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La violencia volvió a golpear a Bucaramanga y su área metropolitana. En menos de dos horas se registraron varios ataques sicariales en distintos puntos de la ciudad, dejando al menos tres personas muertas y una creciente sensación de inseguridad entre la comunidad. Las autoridades investigan una posible disputa entre bandas criminales por el control del microtráfico y otras rentas ilegales.
El primer caso ocurrió en el barrio La Castellana, cerca de Zapamanga Segunda Etapa, donde fue asesinado Manuel Giovanni Luna Cruz, de 43 años. Según testigos, la víctima departía con varios amigos cuando dos hombres vestidos de negro, que se movilizaban en motocicleta, llegaron al lugar y le dispararon en repetidas ocasiones. La gravedad de las heridas le causó la muerte en el sitio.
Minutos después se registró un segundo hecho en el barrio San Rafael, en la carrera 14 con calle 1A. De acuerdo con información preliminar, hombres armados atacaron a otra persona con múltiples disparos. La víctima falleció antes de recibir atención médica.
En ese mismo sector, y a menos de ocho cuadras de distancia, se presentó otro atentado similar, lo que aumentó la preocupación de los residentes. La cercanía entre los casos y el corto lapso de tiempo en que ocurrieron encendió las alertas de las autoridades.
La racha violenta continuó en pleno centro de Bucaramanga, en la carrera 15 con calle 19, donde una persona fue atacada con cuchillo en medio de una riña y murió en el lugar.
Funcionarios del CTI de la Fiscalía hicieron presencia en cada escena para adelantar la inspección técnica de los cuerpos y recolectar pruebas que permitan identificar a los responsables.
Los ataques, cometidos en vía pública y a cualquier hora del día, han generado pánico entre los habitantes, quienes aseguran que los sicarios se movilizan principalmente en motocicletas y actúan con rapidez para escapar.
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Según la Policía Metropolitana, las víctimas tendrían antecedentes judiciales o presuntos vínculos con economías ilegales, lo que refuerza la hipótesis de ajustes de cuentas entre estructuras delincuenciales dedicadas al narcotráfico local, la extorsión y el control territorial.
Mientras avanzan las investigaciones, la ciudadanía reclama mayor presencia policial y acciones contundentes frente a una violencia que, aseguran, no da tregua y sigue cobrando vidas en la capital santandereana.