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Banco de Alimentos de Bucaramanga reunió más de 30 toneladas de ayudas para Venezuela

La ayuda de empresas, parroquias y ciudadanos permitirá el envío de un cargamento masivo hacia el país vecino. Además, una emotiva campaña de cartas escritas por niños busca llevar alivio emocional.

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Ayudas humanitarias recogidas en el Banco de Alimentos de Bucaramanga.
// Blu Radio.

La capacidad de ponerse en los zapatos del otro no sabe de fronteras, y Santander lo está demostrando con creces. Las bodegas del Banco de Alimentos de Bucaramanga se han convertido en el epicentro de una masiva ola de solidaridad que ya deja un balance destacado: más de 30 toneladas de ayudas humanitarias acopiadas y listas para ser enviadas a territorio venezolano, con el fin de mitigar los estragos de la reciente catástrofe que golpea al vecino país.

La respuesta de los santandereanos ha desbordado todas las expectativas. Desde grandes y medianas empresas que han aportado estibas completas de mercancía, hasta ciudadanos de a pie que se acercan tímidamente con una pequeña bolsa de arroz, la región se ha unido bajo una sola causa. Gladys Rocío Ramírez, coordinadora del Banco de Alimentos de Bucaramanga, manifestó el orgullo de la organización al ver la respuesta de la gente común, de las parroquias y del sector privado, asegurando que el volumen de la ayuda los mantiene abrumados y agradecidos.

Entre los productos recopilados se destacan alimentos de primera necesidad como arroz, granos, enlatados y agua potable, así como colchonetas, almohadas y comida para animales, tanto para perros como para gatos.

Sin embargo, a medida que la emergencia avanza, las prioridades logísticas en la zona de desastre también cambian. Por esta razón, las directivas del Banco de Alimentos hicieron un llamado a la comunidad para enfocar los nuevos aportes en elementos críticos de infraestructura y rescate, especialmente carpas para refugio temporal, guantes de protección y linternas para los equipos de apoyo y las familias damnificadas.

Más allá de los víveres y el soporte material, la jornada ha dejado una historia que conmovió al equipo logístico. El origen se remonta a la tarde del pasado jueves, cuando llegó una carta escrita por una niña de la vereda Guaymaral, en el municipio de Girón, dirigida a un niño en Venezuela que lo perdió todo, incluso a sus seres queridos.

Este gesto espontáneo inspiró una campaña masiva de apoyo emocional. Tras este hecho, se espera la recepción de más de 150 cartas adicionales provenientes de diversas instituciones educativas de la región. La estrategia de los voluntarios es clara y cargada de simbolismo: cada producto enviado llevará pegada una de estas misivas de aliento para que los niños venezolanos la reciban de forma personalizada.

Para garantizar que la ayuda llegue de manera transparente y eficiente a su destino, la Red de Bancos de Alimentos ha diseñado una operación coordinada. Una empresa privada se vinculó a la causa facilitando un vehículo tipo tractomula, el cual transportará la carga directamente desde Bucaramanga hasta Caracas.

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En la capital venezolana, la recepción, custodia y distribución de los insumos estará a cargo de Cáritas Venezuela, organización que focalizará las entregas en las zonas más golpeadas, como la región de La Guaira. Esta operación se suma a un esfuerzo binacional más amplio coordinado a través de las diócesis de la zona fronteriza, donde desde el centro de acopio en Cúcuta ya se han despachado cuatro tractomulas con más de 120 toneladas de asistencia.

Las puertas del Banco de Alimentos de Bucaramanga siguen abiertas para recibir donaciones en su sede de la Carrera 20 número 11-46. Los horarios de atención están establecidos de lunes a viernes, desde las siete de la mañana hasta las 12:30 del mediodía, y en la jornada de la tarde de 1:30 a 5:00. Aunque la primera tractomula partirá en los próximos días, la recolección no se detiene, recordando que desde una pequeña bolsa hasta grandes cargamentos son bienvenidos en esta causa.

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