El bugueño que empezó a hacer yogures con $200.000 y hoy los reparte en 21 regiones del país
Juan Camilo Vivas pasó de ofrecer sus yogures puerta a puerta a bordo de un pequeño automóvil por todo Cali, a conquistar varias regiones de Colombia.
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Lo que comenzó con un pequeño préstamo familiar de 200.000 pesos en plena pandemia, cuando el panorama económico era incierto, se transformó en un verdadero fenómeno empresarial. Juan Camilo Vivas, un administrador de empresas de 40 años, oriundo de Buga, la tierra del Señor de los Milagros, decidió en ese momento, tras la sugerencia de uno de sus trabajadores, apostarle a una nueva idea de negocio con poco capital, sin saber que esta iniciativa se convertiría en una historia de resiliencia y éxito empresarial.
Su emprendimiento nació, cuando muchos negocios cerraban sus puertas.
"Un familiar me prestó en ese momento 200.000 pesos y empecé a hacer yogurt artesanal y hoy estoy repartiéndolo en 21 regiones del país, incluyendo Bogotá. Todo empezó en Cali. Allí tenía un negocio de arepas y la pandemia me volteó el mercado. El jefe de producción me dijo que le permitiera hacer un yogurt y lo hizo con leche en polvo, conservantes y mucha fruta. Yo le dije que hiciéramos un yogurt artesanal a mi estilo y fue con leche de verdad, stevia y fruta picada abajo", contó Vivas a Blu Radio.
"Yo compraba la fruta en las galerías de Cali y nosotros mismos la picabamos y hacíamos todo el proceso", expresó.
En la actualidad, Juan Camilo Vivas trabaja directamente con asociaciones campesinas, eliminando intermediarios para que los productores reciban un pago justo y puedan vivir dignamente de su trabajo.
"Hoy en día les compramos las frutas a los campesinos y nos aseguramos que quien me venda sea bien pago. Me di cuenta con mucha tristeza que el campo está quebrado por culpa de los intermediarios. Mi sueño es que los campesinos puedan pasteurizar su leche y vivir dignamente de ella”, comentó.
La trayectoria de Juan Camilo Vivas dio un salto cuantitativo al pasar de la venta de puerta en puerta a consolidar la presencia de sus yogures en casi todo el país. Aquellas primeras 1.500 unidades se distribuían de "mano en mano" y lo curioso fue que muchas de ellas las repartía a bordo de un pequeño automóvil.
"Yo entregaba los yogures a domicilio. En ese tiempo tenía un carrito al que le decía "La Mulita". En él llevaba neveras de icopor y yo personalmente recorría los primeros cuatro supermercados en los que iniciamos. Entregaba leche y los productos", contó Vivas.
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Hoy en día, Juan Camilo, llamado por él mismo como "el astronauta que pilotea esta nave propulsada por yogurt", maneja una producción de al menos 200.000 unidades, tras haber financiado su despegue con un capital de apenas 200.000 pesos.
El siguiente paso en esta ambiciosa expansión es la puesta en marcha de una planta de producción con capacidad para 15.000 litros diarios, con el objetivo de abastecer a todo el mercado colombiano.
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