¿Noboa consultó con Trump aranceles a Colombia? "Coincidencias", dice Cámara Ecuatoriana Colombiana
Fredy Ceballos advierte que las medidas arancelarias adoptadas por Quito afectarán más a Ecuador que a Colombia y reconoce que la decisión no fue consultada con el sector empresarial.
La reciente “guerra comercial” entre Ecuador y Colombia, desatada tras el anuncio del presidente ecuatoriano Daniel Noboa de imponer un arancel del 30% a los productos colombianos, ha encendido las alarmas en los sectores productivos de ambos países. La medida, argumentada por el mandatario como respuesta a la supuesta falta de cooperación de Colombia en la lucha contra el narcotráfico, generó una inmediata reacción de Bogotá, que suspendió la venta de energía eléctrica a Ecuador para priorizar su “soberanía energética”.
Noboa impone aranceles a Colombia
En entrevista con Mañanas Blu, Fredy Ceballos, presidente de la Cámara de Comercio Ecuatoriano Colombiana (CAMECOL), criticó el impacto de esta decisión y subrayó la falta de consulta con los gremios empresariales. “Obviamente no fuimos consultados; este tipo de decisiones son políticas. No tengo la argumentación necesaria para saber si esto nace de la relación con el presidente Trump o de su encuentro en Davos. Pero las coincidencias no existen”, afirmó.
Noboa, Davos y la sombra de Trump
El anuncio de los aranceles se produjo desde Davos, Suiza, durante el Foro Económico Mundial, donde Noboa coincidió con el expresidente estadounidense Donald Trump y el senador Marco Rubio. La cercanía del mandatario ecuatoriano con el entorno trumpista ha levantado especulaciones sobre una posible coordinación o influencia externa en el giro proteccionista de Quito.
Ceballos evitó confirmar un vínculo directo con la administración estadounidense, pero sí dejó entrever que la oportunidad del anuncio no fue casual. “Existe una coincidencia, y para mí las coincidencias no existen”, reiteró, señalando que el ámbito político internacional podría estar detrás de la medida.
Donald Trump en su discurso del Foro de Davos.
Foto: AFP
Un golpe para ambos países
Según los cálculos de CAMECOL, Ecuador importa de Colombia cerca de 2.000 millones de dólares anuales, principalmente en materias primas, autopartes, plásticos, productos farmacéuticos y pasteurizados de papel. De este total, el 57% corresponde a insumos esenciales para la industria ecuatoriana. Por ello, Ceballos advirtió que los efectos del nuevo arancel serán graves y desiguales.
“Habrá un incremento, necesariamente habrá un incremento, eso es sin duda. Todo dependerá del grado de abastecimiento interno, pero el aumento puede rondar el 30%”, explicó el dirigente, refiriéndose al impacto directo sobre los precios de producción.
De acuerdo con sus estimaciones, el conflicto afectará más al propio Ecuador que a Colombia. “A quién le afecta más, le afecta al que más compra, es decir, al Ecuador. Nosotros compramos cerca de 2.000 millones y ustedes venden menos de la mitad. Los dos saldremos perdiendo”, dijo Ceballos.
Energía y petróleo: nuevos frentes de una guerra comercial
El Ministerio de Minas y Energía de Colombia, encabezado por Edwin Palma, confirmó la suspensión de las exportaciones de energía eléctrica hacia Ecuador, argumentando la necesidad de garantizar la estabilidad del suministro interno. “Seguimos creyendo en la integración energética, pero las condiciones actuales no permiten mantener las transacciones sin poner en riesgo el abastecimiento nacional”, señaló el ministro en un comunicado.
En respuesta, la ministra ecuatoriana de Energía, Inés Manzano, anunció medidas de “reciprocidad” en la tarifa de transporte del crudo colombiano por el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP). Ceballos consideró que esta decisión marca una peligrosa escalada en la confrontación. “El concepto de reciprocidad en este caso es todo lo contrario. Lo que se está haciendo es usar todas las armas económicas: energía, materias primas y productos terminados. Los perjudicados seremos los empresarios y los consumidores”, advirtió.
Efectos internos y riesgos colaterales
El representante gremial también alertó sobre la posible proliferación del contrabando y el desempleo como consecuencias indirectas del conflicto: “Este tipo de medidas incentiva sustancialmente el contrabando. A quien afecta el contrabando, al gobierno por la falta de impuestos, y al consumidor, por la falta de formalidad”.
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Empresas colombianas con presencia en Ecuador, como Alpina, Colombina, Leonisa y Servientrega, también podrían enfrentar aumentos de costos y pérdida de competitividad en el mercado local. “Algunas tienen plantas propias y podrían resistir mejor; otras importan productos terminados desde Colombia, y sufrirán un incremento inmediato del 30% en precios, lo que las dejaría fuera del mercado”, señaló Ceballos.
Un llamado al diálogo binacional
Desde CAMECOL, su presidente hizo un llamado a ambos gobiernos para detener la escalada de sanciones y restablecer una vía de comunicación basada en el entendimiento mutuo. “Tirarse dardos y balas de lado y lado solo generará heridos. Aspiramos a un nivel de altura en las conversaciones, porque al final los muertos los pondremos los empresarios y los consumidores”, concluyó.
Mientras el conflicto comercial se mantiene abierto, la incertidumbre domina el panorama de integración económica entre los dos países andinos. Las decisiones de los gobiernos de Daniel Noboa y Gustavo Petro no solo redefinirán el pulso político en la región, sino también el futuro inmediato del comercio bilateral que, hasta el año pasado, superaba los 2.700 millones de dólares anuales.