Una fuerte polémica se desató en Santander, luego de que el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, amenazara con intervenir el Hospital Universitario de Santander (HUS) por la supuesta falta de ejecución y formalización de un proyecto de pediatría y ginecobstetricia, cuyo valor asciende a 33.000 millones de pesos.
Durante una visita oficial a la institución, el funcionario expresó su molestia al conocer que, tras ocho años de negociaciones, no se ha logrado la formalización de ningún trabajador, pese a los recursos comprometidos para este proceso.
En un video durante su intervención, Jaramillo se mostró visiblemente alterado y lanzó duras declaraciones contra las directivas del hospital.
“Me pidieron 12.000 millones de pesos para arreglar pediatría y ginecología obstetricia, que me pareció un poco exagerado, pero bien. El acelerador lineal con el búnker sumaba 21.000 millones de pesos. Eso da en total 33.000 millones y el compromiso era formalizar y no lo quieren hacer. Si me toca la intervención del hospital, pues lo voy a hacer. A uno no lo pueden engañar, yo he sido respetuoso con el gobernador y yo no vengo aquí a ser el payaso de nadie”, afirmó el ministro.
Jaramillo también cuestionó la actitud de las autoridades regionales, incluido el gobernador de Santander, Juvenal Díaz, a quienes señaló de haber sido condescendientes frente a esta situación, pero sin anunciar ninguna medida administrativa directa contra la Gobernación.
En medio de su enojo, el jefe de la cartera de Salud aseguró que no existe un verdadero interés en solucionar el problema laboral y denunció presuntas irregularidades en el trato hacia los trabajadores del hospital.
“Yo veo que no hay un interés de solucionar el problema. Se hacen las mesas, pido que se integren con los sindicatos, los excluyen, los persiguen. Aquí hay 2.000 trabajadores, eso no puede ser así. Nos toca actuar. Lo primero que debo hacer es que usted me devuelve la plata; la plata es para la formalización laboral”, gritó el ministro, dirigiéndose al gerente del HUS.
Además, advirtió que, si no se cumple con la formalización del personal, exigirá la devolución de los recursos entregados para este proceso, que superan los 33.000 millones de pesos.
El caso ha generado un intenso debate en Santander sobre la gestión del Hospital Universitario de Santander, la ejecución de los recursos públicos y la responsabilidad de las autoridades regionales frente a la crisis laboral y administrativa que enfrenta la institución.