron encontradas durante un operativo de las autoridades, que además permitió la captura de tres personas señaladas de integrar esta red criminal.Detrás de fachadas de talleres, bodegas y parqueaderos, esta organización se dedicaba a recibir vehículos robados, desarmarlos en cuestión de horas y comercializar sus partes o modificar sus datos para reinsertarlos en el mercado ilegal. Todo esto ocurría en sectores de las comunas 3, 10, 11, 18 y 20, en barrios como Sucre, Aguablanca, Prados del Sur, Las Torres y San Judas.La ofensiva, denominada 'Fortaleza', incluyó nueve allanamientos en puntos estratégicos de la ciudad. En estos operativos "la Policía logró recuperar 35 motocicletas y 12 vehículos que habían sido reportados como hurtados, además de incautar autopartes, dinero en efectivo y varios elementos utilizados en esta actividad ilícita." Confirmó el Coronel Elver Vicente Sanabria director investigativo criminal e Interpol.Pero el caso no se queda solo en el hurto de automotores. Durante los registros también fueron encontradas drogas sintéticas, cocaína, marihuana y medicamentos de uso controlado, lo que evidencia la conexión de esta estructura con otras economías criminales como el microtráfico.El golpe económico a esta red supera los 6.300 millones de pesos, mientras avanzan las investigaciones para ubicar a más integrantes de esta organización que operaba en la capital del Valle del Cauca.
En pocos días iniciará Semana Santa y muchos aprovecharán esta temporada para descansar, para peregrinar o incluso para salir de viaje fuera del país. Las cifras confirman el hecho, pues en este tipo de fechas se alcanzan a registrar más de 600.000 movimientos migratorios internacionales y, aparentemente, la tendencia sigue incrementando. Sin embargo, salir del país no solo es cuestión de empacar maletas y ya; estos planes requieren contar con más detalles, en especial en el ámbito financiero.El incremento en el precio del dólar, las tarifas aéreas variables y hasta costos que pasan desapercibidos pueden descuadrar las finanzas del viaje. Por ello, expertos recomiendan apoyarse en herramientas digitales que permitan controlar los gastos y evitar sorpresas en el viaje.Esto debe saber si va a salir del paísUno de los principales errores que enfrentan los viajeros es dejar todo a última hora, en especial el manejo del dinero. Según indican plataformas como Global66, es necesario anticiparse para evitar contratiempos; un viaje organizado puede evitar uno lleno de sobrecostos.Entre las recomendaciones clave están:Monitorear el tipo de cambio antes de comprar divisasEvitar cambiar dinero en aeropuertos por tasas poco favorablesActivar opciones de conectividad antes de viajarPriorizar pagos digitales sobre efectivoLlevar control del presupuesto en tiempo realEstos puntos, aunque parecen básicos, pueden ayudar a ahorrar una suma importante de dinero.Cómo evitar sobrecostos al viajarUna de las mayores preocupaciones al viajar sigue siendo el roaming. Muchos viajeros llegan a su destino sin datos móviles y terminan pagando tarifas elevadas por conectividad.En este contexto, soluciones como las eSIM han tomado fuerza; por otro lado, plataformas como Airalo permiten conectarse a redes locales sin necesidad de cambiar la SIM física, incluso antes de aterrizar, lo que hace que sea más sencillo el uso de mapas, aplicaciones de transporte o la comunicación con familiares.Otro de los factores importantes tiene que ver con el uso de tarjetas tradicionales, que puede hacer que los costos incrementen hasta un 10 % por comisiones y conversiones; por ello, cada vez más viajeros optan por alternativas que permiten pagar directamente en la moneda local.¿Cómo ahorrar dinero y viajar tranquilo en Semana Santa?Más allá de la tecnología, es necesario tener un orden financiero, que sigue siendo fundamental. Definir un presupuesto claro antes del viaje permite evitar gastos excesivos y, además, da mayor control durante la estadía.Por otra parte, los expertos recomiendan reducir el uso de efectivo. Llevar grandes sumas no solamente implica riesgos de seguridad, sino que a ello se le suman costos adicionales en cajeros internacionales.Actualmente, viajar no depende solamente del destino, sino de cómo los viajeros manejan el dinero, en especial en temporadas altas como Semana Santa, donde la demanda aumenta; por lo tanto, aplicar estas recomendaciones puede hacer la diferencia entre un viaje excesivamente costoso o una experiencia agradable.
Este domingo se registró un accidente en la vía Girardot–Bogotá, a la altura del kilómetro 42, que obligó al cierre preventivo del túnel Sumapaz y genera fuertes trancones en el sector del Boquerón. El hecho se produjo por el volcamiento de un tractocamión que transportaba cerveza.Las autoridades ya confirmaron el fallecimiento de uno de los dos ocupantes del tractocamión. Se trata del conductor, quién, según información preliminar, habría perdido la vida en el lugar de los hechos. En el vehículo también se movilizaba una mujer, que quedó atrapada por algunos minutos en la cabina, pero fue rescatada con vida y a esta hora la están trasladando a un centro asistencial.Tras varias horas de atención, el paso fue habilitado parcialmente en un carril, únicamente para vehículos livianos y motocicletas en sentido Bogotá–Girardot. Sin embargo, la movilidad en la zona continúa afectada.Según el reporte preliminar, el accidente ocurrió hacia las 7:15 de la mañana. El vehículo de seis ejes quedó volcado sobre el separador, invadiendo ambos carriles de la vía. Por ahora, las causas del siniestro no han sido establecidas por las autoridades.En el lugar hacen presencia unidades de la concesión vial, la Policía de Tránsito y organismos de socorro, que trabajan en la atención de la emergencia y las labores para retirar el vehículo y normalizar el tránsito lo antes posible.
Una semana después de las elecciones para Congreso y de las consultas presidenciales, el ambiente político en el país se ha visto caldeado por las afirmaciones de algunos candidatos y por posiciones encontradas adentro de una de las fórmulas que busca llegar a la Presidencia el próximo 31 de mayo.Hablamos específicamente de un aparte del programa de gobierno del candidato de izquierda, Iván Cepeda, en el que afirma que “Antioquia se convirtió en cuna de la parapolítica, de la narcoeconomía y del terrorismo de Estado”.Esa afirmación ha causado el rechazo desde diferentes sectores sociales y económicos de Antioquia, quienes le han reclamado porque en su concepto, es una generalización que además estigmatiza a todos los antioqueños.Como el telón de fondo de esta afirmación es la pelea de Iván Cepeda contra el expresidente Álvaro Uribe, entró a escena el presidente Gustavo Petro, quien acusó a la élite y a los políticos antioqueños de promover el paramilitarismo a través de las Convivir.El candidato Cepeda salió a aclarar sus afirmaciones, dice que lo sacaron de contexto y está pidiendo rectificación a los medios que retomaron lo que dice su programa de gobierno.La otra controversia se produce por cuenta de la condición sexual del candidato a la vicepresidencia de Paloma Valencia, Juan Daniel Oviedo, que ha sido utilizada como munición por parte de sus contradictores políticos para atacarlo por su supuesta incoherencia.De hecho, Paloma Valencia durante este fin de semana en varias entrevistas y en diferentes actos de campaña ha marcado distancia frente a asuntos como la adopción para parejas del mismo sexo, algo aprobado desde hace más de una década por la Corte Constitucional, pero además, asistió a misas y otros actos religiosos que buscan enviar un mensaje tranquilizador a las bases conservadoras de su electorado.Tras la polémica, tanto Paloma Valencia como Juan Daniel Oviedo salieron al paso a quienes los atacan, sobre todo seguidores de Abelardo De La Espriella y de Gustavo Petro, afirmando que contrario a lo que ellos señalan, es una virtud poder construir una coalición desde la diferencia.Juan Daniel Oviedo dijo que “quiere convertir la diversidad en un método de gobierno” y aseguró: “no venimos a borrar nuestras diferencias ni a ceder en nuestras convicciones políticas, tras afirmar que representa a un centro político que sí se moja”.Por su parte, Paloma Valencia le envió anoche un mensaje a Oviedo en sus redes sociales en el que afirmó que sobre los puntos en los que no hay acuerdo con él, expresó: “1. Todo el respeto a tus ideas, siempre. 2. A todos los colombianos, a todos los grupos poblacionales, como los LGBTIQ+ todo nuestro respeto y afecto 3. Por encima de mi pensamiento sobre esos temas están los derechos constitucionales, afirmados por los fallos de la Corte Constitucional”.
Sueño y sueños: Hace una semana conversé con el Doctor Santiago Rojas sobre el sueño. Él con sus grandes conocimientos científicos me mostraba como necesitamos cuidar el sueño, como parte fundamental del bienestar integral del ser humano. Hoy es el Día Mundial del Sueño. Y creo que es una buena ocasión para preguntarnos: ¿estamos descansando de verdad?Vivimos corriendo. Corremos detrás de metas, de pendientes, de pantallas, de preocupaciones. Y muchas veces llevamos esa carrera hasta la cama. El cuerpo se acuesta, pero la mente sigue en maratón. Por eso no basta con dormir; necesitamos aprender a descansar para poder restaurar.La higiene del sueño no es solo apagar la luz o dejar el celular a un lado. Es, sobre todo, aprender a cerrar el día. Agradecer lo vivido, soltar lo que no salió como queríamos y permitirnos ese acto de confianza que significa dormir. Porque dormir es, en el fondo, un gesto de fe, confiamos en que la vida seguirá su curso mientras nosotros descansamos y todo estará bien.Pero hoy también quiero hablar de otra higiene: la higiene de los sueños. No me refiero solo a los sueños que tenemos cuando dormimos, sino a los sueños que tenemos cuando estamos despiertos.Así como necesitamos cuidar el descanso del cuerpo, también necesitamos cuidar el descanso del alma. Hay sueños que nos desgastan porque nacen de la comparación, de la presión social, del “deberías ser”. Y hay otros que nos dan vida porque nacen de lo que realmente somos.Por eso la higiene de los sueños consiste en preguntarnos con honestidad: ¿este sueño me da paz o me quita la paz? ¿Este camino me acerca a mi verdad o solo a la aprobación de los demás?Dormir bien y soñar bien son dos formas de cuidar la vida.Tal vez esta noche valga la pena hacer algo sencillo: apagar un poco antes las pantallas, respirar profundo, agradecer el día que termina y recordar que mañana será otra oportunidad.Porque quien descansa bien, vive mejor. Y quien cuida sus sueños, también cuida su alma.
Uno de los temas al que más tiempo le dedico es al del bienestar. Me interesa entender y divulgar cómo podemos lograr un bienestar integral. Y en este aspecto me ha interesado mucho pensar en los rituales personales de bienestar.Si porque la vida cotidiana suele moverse a gran velocidad. Las obligaciones se acumulan, las agendas se llenan y, casi sin darnos cuenta, los días pasan uno tras otro como si fueran una cadena continua de tareas por cumplir. En medio de ese ritmo, muchas personas sienten que algo se pierde la paz, la tranquilidad interior, el sentirse sanos. Y aquí es donde se ha comenzado a hablar de rituales personales de Bienestar.Un ritual no es simplemente un hábito. Es un gesto consciente que le da significado a un momento del día. Puede ser algo tan sencillo como comenzar la mañana en silencio antes de encender el teléfono, caminar unos minutos al aire libre, escribir unas líneas para ordenar los pensamientos o dedicar un instante a agradecer lo que se tiene. Lo que vuelve ritual a ese acto no es su complejidad, sino la intención con la que se realiza.Los rituales tienen una fuerza especial porque introducen pausa en medio del movimiento de las actividades del día. Son pequeñas islas de sentido en medio de la prisa. En ellos el tiempo deja de ser solo productividad y vuelve a ser experiencia. A través de esos momentos, la persona recupera el contacto consigo misma.La vida humana necesita esos espacios. Cuando todo se reduce a cumplir tareas, la existencia corre el riesgo de volverse mecánica, y perder sentido. Los rituales, en cambio, nos recuerdan que vivir también implica contemplar, sentir, agradecer y tomar conciencia de lo que somos.Los rituales tienen una dimensión profundamente humana, ya que nos ayudan a ordenar el mundo interior. En la repetición de un gesto significativo, la mente se aquieta y el corazón encuentra cierta estabilidad. No es casual que todas las culturas hayan desarrollado rituales, tanto en la vida religiosa como en la vida cotidiana. Ellos crean un marco donde la experiencia humana puede ser comprendida y habitada con mayor profundidad.Los rituales personales de bienestar no buscan escapar de la realidad. Más bien ayudan a vivirla mejor. Son recordatorios cotidianos de que nuestra vida no puede reducirse únicamente al hacer, sino que también necesita momentos para ser.
La definición típica de la avaricia es el deseo desordenado y excesivo de poseer, acumular o atesorar riquezas y bienes. Creo que la más dañina es la sutil, es que no se ve de manera explícita, pero está ahí en el corazón. La avaricia no siempre se presenta con la imagen evidente de quien acumula dinero sin medida. Es cuando se empieza a medir todo desde la lógica de poseer más, de retener más, de asegurarse de que nada se escape de las manos. Y ojo no se reduce a lo económico es una manera de situarse frente a la vida.Creo que la avaricia nace del miedo. Del miedo a que no alcance, a que mañana falte lo que hoy tenemos, a perder aquello que nos da seguridad. Por eso el avaro acumula, guarda, protege y calcula. Cree que mientras más tenga, más tranquilo estará en el futuro. Lo triste es que la experiencia humana muestra algo distinto. Quien vive obsesionado con poseer termina siendo poseído por aquello que guarda.La avaricia tiene además un efecto silencioso sobre las relaciones. Cuando la lógica de la acumulación domina la vida, los otros dejan de ser compañeros de camino y se convierten en competidores o en obstáculos. La generosidad se vuelve sospechosa y compartir parece una pérdida. Poco a poco, el corazón se va estrechando.La vida cotidiana nos recuerda que muchas de las cosas más valiosas no se pueden acumular. Nadie puede guardar el afecto en una caja fuerte, ni asegurar el cariño con un contrato, ni comprar la serenidad con dinero. Lo que verdaderamente sostiene la existencia suele crecer precisamente cuando se comparte.Tal vez por eso las personas que viven con mayor libertad interior no son las que más poseen, sino las que han aprendido a no aferrarse demasiado. No porque desprecien los bienes, sino porque entienden que los bienes están al servicio de la vida y no al revés.La avaricia, en el fondo, es una forma de empobrecimiento del espíritu. Reduce la existencia a una contabilidad permanente. La generosidad, en cambio, abre el horizonte. Permite descubrir que la vida se ensancha cuando dejamos espacio para el otro.
Tenía un profesor que con sarcasmo decía: un colombiano es capaz de ganarle a un competidor de cualquier nacionalidad. El problema es cuando juntas dos colombianos: ahí casi siempre pierden porque les cuesta hacer equipo. Aunque no estoy de acuerdo con ese planteamiento, sí tengo claro que es necesario entender la importancia y las habilidades necesarias para el trabajo en equipo.La vida humana no se construye en solitario. Desde los primeros momentos de nuestra existencia dependemos de otros: de quienes nos cuidan, nos enseñan, nos corrigen y nos acompañan. Pero a medida que crecemos, muchas veces aparece la ilusión de la autosuficiencia. Creemos que podemos avanzar solos, que nuestro talento basta y que el éxito es una conquista individual. Tristemente la experiencia termina mostrándonos que los proyectos verdaderamente significativos casi siempre nacen de la colaboración.Trabajar en equipo exige una primera actitud fundamenta, reconocer que el otro tiene algo que aportar. Esto supone una dosis importante de humildad. Nadie posee todas las capacidades, todas las ideas ni todas las respuestas. Cuando una persona se convence de que solo su visión es válida, el equipo se convierte en un escenario de competencia y no de construcción.También exige aprender a confiar. Confiar significa aceptar que el resultado no depende únicamente de lo que yo haga, sino de la suma de los esfuerzos de todos. Esa confianza se cultiva con respeto, con comunicación honesta y con la capacidad de reconocer el valor del trabajo de los demás.Todo esto implica comprender que las diferencias no necesariamente debilitan un equipo sino que son necesarias y lo fortalece. Cuando las personas piensan distinto, ven la realidad desde perspectivas diferentes y tienen habilidades diversas, se abre la posibilidad de soluciones más creativas y más completas. El desafío consiste en aprender a gestionar esas diferencias sin convertirlas en conflicto permanente.Las sociedades que avanzan suelen ser aquellas que logran construir confianza colectiva. Cuando las personas entienden que el progreso no es una carrera individual sino una tarea compartida, las energías se orientan hacia la cooperación y no hacia la rivalidad.Por eso el verdadero desafío no es demostrar quién es mejor que el otro, sino descubrir cómo podemos ser mejores juntos.
Me gusta entender la felicidad como auto realización. Esa que se da, no en un acto o en un logro, sino en la vida misma, construida desde nuestras opciones y actitudes. Es mucho más que la euforia ocasionada por la sensación de gozo que se puede tener en un instante de placer.“Para Aristóteles, la felicidad es una actividad de acuerdo con la razón y, mejor aún, es la autorrealización misma del sujeto, que actuando bien se hace a sí mismo excelente y, con ello, feliz. La excelencia es ella misma la felicidad, no algo diferente. Es ser lo mejor que se puede, realizarse uno mismo de la mejor manera, eso es la felicidad. El sujeto feliz es aquel que vive su vida del mejor modo posible y esto significa ser lo mejor en tanto que ser humano”. (Bosch 2019).Entonces es una manera de ser y no simplemente un acto concreto. Un estilo de vida que se da aun en medio de las dificultades y los dolores propios de nuestra naturaleza. Es mucha la literatura de todo tipo que se centra en la felicidad en todas sus dimensiones. Ayer leía una nota de prensa en la que se comentaba un estudio publicado en julio de 2023, por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA), en el que se mostraban las acciones creativas que más usaban las personas que se reconocían felices.Se destacaban acciones como: escuchar música, resolver acertijos, bailar y cantar, dibujar, pintar o realizar esculturas; las cuales muestran situaciones sencillas y cotidianas que llenan de sentido la existencia.Pero también creo que sería oportuno combinarlas con los retos que trae la vida y encontrar en los desafíos impulsos para emocionarse por ella; proponerse acciones que nos saquen de la comodidad y nos exijan desarrollar nuestras mejores habilidades.Al comenzar este año podríamos desear más situaciones que nos hagan esforzarnos al máximo y no solo las que nos hacen brotar las sonrisas fácilmente, creo que así podríamos construir una vida que nos emocione.
Ayer les recordaba la importancia de tener propósitos de vida al iniciar este nuevo año. Hoy quiero que tomemos consciencia de la necesidad de tener hábitos saludables en todas las dimensiones de la existencia; sin buenos hábitos todo queda en bellas promesas. Tristemente hablamos poco de los hábitos que provocan un buen desarrollo emocional. Me gusta entender la salud emocional como el estado mental que permite desarrollar nuestra vida cotidiana con suficiente motivación, serenidad y eficacia.Supone calidad del diálogo interior y una gestión efectiva de las emociones, ¿qué hábitos son importantes para una buena salud emocional? Según la literatura de bienestar, les propongo cinco que considero fundamentales:Tener relaciones interpersonales sanas. Es decir, respetuosas, funcionales y emocionantes. Esforzarse por romper los vínculos nocivos. Hay que saber tomar distancia de las personas con emociones tóxicas. Comprender lo que aporta cada relación y cuidarlas con manifestaciones de ternura y afecto.Hacer ejercicio y comer saludablemente. Si lo físico no está bien, lo emocional tampoco. De nada sirven las meditaciones y los ejercicios espirituales si no cuidamos el cuerpo.Evitar hacer del estrés una manera de vivir. Para ello es fundamental estar ubicados en el aquí y en el ahora, sin caer en las trampas nostálgicas del pasado que no nos quiere dejar ir, ni en la ansiedad de un futuro que todavía no existe. Asumir la vulnerabilidad y las limitaciones con tranquilidad, darle a cada situación el valor y la importancia que tienen sin exageraciones enloquecedoras.Cuidado con los abusos. La moderación es fuente de felicidad. Nada en exceso nos hace bien. La copa de la moderación de Pitágoras es una buena imagen para este punto.Una sana experiencia espiritual. Una que no exagere la condición limitante del ser humano, que no le haga creer que no merece nada, que no infle la culpa y que dé paz para salir adelante.Seguro hay más hábitos, pero creo que estos pueden ser muy útiles.
“Quien no sabe para dónde va, termina donde no quiere”, decía mi abuela materna con su acento costeño. Ella con esa expresión buscaba que nosotros, sus nietos, fuéramos conscientes hacia dónde nos estaban llevando las decisiones y las acciones diarias. Mi abuela Cleotilde, enemiga de cualquier concepción de destino, nos impulsaba a ser gerentes de nuestra propia vida.Aplicando su enseñanza, siempre he creído que la mejor manera de hacerlo es teniendo un plan de vida que nos permita orientar todos nuestros esfuerzos, recursos, relaciones en función de los objetivos que buscamos alcanzar. Quien no tiene un proyecto claro, alineado con su esencia, que le genere pasión, termina viviendo en automático, empujado por la rutina y a las puertas del hastío.Creo que el comienzo de un nuevo año es una gran oportunidad para revisar esos objetivos fundamentales de la vida y entender cuáles son los propósitos más importantes que debemos hacer para alcanzarlos. Para establecerlos es necesario tener en cuenta tres actitudes:1. Claridad y concreción: hay que precisar en qué vamos a trabajar en este año. Tener claro que tiene que ser algo evaluable. Que sean pocas metas y estén evidentemente relacionadas con los objetivos de vida.2. Motivación: considero que la mejor manera de motivarse es explicitar constantemente los beneficios que se obtienen con esas metas de vida. No se puede suponer, sino que hay que dejarlos claros, puede ser pegando carteles en nuestros espacios cotidianos para recordarlos.3. Disciplina: hay que estar evaluando constantemente lo realizado. Aquí es oportuno tener personas que con autoridad existencial, reconocida por nosotros, nos ayuden a entender cómo estamos en la realización de esos propósitos.Tengo claro que si no asumimos por lo menos estas tres actitudes, los propósitos terminan siendo superfluos e inocuos. También, pueden convertirse en fuente de frustración y desgano. En mi caso, uno de los propósitos es dedicarle más tiempo al ejercicio físico, buscando evitar una vida sedentaria.
Finaliza un año. Eso en principio no debiera representar nada distinto a que cambia un número en el ciclo de 12 meses que llamamos año, pero por nuestra necesidad humana de generar períodos para saber concluir ciclos y abrir nuevas experiencias, el final del año termina revistiéndose de un profundo significado para la vida cotidiana.Creo que vale la pena tener tres actitudes muy concretas para vivir esta experiencia:Agradecimiento, nada queda atrás si uno no lo cubre de una acción de gracias. Lo que no agradecemos termina volviéndose una carga permanente que hasta nos puede inhabilitar. Cerrar los ojos, recordar lo vivido para encontrar lecciones, beneficios, bendiciones es fundamental para soltar lo que ya pasó. Evaluar sin exagerar la culpa; sabiendo entender que tenemos que aceptar nuestra condición limitada.Esperanza, no se puede iniciar ninguna empresa o proyecto y, en este caso un nuevo año, sin la confianza en que todo va a estar mejor, que podemos esperar del futuro la realización de nuestros sueños y que todo lo que suceda será para nuestro crecimiento como personas. Esto significa hacer el ejercicio de visualizar el futuro como la concreción de lo que deseamos con intensidad. Exorcizar las tendencias negativas que se ponen de moda y que buscan acurrucarse en nuestros corazones, para determinar las decisiones y acciones que hagamos.Disciplina, nada caerá del cielo. Todo lo tendremos que realizar con nuestras fuerzas y capacidades. Esto implica prepararse interiormente para lograrlo. No podemos poner nuestro futuro en talismanes, sino en lo que somos capaces de hacer. Eso implica trabajo y compromiso diario. Por eso los propósitos que nos hagamos tienen que ir acompañados de un plan concreto de acción, si no serán humo y nada más.En mi caso estas tres actitudes las vivo desde mi experiencia espiritual, creyendo que no estoy solo en la construcción de mi proyecto, sino que cuento con la bendición de Dios y eso me hace creer que podré seguir adelante.