Varios sectores sociales y empresariales de Santander están preocupados por la ola de homicidios y sicariatos en Bucaramanga y el área metropolitana.
El analista y director del Observatorio de Seguridad Ciudadana de Santander, Julio Acelas, cuestionó la manera en que se está interpretando la reciente ola de sicariatos y homicidios violentos en Bucaramanga y el área metropolitana, y advirtió que estos hechos no pueden ser aceptados socialmente bajo el argumento de que las víctimas tendrían antecedentes judiciales.
Acelas se refirió a las recientes declaraciones del alcalde de Bucaramanga, Cristian Portilla, quien afirmó que buena parte de las personas asesinadas “eran bandidos y delincuentes y no eran angelitos”.
Un hombre resultó herido en un ataque sicarial en el barrio Kennedy, en el norte de Bucaramanga, según reportaron las autoridades. El hecho es materia de investigación para establecer las circunstancias del ataque, la identidad de los responsables y los motivos #MañanasBlu pic.twitter.com/cjI2tvnqed
— Blu Santanderes (@BLUSantanderes) September 3, 2026
Para el analista, aunque las autoridades deben establecer si las víctimas tenían vínculos con actividades criminales, esta circunstancia no puede convertirse en una justificación para normalizar los asesinatos ni para disminuir la gravedad de la violencia que está afectando a la ciudad y los municipios del área metropolitana.
De acuerdo con las cifras entregadas por el alcalde, en lo corrido del año se han registrado 108 homicidios en la ciudad. Portilla aseguró que una parte importante de las víctimas tenía antecedentes o procesos judiciales.
“De estas 79 personas han tenido procesos judiciales, otros 54 estaban inmersos en delitos graves, no eran angelitos”, señaló el mandatario local en una rueda de prensa.
Alcalde de Bucaramanga genera polémica al calificar de “bandidos” a víctimas de sicariatos #VocesySonidos https://t.co/NpmrVMAo0t
— Blu Santanderes (@BLUSantanderes) September 2, 2026
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Uno de los principales interrogantes planteados por el analista Acelas está relacionado con la aparente precisión de algunos de los ataques.
El analista llamó la atención sobre el prontuario que, según las investigaciones de las autoridades, tendrían algunas de las víctimas, así como sobre sus posibles redes delincuenciales y la manera en que se estarían ejecutando los homicidios.
“¿Hay una lista negra que se está ejecutando con precisión?”, es uno de los interrogantes planteados por Acelas, quien además considera necesario establecer quiénes estarían financiando estos asesinatos y qué estructuras criminales podrían estar detrás de la ola de violencia.
Que alguien le diga a @Cportilla40....
— JulioAcelas (@JulioAcelas) September 2, 2026
Eso de justificar la "justicia por mano propia porque son malos", ya sabemos donde termina, y, además, tiene implicaciones penales.
Las autoridades tienen el deber constitucional de prevenir, controlar y combatir el delito y garantizar la… https://t.co/o3ZaFn3zAM
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La pregunta cobra relevancia en un escenario donde varios homicidios presentan características asociadas al sicariato y podrían estar relacionados con disputas, ajustes de cuentas o reacomodamientos entre organizaciones delincuenciales.
Julio Acelas también expresó preocupación por lo que considera una creciente aceptación social de las balaceras y los asesinatos, especialmente cuando se presume que las víctimas tenían antecedentes o estaban vinculadas con actividades ilegales.
Según su análisis, esta percepción resulta peligrosa porque puede terminar disminuyendo la presión social para esclarecer los crímenes y, al mismo tiempo, deteriorar aún más la percepción de seguridad de los ciudadanos.
El analista cuestionó además que algunas autoridades puedan estar reportando estos hechos con cierto nivel de satisfacción cuando las víctimas tendrían antecedentes, sin que ello necesariamente esté acompañado de una estrategia integral para identificar a los autores materiales, establecer quién ordena los homicidios y desarticular las estructuras que los financian.
Según datos del Ministerio de Defensa, los homicidios aumentaron en Santander en 51 % durante el primer semestre de 2026.
𝗛𝗔𝗬 𝗨𝗡𝗔 𝗠𝗔𝗡𝗢 𝗡𝗘𝗚𝗥𝗔 𝗖𝗢𝗡𝗧𝗥𝗔 𝗗𝗘𝗟𝗜𝗡𝗖𝗨𝗘𝗡𝗧𝗘𝗦 𝗲𝗻 𝗲𝗹 #𝗔𝗿𝗲𝗮𝗺𝗲𝘁𝗿𝗼𝗽𝗼𝗹𝗶𝘁𝗮𝗻𝗮 𝗱𝗲 #𝗕𝘂𝗰𝗮𝗿𝗮𝗺𝗮𝗻𝗴𝗮?
— JulioAcelas (@JulioAcelas) August 21, 2026
𝗣𝗿𝗲𝗴𝘂𝗻𝘁𝗮𝘀 𝗣𝗘𝗥𝗧𝗜𝗡𝗘𝗡𝗧𝗘𝗦.
Creemos, ante muchos indicios y testimonios, que la racha sistemática de asesinatos de… https://t.co/az451IZ1jG
De confirmarse esta tendencia, significaría que más de la mitad de los homicidios en el departamento estarían relacionados con esta modalidad, un indicador que requiere especial atención por parte de las autoridades de seguridad y justicia.
El fenómeno también se refleja en la preocupación que existe actualmente en Bucaramanga y su área metropolitana, donde los ataques armados y homicidios selectivos han generado alarma entre la ciudadanía.
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"Determinar si una víctima tenía antecedentes, procesos judiciales o vínculos con organizaciones criminales es fundamental para establecer los móviles de un asesinato. Sin embargo, esa información no debería cerrar la investigación, sino abrir nuevas preguntas: quién ordenó el crimen, quién lo financió, qué sicario lo ejecutó, qué organización está detrás y cómo se evitó que el hecho fuera prevenido", manifestó Julio Acelas.
Otro sicariato. Esta vez en Girón. Otro más en el área metropolitana.@PoliciaColombia @PoliciaBmanga @FiscaliaCol ¿qué hay detrás de esta ola de asesinatos? ¿Quién está ordenando estas muertes? ¿Hay una guerra por el control del microtráfico? ¿Qué estructuras criminales se… https://t.co/YNzZ3omp2b
— Soy Jonathan Pineda (@soyjonathanpine) August 21, 2026
La principal preocupación, según el analista, es que la reiteración de estos hechos termine generando una peligrosa normalización de la violencia en Bucaramanga y Santander.
El reto para las autoridades, por tanto, no sería únicamente contabilizar las víctimas o establecer sus antecedentes, sino desmantelar las redes criminales responsables de los homicidios y evitar que el sicariato se consolide como una forma habitual de resolver disputas en la región.