Las cifras en rojo que acompañan la producción de vivienda en el país siguen generando alertas en el sector de la construcción, que, según informes de Camacol, en el último año alcanzó niveles de 2011.Desde Cartagena, el presidente ejecutivo de Camacol, Guillermo Herrera, cuestionó la política en materia de vivienda del presidente Gustavo Petro, asegurando que el país se devolvió unos 15 años en producción de vivienda, lo que afectó directamente a los hogares de menores ingresos.“El gobierno del presidente Petro realmente no se preocupó por el estado del sector de la construcción. Hoy tenemos un sector que, desafortunadamente, en lo corrido de este año muestra signos negativos. Los lanzamientos de nuevas unidades caen por encima del 15 %, las ventas caen por encima del 10 % y las iniciaciones de obra, que son las que generan empleo, están cayendo cerca del 19 %. En términos de números, eso quiere decir que el país está construyendo alrededor de 109 mil unidades de vivienda en el último año, que es el nivel de construcción que teníamos por allá en el año 2011; es decir, nos devolvimos 15 años en la producción de vivienda”, detalló.El líder gremial explicó, además, que, en los últimos cuatro años, más de 140 mil familias tuvieron que desistir de su deseo de comprar vivienda.“Antes de que llegara el gobierno Petro, de los 11 millones de hogares que no son propietarios de vivienda, de los cuales cerca de 9 millones y medio ganan menos de cuatro salarios mínimos, ocho de cada 10 tenían la posibilidad de acceder a la compra de una vivienda. Si hacían la tarea de ahorrar, solicitar el subsidio y comprar casa, podían lograrlo. Con este gobierno, solamente 2,4 de cada 10; es decir, pasamos del 80 % que podían entrar a solamente el 24 %. Eso es lo que hay que priorizar”, sostuvo.Sin embargo, el presidente de Camacol también destacó las grandes expectativas que tiene el sector frente al gobierno entrante y la propuesta del presidente electo, Abelardo De La Espriella, de construir un millón de viviendas y reactivar, bajo el nombre de 'Casa Milagro', el programa de subsidios 'Mi Casa Ya'.Sobre este último, enfatizó que se deben hacer modificaciones y que debería ser un 40 % más barato para el Presupuesto General de la Nación, debido a las restricciones fiscales que enfrentará el nuevo gobierno.“Uno, no tener trámites ante entidades públicas; es decir, esto de ir a pedir el Sisbén para poder entrar en la cola de ser beneficiarios se debe eliminar. Eso no reportó ningún beneficio. Dos, focalizar mejor; es decir, que los recursos lleguen a los hogares de menores ingresos y, para eso, proponemos que la mayoría de los subsidios se destinen a hogares que ganan hasta un salario y medio. Y tres, obviamente, apoyar más el subsidio a la cuota inicial que los subsidios a la tasa de interés”.
Colombia ha consolidado su posición en el panorama de la construcción sostenible a nivel internacional. El país norteño ha registrado la certificación del primer proyecto inmobiliario bajo la categoría Zero Carbon EDGE, el nivel más elevado que otorga este sistema de evaluación ambiental administrado por la Corporación Financiera Internacional (IFC), entidad perteneciente al Grupo Banco Mundial.La infraestructura que ha logrado esta distinción es la Unidad Colombia BUG1A, situada en el municipio de Buga, en el departamento del Valle del Cauca. Con este reconocimiento, la edificación no solo se convierte en el único referente nacional con este estatus, sino que pasa a integrar un selecto grupo global, ya que en todo el mundo existen únicamente 13 proyectos que han logrado validar este estándar de neutralidad climática.La confirmación de este logro coincide con las actividades de conmemoración de la Semana de la Construcción Sostenible. Desde la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) se ha destacado este avance como una señal para los sectores público y privado sobre la viabilidad de implementar estrategias de descarbonización que respondan directamente a los compromisos globales de mitigación del cambio climático.Eficiencia de recursos y mitigación del impacto ambiental en BugaLa Unidad Colombia BUG1A es un complejo de almacenamiento y logística a temperatura controlada que pertenece a la firma Emergent Cold Latam. Durante sus fases de diseño y edificación, el proyecto documentó reducciones del 56% en el consumo de energía, un 51% en el gasto de agua y un 64% en la energía embebida dentro de los materiales de construcción, tomando como referencia los parámetros de la construcción convencional.Para alcanzar la neutralidad total de carbono en su fase operativa, la administración de la infraestructura combinó la optimización arquitectónica con la implementación de fuentes limpias y mecanismos de compensación ambiental. Las modificaciones físicas incluyeron:Reducción de las superficies de vidrio en la fachada del inmueble.Instalación de techos y coberturas de paredes reflectantes.Integración de sistemas especializados de aislamiento térmico.Incorporación de equipos de aire acondicionado de alta eficiencia.Adicionalmente, el complejo dispone de una infraestructura de generación de energía renovable instalada en el mismo sitio, lo que disminuye de forma directa la dependencia del suministro eléctrico de la red comercial. El porcentaje de energía convencional consumido externamente fue neutralizado mediante la adquisición de certificados de energía renovable bajo el mecanismo ECOGOX. Por su parte, las emisiones remanentes ligadas al uso de diésel —empleado en la planta eléctrica de emergencia— se compensaron con la compra de créditos de carbono enfocados en un proyecto de conservación de bosques en la región de la Amazonía.Con estas características, el complejo del Valle del Cauca se sitúa al mismo nivel técnico de otras obras internacionales certificadas como Zero Carbon EDGE, tales como el Centro de Humedales de Gamuda Cove en Malasia, el establecimiento comercial Lidl en Lamía (Grecia) y el hotel Seda Atria en Iloilo (Filipinas).Los tres niveles de la certificación EDGE y el balance en ColombiaEl sistema internacional EDGE opera en 115 países y evalúa los proyectos basándose en los ahorros demostrados en tres áreas específicas: agua, energía y energía embebida en los materiales. Actualmente, Colombia lidera las estadísticas de implementación con un acumulado que supera los 26 millones de metros cuadrados certificados distribuidos en 1005 proyectos residenciales y comerciales.La escala de certificación del programa de la IFC se divide en tres niveles determinados por el porcentaje de eficiencia obtenido de la siguiente manera:EDGE Certified: Exige el cumplimiento de un ahorro base del 20% en cada una de las tres categorías evaluadas. En el territorio colombiano se registran 867 proyectos bajo esta denominación.EDGE Advanced: Requiere alcanzar como mínimo un 20% de ahorro en agua, un 40% en la energía de los materiales y un 20% en energía general. El país suma 128 desarrollos en este renglón.Zero Carbon EDGE: Representa la máxima categoría del sello, exigiendo un 100% de ahorro en energía operacional junto con reducciones del 20% en agua y 20% en materiales. La Unidad Colombia BUG1A es el único proyecto nacional en este nivel.Compromisos del sector constructor frente al desafío climáticoGuillermo Herrera, presidente de Camacol, extendió un llamado formal a las empresas desarrolladoras del país para que avancen de forma progresiva dentro de las escalas de esta certificación. El directivo enfatizó el rol de estas herramientas dentro del contexto ambiental contemporáneo."El cambio climático es uno de los mayores desafíos globales, y la construcción sostenible es determinante en su mitigación", dijo Herrera. De acuerdo con las estimaciones gremiales, los sellos de sostenibilidad actúan como el mecanismo principal para auditar y verificar que los entornos construidos cumplan con las metas de reducción de gases de efecto invernadero y eleven sus estándares de cara a las normativas de transición ecológica vigentes.
Tras varios años de tensiones y diferencias con el Gobierno Nacional saliente, la Cámara Colombiana de la Construcción, Camacol, aseguró que espera una etapa de mayor diálogo y trabajo conjunto que permita recuperar la confianza de los inversionistas y reactivar una actividad clave para la economía del país.El gremio felicitó al presidente electo Abelardo De La Espriella, y al vicepresidente José Manuel Restrepo, y destacó que el resultado de las urnas representa una oportunidad para que Colombia retome el crecimiento económico. Según Camacol, el país necesita generar más empleo, atraer inversión y crear condiciones que permitan ampliar las oportunidades para millones de familias. Uno de los principales retos será la recuperación del sector vivienda. La organización recordó que la construcción ha atravesado años complejos y confió en que una mayor articulación entre el Gobierno, las empresas y los diferentes actores de la cadena productiva permitirá recuperar el dinamismo de la actividad edificadora y su impacto en la economía nacional.La cámara señaló que la estabilidad institucional, la seguridad jurídica y la construcción de consensos serán fundamentales durante los próximos años. Para el sector edificador, estas condiciones son necesarias para impulsar nuevos proyectos, fortalecer la actividad empresarial y estimular la generación de puestos de trabajo formales.Camacol también reiteró su disposición de trabajar con el nuevo Gobierno en la construcción de una agenda enfocada en el crecimiento económico. El gremio manifestó que está listo para aportar de manera técnica y propositiva en iniciativas que fortalezcan la inversión y contribuyan al desarrollo de los hogares colombianos.Finalmente, destacó la amplia participación ciudadana en las elecciones presidenciales y reconoció el trabajo de la Registraduría, las autoridades electorales, la Fuerza Pública y los ciudadanos que hicieron posible la jornada democrática. Además, hizo un llamado a respetar el proceso de escrutinio y los resultados oficiales que certifiquen las autoridades competentes dentro del marco constitucional y legal.
Falta de acompañamiento y abandono de programas que aseguran venían funcionando en favor de la población más vulnerable son algunos de los asuntos que en los últimos años han preocupado a varios gremios económicos del país respecto a la gestión del saliente Gobierno nacional en cabeza del presidente Gustavo Petro.Por eso, con el fin de evitar el aumento de efectos adversos, desde hace un año Asobancaria, Asocajas y Camacol trabajan en propuestas para el nuevo Gobierno nacional, cualquiera que este sea, y que asumirá la administración del país desde el próximo 7 de agosto.Durante el Cuarto Congreso Verde de Camacol en Medellín, el presidente ejecutivo de la entidad, Guillermo Herrera, reveló que la presentación del documento conjunto será el próximo 20 de mayo con iniciativas técnicas respaldadas por el Banco Interamericano de Desarrollo.En el caso específico del sector de la construcción, Herrera detalló que está el mejoramiento de las condiciones para el acceso de jóvenes a créditos, la reactivación de la economía con mayor número de empleos y la recuperación de programas como Mi Casa Ya, que según el directivo, en sus años de implementación permitió la adquisición de vivienda por parte de más de 360 mil familias en todo el país."Mejorar las condiciones de acceso al crédito para los hogares, sobre todo los hogares conformados por jóvenes y clase media. No es solamente para los hogares de menores ingresos, sino que hay que generar reactivación económica para generar más empleo. Ahí se propone buscar mecanismos para que las tasas de crédito hipotecario sean menores", declaró.El gremio bancario y las cajas de compensación en Colombia también enfrentan varios retos ante el próximo Gobierno nacional, especialmente en materia de regulación, sostenibilidad financiera y reformas sociales.Para los bancos, uno de los principales desafíos será adaptarse a nuevas reglas sobre finanzas abiertas, inclusión financiera y posibles cambios tributarios o regulatorios impulsados desde el Ejecutivo, en medio de preocupaciones del sector por iniciativas que, según Asobancaria, podrían afectar la estabilidad del sistema financiero y la confianza de los usuarios.En el caso de las cajas de compensación, el panorama está marcado por la implementación de la reforma laboral, el aumento de costos asociados a nuevos derechos laborales y la presión financiera derivada de la crisis del sistema de salud y de las EPS intervenidas.
La tensión comercial entre Colombia y Ecuador de los últimos meses relacionada con la imposición de aranceles y medidas de protección económica para ciertos sectores productivos no solo ha impactado en el país asuntos como los alimentos, textiles y manufacturas.El gremio constructivo también ha expresado preocupación por repercusiones que la coyuntura económica ha tenido para la producción de vivienda en el país. Esto, sumado a decisiones del Gobierno nacional como el aumento del salario mínimo para 2026 en un 23%.Durante el Congreso de Camacol en Medellín, el director ejecutivo de la entidad, Guillermo Herrera, indicó que una mezcla de ambas situaciones han producido un incremento en los primeros cuatro meses del año de hasta un 14% en el costo de producción de vivienda.Materias primas como el acero, indispensable para el desarrollo constructivo, han tenido un aumento del más de 50% tras el inicio de la coyuntura."Los aceros son lo que más ha subido de precio, de producción en Colombia y obviamente, pues, eso tiene un impacto en la forma en que los empresarios de la construcción puedan controlar los costos de producción de vivienda. Esperamos que eso tienda a mejorar y a estabilizarse", explicó.Según Camacol, el aumento salarial en el país también ha desacelerado la venta de vivienda en el país por lo que solicita al nuevo Gobierno nacional políticas urgentes que permitan estabilizar al sector en medio de un panorama retador que indica que en los próximos años Colombia deberá enfrentar un déficit entre 2.4 y 4 millones de viviendas.
La crisis por los bloqueos viales en el departamento de Santander sigue escalando y ya golpea con fuerza al sector de la construcción, uno de los motores clave de la economía regional. Así lo advirtió la Camacol Santander, que alertó sobre pérdidas millonarias y riesgos inminentes para miles de empleos.Según el gremio, tras más de cinco días de bloqueos en las principales vías del departamento, las afectaciones han alcanzado niveles críticos, con pérdidas estimadas cercanas a los $600.000 millones. La interrupción en la cadena de suministros ha generado desabastecimiento de materiales esenciales como cemento, acero y agregados, lo que compromete la continuidad de múltiples proyectos.Camacol advirtió que la situación podría derivar en la paralización total o parcial de obras, afectando directamente más de 107.000 empleos entre directos e indirectos. Además, el retraso en los cronogramas de construcción está generando sobrecostos para las empresas, que deben asumir gastos operativos pese a la inactividad.Actualmente, más de 90 proyectos de vivienda presentan retrasos en sus tiempos de entrega, impactando no solo a las constructoras sino también a cientos de familias que esperan recibir sus hogares.El impacto también se extiende a la cadena de suministro. Industriales reportan caídas superiores al 50 % en sus ventas, mientras que los ferreteros registran disminuciones cercanas al 30 %, con inventarios que apenas alcanzan para pocos días. De mantenerse la situación, se estiman pérdidas diarias cercanas a los $950 millones en este sector.Este panorama se presenta en medio del paro campesino que mantiene bloqueados corredores estratégicos del departamento, en protesta por el aumento en los avalúos catastrales definidos por el IGAC, lo que ha generado un efecto dominó en la economía regional.El sector constructor, que representa el 5,2 % del PIB de Santander, hizo un llamado urgente al Gobierno Nacional, autoridades locales y manifestantes para priorizar el diálogo y permitir el restablecimiento de la movilidad.Camacol advirtió que la prolongación de los bloqueos podría generar un impacto financiero irreversible, afectar el abastecimiento y poner en riesgo el desarrollo económico del departamento.
Mientras el presidente Gustavo Petro dice que hoy solo "los pendejos" salen a comprar vivienda porque el Banco de la República subió las tasas de interés, Camacol, el gremio de los constructores, asegura que buena parte de la responsabilidad corre por cuenta de decisiones de este Gobierno.Según cifras de Camacol el 2025 cerró como el año con menores niveles de construcción en 15 años con apenas 115.000 nuevas viviendas, frente a 370.000 nuevos hogares que salieron a comprar vivienda."Este es un problema que no se puede simplificar simplemente saliendo a buscar la paja en el ojo del Banco de la República, porque es apenas un actor que responde por una política monetaria. Cuando del otro lado la política fiscal del Gobierno; que tiene niveles elevados de deuda y la quinta deuda más cara del planeta presionando las tasas de los créditos hipotecarios hacia arriba. Pero además desmontan y desarticulan la política de vivienda con mi casa ya. Y encarecen el costo de producción no vía incremento los salarios mínimos. Y ahora con el decreto de aranceles que vamos a demandar, porque claramente tampoco lo encontramos ajustado a la ley", señaló el presidente de Camacol, Guillermo Herrera.Por ejemplo, las tasas de endeudamiento del Gobierno impactan directamente las tasas de interés que pagan los consumidores por un crédito hipotecario.Camacol reconoce que sí se está haciendo más difícil la compra de vivienda nueva en el país y que, sin subsidios, apenas el 16 % de los hogares que ganan menos de 4 salarios mínimos podrían pensar en comprar. Como comprar es más caro, arrendar también se está volviendo cada vez más costoso."Cuando uno mira el comportamiento de la inflación, dentro de la canasta familiar hay un rubro que se llama arrendamientos. Y ese es uno de los rubros que ha mantenido crecimiento y que ha impulsado mucho el crecimiento de la inflación en el país. Y el mismo Banco de la República dice que la persistencia en la inflación de arriendos en Colombia se debe a la estrechez, a la caída del mercado de vivienda nueva", agregó.La perspectiva para la vivienda no es alentadora. Entre el incremento del salario mínimo y los aumentos de los distintos insumos la perspectiva es que los incrementos en los costos de construcción se eleven hasta en un 15 %. Sin embargo, algunos insumos podrían aumentar hasta 20 % en los próximos meses.El Gobierno decidió no continuar con los subsidios del programa Mi Casa Ya en medio de la crisis fiscal y por el momento no existen planes para restablecer el programa."La verdad es que yo he sido un técnico toda la vida, responsable de formulación de políticas públicas para diferentes gobiernos, políticas públicas que sí funcionaron para hacer vivienda en Colombia. Y obviamente la más famosa estuvo a cargo del doctor Germán Vargas Lleras que fue, entre otras cosas, las viviendas gratis y todo el paquete de viviendas que culminó con diseños tan sofisticados como mi casa. Eso no lo aceptamos desde el gremio. Claramente esto es una labor técnica y yo creo que el debate no se puede simplificar con etiquetas políticas. Si el presidente quiere hablar de cómo sacamos al sector del momento en el que se encuentra tan difícil, si el presidente quiere hablar de cómo hacemos para que las familias puedan volver a comprar vivienda nueva, sobre todo vivienda de interés social, esa discusión sí la vamos a dar. Por lo demás, pues a palabras necias, oídos fuertes", concluyó.
Un golpe directo al bolsillo de quienes sueñan con vivienda propia. La Cámara Colombiana de la Construcción el impacto que tendrían los nuevos aranceles sobre materiales clave para la construcción, una medida que, según advierten, terminará encareciendo las viviendas en Colombia en un momento ya crítico para el sector.El gremio explicó que insumos como el hierro y el acero representan el 16,3 % de los costos de construcción y podrían subir hasta un 35 %. Este aumento no se queda en las obras: se trasladaría directamente al precio final de las viviendas, con un incremento cercano al 2,2 %, además del impacto adicional por el encarecimiento de productos cerámicos.Para Guillermo Herrera, presidente de Camacol, la situación evidencia una contradicción en la política pública. Mientras se busca hacer más accesible la vivienda, las decisiones económicas van en sentido contrario. No es posible reducir precios si se encarece producirlos.“Ya completamos 33 meses consecutivos de caída en las iniciaciones de vivienda y hemos llegado a niveles de actividad comparables a los de 2012, lo que afecta la inversión y el empleo”, añadió el presidente .Esta desaceleración ya deja consecuencias visibles, como la pérdida de más de 136 mil empleos y un aumento acumulado en los costos de construcción que oscila entre el 16 % y el 20 %.“La medida comercial busca proteger cerca de 50.000 empleos en la industria siderúrgica, desconociendo que la actividad edificadora ocupa a más de 1 millón de trabajadores de manera directa. Seguir encareciendo la producción de vivienda pone en riesgo la recuperación del empleo en uno de los sectores más afectados en la economía, y que genera trabajo masivo y encadenamientos en todo el país”, señaló Camacol en su comunicado.A esto se suma una presión creciente en el mercado. Con menos viviendas nuevas disponibles y una demanda que no se detiene, los precios tienden a subir, especialmente en los arriendos. El panorama es aún más retador y grave si se considera que Colombia enfrenta un déficit de 2,5 millones de viviendas y deberá responder a cerca de 4 millones de nuevos hogares en los próximos años.Desde Camacol, el llamado es revisar estas decisiones antes de que el impacto sea mayor. El gremio insiste en que encarecer la construcción no solo afecta a las empresas, sino que termina golpeando directamente a los ciudadanos, limitando el acceso a vivienda formal y frenando la generación de empleo en uno de los sectores clave de la economía.
El mercado inmobiliario en Santander mostró señales de recuperación durante 2025. De acuerdo con el más reciente balance del sector, la venta de vivienda nueva en el departamento creció un 9,3 % frente a 2024, lo que ubicó a la región como la octava con mayor actividad inmobiliaria del país.En total, durante el año pasado se comercializaron 3.826 unidades de vivienda nueva en Santander, en medio de un repunte del mercado que también se reflejó en el lanzamiento de nuevos proyectos habitacionales.Uno de los datos que más llama la atención es el aumento del 49 % en el lanzamiento de proyectos inmobiliarios, lo que refleja un mayor nivel de confianza de las constructoras en el comportamiento del mercado regional.Este crecimiento se da en un contexto nacional positivo. Según cifras de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), en Colombia se comercializaron 174.000 viviendas en 2025, lo que representó un incremento del 12,4 % frente al año anterior.A su vez, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reportó que el valor de los créditos para vivienda usada creció 13,4 % en el cuarto trimestre del año pasado, lo que evidencia un mayor dinamismo en el sector inmobiliario.Advertencia a compradoresSin embargo, en medio de este repunte del mercado, expertos del sector inmobiliario advierten que un error en los contratos de compraventa puede poner en riesgo la inversión de los compradores.Karina Tatiana Reyes, gerente general de la inmobiliaria Esteban Ríos en Bucaramanga, explicó que uno de los errores más frecuentes ocurre cuando los contratos condicionan la firma de la escritura a eventos inciertos, como la aprobación del crédito bancario.“Un error en la redacción puede derivar en la nulidad absoluta del negocio y en la desprotección del patrimonio”, señaló la directiva.Por esta razón, especialistas jurídicos y comerciales de esa firma destacan cinco aspectos clave que deben revisarse en una promesa de compraventa.Entre ellos está la identificación completa de las partes y del inmueble, incluyendo matrícula inmobiliaria y código catastral; además de establecer fechas, horas y notaría exactas para la firma de la escritura, evitando cláusulas ambiguas como “cuando se obtenga el desembolso del crédito”.También recomiendan incluir cláusulas de arras y penalizaciones económicas, realizar una revisión jurídica del inmueble mediante el certificado de tradición y libertad, y dejar claramente establecidos los gastos notariales y tributarios de la transacción.Los expertos advierten que la falta de estos elementos puede generar conflictos legales, retrasos en la entrega del inmueble o incluso procesos judiciales que congelen la inversión por años.En ese sentido, el llamado para quienes buscan comprar vivienda es revisar con detalle cada documento antes de firmarlo, especialmente en un momento en el que el mercado inmobiliario muestra señales de reactivación en Santander y en el resto del país.
La Sabana de Bogotá se consolida como el principal polo de crecimiento de la construcción industrial en Colombia. La reducción de suelo disponible dentro del perímetro urbano de la capital, sumada a las restricciones del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), ha impulsado una relocalización sostenida de proyectos logísticos, centros de distribución y plantas de producción hacia municipios como Funza, Mosquera, Cota y Zipaquirá, donde existen condiciones más favorables para el desarrollo de este tipo de infraestructura.De acuerdo con Fernando Bermúdez, CEO de Bermúdez Constructores, la oferta de terrenos industriales en Bogotá ha disminuido de manera significativa en los últimos años, lo que ha elevado los precios del suelo urbano y generado un desplazamiento natural de la inversión hacia zonas con mayor disponibilidad, mejor conectividad vial y procesos normativos más ágiles.Esta migración responde también al auge del comercio electrónico y al crecimiento del transporte y la manufactura, sectores que demandan cada vez más espacios amplios, flexibles y con clara vocación logística.Según los escenarios macroeconómicos citados por Camacol en su Revista Urbana, a partir de 2027 la economía colombiana mantendría una senda de crecimiento moderado, apalancada en la fortaleza de la demanda interna y en la reactivación gradual de la inversión productiva.En este contexto, la construcción industrial y logística se consolida como un componente estratégico del desempeño económico, al acompañar la expansión de la manufactura, el comercio y las cadenas de distribución.Los municipios de la Sabana ofrecen hoy ventajas competitivas decisivas: menores costos por metro cuadrado, licencias más rápidas, disponibilidad de servicios públicos y acceso directo a las principales autopistas nacionales.Estas condiciones han favorecido el desarrollo de bodegas modulares, centros logísticos y parques industriales planificados, diseñados para optimizar operaciones y reducir tiempos de distribución.“En los últimos cinco años, la construcción de infraestructura industrial en la Sabana se ha duplicado, lo que evidencia un cambio estructural en el modelo de crecimiento regional. Solo en el último año, la mayoría de los nuevos proyectos se concentraron fuera del perímetro de Bogotá, especialmente en los corredores estratégicos del occidente y norte”, señaló Bermúdez.Los analistas coinciden en que esta tendencia continuará en los próximos años, impulsada por la ubicación estratégica de la Sabana, la disponibilidad de suelo y la articulación público-privada que ha permitido mejorar la planeación y la dotación de servicios. No obstante, persisten retos clave como la infraestructura vial, los tiempos de licenciamiento y la coordinación entre municipios.Desde la perspectiva técnica de Bermúdez Constructores, uno de los principales desafíos es equilibrar el desarrollo entre Bogotá y su área metropolitana. Para ello, resulta fundamental promover la renovación de suelos subutilizados dentro de la ciudad y fortalecer las políticas de planificación metropolitana, de modo que la expansión industrial responda a una estrategia integral de desarrollo económico sostenible.La transformación del suelo industrial ya está en marcha y todo indica que la Sabana de Bogotá seguirá liderando el nuevo ciclo de crecimiento productivo del país, consolidándose como un eje estratégico para la inversión, la logística y la competitividad nacional.
El fuerte sismo registrado durante la mañana de este lunes generó temor entre los habitantes de Santander, especialmente en Bucaramanga y otros municipios donde el movimiento fue sentido con intensidad.De acuerdo con el reporte entregado por Eduard Sánchez, director de la Oficina de Gestión del Riesgo de Santander, hasta el momento no se han reportado afectaciones significativas en el departamento como consecuencia del movimiento telúrico.“En el departamento de Santander no se nos reporta afectaciones significativas”, señaló Sánchez, quien explicó que los organismos de emergencia sí han recibido reportes relacionados con algunos daños menores en edificaciones.Entre las situaciones identificadas se encuentran afectaciones en algunas fachadas y la caída de objetos que se encontraban adheridos a las paredes, como consecuencia de la fuerza del movimiento sísmico.La autoridad departamental también confirmó que, hasta el momento, no se reportan estructuras viales colapsadas en Santander, por lo que las vías del departamento no presentan, según el balance preliminar, emergencias asociadas al sismo.Uno de los puntos que generaba especial atención era la represa de Hidrosogamoso, debido a la preocupación de las comunidades ubicadas en zonas cercanas. Frente a este escenario, Sánchez entregó un parte de tranquilidad y aseguró que el movimiento telúrico no representa un riesgo para las familias que viven en inmediaciones de la represa.Las autoridades mantienen el monitoreo en los diferentes municipios de Santander para establecer si se presentan nuevas afectaciones como consecuencia del sismo y hacen un llamado a la ciudadanía a reportar cualquier daño que pueda comprometer la seguridad de las personas.El balance permanece en desarrollo mientras los organismos de socorro continúan realizando verificaciones en edificaciones e infraestructura del departamento.
El terremoto registrado este lunes 10 de agosto en Colombia, con magnitud 7,4, es uno de los movimientos sísmicos más fuertes registrados en el país durante lo corrido del siglo y el de mayor magnitud de la última década, de acuerdo con Julio Fierro, director general del Servicio Geológico Colombiano (SGC).En entrevista con en Mañanas Blu, Fierro explicó las características del movimiento telúrico, que ocurrió a las 7:34 de la mañana y tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. El sismo fue percibido en diferentes regiones de Colombia y también hubo reportes desde Venezuela, Panamá y Ecuador. El SGC actualizó posteriormente la información y ubicó el epicentro a 20 kilómetros de San José del Palmar, con una profundidad de 96 kilómetros.El terremoto de magnitud 7,4 fue uno de los más fuertes del sigloDurante la entrevista, Fierro comparó el evento con otros antecedentes registrados en el territorio colombiano. Según explicó, existen pocos movimientos de características similares durante el siglo XXI.“Sí, de la última década y uno de los más fuertes en lo corrido del siglo. Tiene pocos, pocos antecedentes, quizá el de Tumaco de 1939, que tuvo magnitud 8.1. Es uno de los más fuertes del siglo y sin duda el más fuerte de la década”, afirmó el director del SGC.El experto recordó además que en la misma zona existe un antecedente sísmico registrado el 23 de noviembre de 1979, cuando se presentó un movimiento de magnitud 7,2. El terremoto de este lunes fue sentido con fuerza en ciudades como Cali, Pereira, Manizales y Buenaventura, mientras que también hubo reportes de percepción del movimiento en Bogotá y otras regiones del país. BLU Radio informó sobre daños y personas heridas en distintos puntos del occidente colombiano.¿Por qué el terremoto duró tanto en Bogotá?Uno de los aspectos que más llamó la atención durante el sismo fue su duración. Fierro explicó que la forma en la que se percibe un terremoto depende, entre otros factores, de las características geológicas del lugar.En el caso de Bogotá, el director del SGC señaló que existe un denominado efecto de sitio asociado a los materiales presentes en la Sabana: “Muy probablemente los que estamos en la parte plana de la Sabana de Bogotá sentimos un sismo de una duración bastante larga, pero tiene que ver muy probablemente con ese efecto de sitio, con el hecho de que aquí en la Sabana de Bogotá hay una especie de sopa espesa”, explicó.El experto recordó que la capital se encuentra sobre una zona que tuvo una historia geológica asociada a un antiguo lago. Según señaló durante la entrevista, se trata de la huella del denominado Lago Humboldt.Este fenómeno ayuda a explicar por qué un sismo puede sentirse durante un periodo prolongado en determinados sectores, incluso cuando el epicentro se encuentra a cientos de kilómetros de distancia.El SGC pide no difundir información falsa sobre réplicasOtro de los asuntos abordados durante la entrevista fue la circulación de mensajes en redes sociales que advertían sobre supuestas réplicas de determinada magnitud y hora.Fierro fue enfático en señalar que la ciencia no permite establecer con anticipación cuándo ocurrirá una réplica ni cuál será su magnitud. “Es muy irresponsable estar difundiendo este tipo de información, es muy irresponsable generarla, y por eso nosotros insistimos en que acudan a los medios oficiales”, dijo.El director del SGC pidió consultar información proveniente del Servicio Geológico Colombiano, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y las autoridades locales. También rechazó mensajes que anunciaban una supuesta réplica de magnitud 9,5 y afirmaban que edificios iban a desplomarse.“Pero esto de decir que va a haber una réplica de 9.5 y que los edificios se van a desplomar es absolutamente irresponsable. No es cierto”, afirmó.¿Por qué hubo daños en algunas ciudades?Fierro explicó que la profundidad del terremoto y las características de los materiales geológicos influyen en la forma en que se propagan las ondas sísmicas.Según el experto, los sismos de mayor profundidad pueden dispersar su energía hacia una superficie más amplia, mientras que los movimientos más superficiales tienden a afectar un área menor alrededor del epicentro. También señaló que los materiales que atraviesan las ondas pueden atenuar la energía, aunque algunos terrenos pueden generar efectos de amplificación.En cuanto a los daños reportados en ciudades como Pereira, Manizales y Cali, el director del SGC indicó que la concentración de población y la densidad de las construcciones hacen que exista una mayor posibilidad de registrar afectaciones a personas y estructuras.Para establecer con precisión qué ocurrió en la zona epicentral, Fierro explicó que el Servicio Geológico Colombiano preparaba comisiones para realizar evaluaciones en terreno. “Yo no tengo en este momento una certeza de cuál fue ni la composición geológica, saber si hubo amplificaciones destructivas en la zona epicentral”, manifestó.La importancia de las construcciones sismorresistentesDurante la entrevista, el director del SGC también se refirió a la necesidad de que las construcciones cumplan con las condiciones de sismorresistencia.Fierro explicó que los movimientos sísmicos forman parte de la dinámica geológica del territorio y que uno de los factores determinantes para reducir sus consecuencias es la resistencia de las estructuras. “Tenemos que construir muy bien, que tiene que haber mucha responsabilidad en la sismorresistencia, porque los sismos en general no matan a nadie”, sostuvo.El experto agregó que el principal riesgo para las personas se presenta cuando las estructuras no soportan las fuerzas generadas por un terremoto y terminan colapsando. El sismo de este lunes dejó reportes de afectaciones en diferentes departamentos del país. La UNGRD informó que activó protocolos de seguimiento y mantiene comunicación con autoridades territoriales para verificar daños en viviendas, infraestructura, vías y servicios públicos.Enlaces relacionados sobre el terremoto en ColombiaBLU Radio ha realizado seguimiento a las afectaciones provocadas por el terremoto de magnitud 7,4, así como a la respuesta de las autoridades. Entre los contenidos relacionados se encuentran los primeros reportes de daños y heridos y la información sobre las zonas del país con mayor amenaza sísmica. Primeros reportes de daños y heridos por el terremoto en Colombia Zonas de Colombia más vulnerables a un terremoto
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió este lunes buena parte de Colombia dejó importantes daños materiales en Pereira, capital del departamento de Risaralda, en el centro del país, donde se derrumbaron edificios y hubo daños en infraestructuras como el aeropuerto internacional Matecaña, según imágenes difundidas tras el sismo.En el aeropuerto se desprendió parte del techo de una zona en la que se encontraban varias personas, aunque las autoridades todavía no tienen información de heridos o fallecidos.El terremoto, que ocurrió a las 07:34 de la mañana, tuvo como epicentro la localidad de San José del Palmar, en el Chocó, a una profundidad de 82 kilómetros, indicó el Servicio Geológico Colombiano (SGC).En videos difundidos tras el sismo se observa cómo el pico central de la iglesia de San José de Pereira se desprende, mientras varias personas que se encontraban en la calle se agarran a una motocicleta de la Policía y a otros elementos del entorno mientras son sacudidas por el temblor, en medio del caos y la confusión entre transeúntes y habitantes de la zona.En otro video grabado en Pereira se observa cómo una parte de la fachada de un hotel fue destrozado durante el movimiento sísmico, mientras la persona que registra las imágenes asegura que quienes se encontraban en el lugar están “bien”.En Manizales, capital del departamento de Caldas, aledaño a Risaralda, también se registraron afectaciones graves, como derrumbes en edificaciones, mientras que la catedral sufrió daños en una de sus dos torres, que cedió aunque no llegó a colapsar.Las autoridades locales y regionales de esa zona del centro del país todavía no se han pronunciado sobre las afectaciones del terremoto, que también causó graves daños en otras ciudades del oeste y el centro del país, como Cali y Medellín, las más cercanas al epicentro.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ofreció este lunes el apoyo de su Gobierno a Colombia tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió buena parte del país sudamericano y dejó personas heridas y graves daños materiales, principalmente en el departamento del Chocó.“Por supuesto, todo el apoyo que requiera, si es necesario, el pueblo de Colombia, ahí vamos a estar”, afirmó la mandataria durante su conferencia de prensa matutina.La gobernante mexicana aseguró que su administración permanece pendiente de la evolución de la emergencia.“Nos enteramos hace un momento del grave sismo en Colombia. Todavía no tenemos más información, pero estamos muy atentos tanto con nuestra embajada allá como con el embajador aquí”, declaró.El terremoto ocurrió a las 07:34 hora local (12:34 GMT) y tuvo su epicentro en la localidad de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, en la costa del Pacífico colombiano, según los primeros reportes del Servicio Geológico Colombiano (SGC).El movimiento telúrico se sintió en amplias zonas de Colombia y provocó daños especialmente en Quibdó, capital del Chocó, donde las autoridades reportaron personas heridas y edificaciones derrumbadas o con afectaciones estructurales.“Acabamos de pasar un grave evento sísmico en el departamento del Chocó. Aunque el epicentro fue San José del Palmar, en la capital Quibdó hay heridos y graves daños en las edificaciones”, informó en la red social X la gobernadora del departamento, Nubia Carolina Córdoba.La funcionaria señaló que las autoridades realizan una evaluación de los daños para emitir un primer balance oficial de la emergencia.Imágenes difundidas en redes sociales muestran edificios desplomados total o parcialmente en distintos sectores de Quibdó, mientras varios ciudadanos salieron a las calles tras el fuerte movimiento.También se han reportado afectaciones en ciudades del oeste y centro del país como Cali, Manizales, Pereira y Medellín, mientras los organismos de emergencia continúan recopilando información sobre la magnitud de los daños.El Chocó, una de las regiones con mayores índices de pobreza de Colombia y con importantes carencias de infraestructura, concentra por ahora la atención de las autoridades ante la magnitud de las afectaciones provocadas por el terremoto.
Seis aeropuertos suspendieron operaciones debido a las afectaciones sufridas por un fuerte terremoto este lunes, informó la Aeronáutica Civil."Se presentan afectaciones en los aeropuertos de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cali, Cartago y Buenaventura. Por seguridad, las operaciones aéreas en estas terminales permanecen suspendidas hasta evaluar daños estructurales en la infraestructura", indicó la entidad en X, tras el sismo de magnitud 7,4. El sismo deja un saldo aún no precisado de heridos y de edificaciones dañadas. De acuerdo con la Aeronáutica, la suspensión de las operaciones aéreas se tomó como medida preventiva mientras las autoridades realizan las respectivas evaluaciones sobre las condiciones de estas terminales.Estas ciudades hacen parte de las zonas que resultaron afectadas por el movimiento telúrico. Por ahora, el balance sobre personas heridas y edificaciones afectadas todavía no ha sido precisado. Las autoridades continúan con las labores de evaluación luego del terremoto de magnitud 7,4.