Alerta en Barrancabermeja por sequía en ciénaga El Llanito: peligran peces y manatíes
La temporada de verano empezó a disminuir los niveles de la ciénaga que surte de agua al Puerto Petrolero.
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La comunidad del corregimiento El Llanito, en Barrancabermeja, ha emitido una nueva y urgente señal de alerta ante el crítico descenso en los niveles de agua de su ciénaga. Lo que solía ser un ecosistema vibrante y la principal despensa de la región, hoy se enfrenta a una sequía prolongada que no solo pone en jaque la seguridad alimentaria de cientos de familias, sino que amenaza con un colapso ecológico irreversible para especies emblemáticas de la zona.
La parálisis de la actividad pesquera es el efecto más inmediato de esta crisis. Según los testimonios de los pescadores locales, la escasez de agua ha provocado un desplazamiento forzado de los peces hacia el caño San Silvestre. Sin embargo, este refugio resulta insuficiente; aunque allí encuentran caudal, carecen del alimento necesario para su desarrollo. El bocachico, especie motor de la economía local, es el más afectado: al no poder permanecer el tiempo suficiente en la ciénaga para alimentarse, los ejemplares no alcanzan su tamaño comercial, reduciendo drásticamente la productividad y los ingresos de los hogares que dependen de esta labor tradicional.
El panorama ambiental es igualmente desolador. La fauna silvestre, con el manatí a la vanguardia, se encuentra en una situación de vulnerabilidad extrema. La drástica reducción del espejo de agua ha dejado al descubierto extensas zonas de pastizales acuáticos, dejando a estos mamíferos sin su principal fuente de sustento. A pesar de los esfuerzos comunitarios por proteger la biodiversidad, la falta de condiciones hidrológicas adecuadas hace que la conservación sea una tarea casi imposible bajo las circunstancias actuales.
Frente a la recurrencia de este fenómeno, que aseguran se intensifica cada año, los líderes del corregimiento han planteado una solución técnica puntual: la construcción de un dique de verano. Esta estructura, concebida como un mecanismo de estabilización temporal y no como una obra de gran envergadura, tendría el objetivo de mantener un nivel mínimo de agua durante los meses de mayor rigor climático, garantizando así la supervivencia de la flora y fauna local.
A pesar de que los habitantes han escalado formalmente sus peticiones ante el Ministerio de Ambiente y diversas autoridades locales en busca de soluciones sostenibles, la respuesta institucional brilla por su ausencia. Mientras el silencio oficial persiste, la incertidumbre crece en El Llanito, donde la comunidad ve con temor cómo la sequía amenaza con borrar un legado cultural y ambiental que ha definido a su territorio por generaciones.