Los ataques con arma de fuego se han multiplicado en San Gil, generando miedo entre habitantes y turistas. Según las autoridades, bandas criminales y líderes de estas estructuras han comenzado a establecerse en la región, dinamizando la violencia y la criminalidad en el municipio.
En las últimas horas, un nuevo intento de sicariato en pleno centro dejó tres personas heridas, todas con más de 18 antecedentes judiciales. Los atacantes se movilizaban en motocicletas y abrieron fuego contra las víctimas en plena vía pública, obligando a un traslado de emergencia al hospital local.
El coronel Néstor Arévalo, comandante de la Policía de Santander, confirmó que estos ataques forman parte de un patrón coordinado desde las cárceles del país. “Estamos aplicando el plan dominó con el Inpec para investigar y desarticular estas redes. Pedimos a los ciudadanos que nos entreguen información que nos permita dar con los responsables”, señaló el oficial.
La violencia alcanzó un nuevo nivel con el asesinato de Miguel Ángel Suescún Rodríguez, de 32 años, vinculado al cartel de los más buscados del Valle de Aburrá. Suescún fue atacado a tiros mientras se encontraba en una tienda del municipio, un hecho que ha encendido las alarmas en la comunidad turística.
En lo que va del mes, San Gil ya registra tres intentos de sicariato en distintos barrios, incluyendo Villa Olímpica y Villa Laura, donde los ataques han dejado heridos y víctimas mortales. Los habitantes denuncian la falta de control y la ausencia de un esquema preventivo que proteja a los ciudadanos.
Las autoridades refuerzan operativos en puntos estratégicos del municipio y mantienen coordinación con el Inpec para frenar la ola de sicariatos. Sin embargo, la comunidad permanece en alerta máxima, temerosa de salir a las calles, mientras los sicarios continúan aprovechando la movilidad de las motocicletas y la presencia de bandas organizadas en la región.