Con el tiempo me he dado cuenta de que muchas cosas que había aprendido ya hoy no responden a la realidad o simplemente no debí aprenderlas. Entonces entiendo que debo desaprender. Y claro Desaprender duele. Y duele porque no se trata solo de soltar ideas, sino de soltar versiones de ti mismo que creías definitivas.Los que me educaron me enseñaron que aprender es acumular: más conocimientos, más certezas, más respuestas. Creo que muy pocas veces nos dijeron que crecer también implica vaciar, cuestionar, desmontar. Que hay momentos en la vida en los que lo que te está estancando no es lo que no sabes, sino lo que crees que sabes demasiado bien.Desaprender es mirar una creencia y atreverte a decir: “esto me sirvió, pero ya no me sirve”. Es revisar hábitos que antes te protegían, pero hoy te limitan. Es reconocer que muchas de tus reacciones automáticas no son elecciones conscientes, sino aprendizajes viejos que siguen operando sin permiso.Y aquí está lo incómodo: desaprender deja un vacío. Porque cuando sueltas una certeza, no inmediatamente aparece otra mejor. Hay un tiempo en el que te quedas sin piso, sin respuestas claras, sin esa seguridad que te daba tener todo “definido”. Ese espacio es incómodo… pero es necesario. Ahí empieza la transformación real.Porque solo quien se permite dudar, puede descubrir algo más profundo. Solo quien se atreve a soltar, puede recibir algo nuevo. Y solo quien reconoce que no lo sabe todo, se abre a vivir de una manera más consciente, más libre.Desaprender también es un acto de humildad. Es aceptar que no siempre tuviste razón, que hay otras formas de ver la vida, que puedes cambiar sin traicionarte. De hecho, cambiar puede ser la forma más honesta de ser fiel a quien estás llamado a ser ahora, no a quien fuiste antes.Tal vez hoy no necesitas aprender algo más. Tal vez lo que necesitas es identificar qué estás sosteniendo por costumbre, por miedo o por orgullo… y tener el coraje de soltarlo. Porque al final, desaprender no es perder. Es hacer espacio. Y en ese espacio, por fin, puede comenzar algo verdadero.
La Fiscalía no cree en la teoría según la cual 'Iván Márquez' y 'El Zarco Aldinever' están muertos o fuera de combate y por eso ordenó su captura y ofreció una recompensa de cinco mil millones de pesos por información que lleve a su detención, como responsables de haber ordenado el magnicidio del precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay.Los máximos cabecillas de la autodenominada Segunda Marquetalia, que es un grupo criminal creado por antiguos integrantes de las Farc que traicionaron el acuerdo de paz con el gobierno de Juan Manuel Santos, fueron los responsables de ordenar el asesinato de Uribe Turbay, para lo cual destinaron mil millones de pesos para los sicarios, según la confesión de alias El Viejo, un curtido criminal recién salido de la cárcel.'Iván Márquez' ha intentado bajar su perfil, haciendo crecer versiones sobre su delicado estado de salud tras un atentado que sufrió hace varios años en territorio venezolano. Hoy la Fiscalía no cree en esas teorías y por eso intensifica en compañía de la Policía, su búsqueda para que comparezca ante la justicia colombiana.En el caso del Zarco Aldinever, de manera conveniente se dijo sin pruebas que supuestamente había muerto en una emboscada cometida por el ELN, el 13 de agosto del año pasado, apenas dos días después del fallecimiento de Miguel Uribe Turbay, tras luchar por su vida durante más de dos meses. Sin embargo, el cuerpo nunca apareció y no hay más elementos que permitan confirmar ese hecho.Según la Fiscalía, el 'Zarco Aldinever' fue la persona que directamente le ordenó a alias Yako que ejecutara el magnicidio de Miguel Uribe, con el fin de “ocasionar un impacto sobre la democracia y sobre los procesos políticos del país”.Iván Márquez, Jesús Santrich y otros criminales decidieron traicionar el acuerdo del Teatro Colón, se escaparon a Venezuela cuando fueron descubiertos volviendo a traficar cocaína y aupados por el dictador Nicolás Maduro, crearon una nueva guerrilla en 2019 y desde territorio venezolano planificaron y ordenaron el magnicidio de Uribe Turbay.Tanto el presidente Gustavo Petro como su candidato a la presidencia, Iván Cepeda, desde hace años insistieron en defender a Márquez, Santrich y compañía bajo la teoría del supuesto entrampamiento por parte de la DEA y del entonces fiscal general Nestor Humberto Martínez. De hecho, desde comienzos del gobierno Petro en 2022 y hasta noviembre de 2024 hubo una mesa de diálogos con la Segunda Marquetalia.Vale la pena recordar también que Iván Márquez, Jesús Santrich, el Zarco Aldinever y alias Yako, estuvieron sometidos a la JEP y todos se burlaron de los beneficios que les dio el acuerdo de paz. Pese a ello, el gobierno Petro les dio una nueva oportunidad de negociación que también traicionaron.A propósito, el gobierno sigue sin explicar por qué si desde noviembre de 2024 no había negociaciones de paz con la Segunda Marquetalia, solamente revocó el estatus de miembro negociador al Zarco Aldinever en julio de 2025, un mes después de consumado el atentado contra Miguel Uribe Turbay.
Como les manifesté el pasado viernes, tras conocerse el comunicado oficial de Caracol Televisión sobre las investigaciones por acoso sexual contra dos periodistas y presentadores, siento la responsabilidad —tanto profesional como personal— de compartir una reflexión profunda con ustedes.Hace siete años, cuando regresé a Colombia para integrarme al equipo de BLU Radio y Caracol Televisión, lo hice con una convicción y una agenda clara: poner el periodismo al servicio de los derechos de las mujeres. Durante este tiempo, este programa ha sido un espacio abierto para que periodistas, estudiantes y trabajadoras de diversos sectores alzaran su voz contra el acoso en sus entornos laborales.Recordamos casos que marcaron hitos, como las denuncias en la Universidad Nacional contra Fabián Sanabria y otros docentes; lo ocurrido con Hernando José Gómez en Asobancaria; o las valientes testimonios de colegas en distintos medios. Junto a Claudia Palacios, incluso creamos la sección "No es Normal", un esfuerzo pedagógico para desnaturalizar comportamientos que durante décadas fueron aceptados, pero que son, en realidad, formas de violencia y acoso.Hacer esa pedagogía nos permitió conocer cientos de historias. Hoy, ver que las nuevas generaciones ya no normalizan lo que antes era "parte del paisaje" me genera una profunda satisfacción, pero también una gran responsabilidad.Sin embargo, debo ser honesta: este es un momento duro. Hago parte de esta casa desde hace siete años y uno nunca está realmente preparada para enfrentar que estas situaciones ocurran en la propia compañía, con personas que uno conoce y en los pasillos que uno transita.Por eso, hoy mi primer mensaje es de gratitud y reconocimiento a las mujeres que se atrevieron a denunciar. Solo quienes hemos estado cerca de estos procesos sabemos el miedo paralizante y las consecuencias que enfrentan: el estigma de ser llamadas "locas", "feminazis" o "perseguidoras de hombres".Hay puntos que no podemos ignorar:La dificultad de la prueba: El acoso sexual suele ocurrir en la sombra, sin testigos ni grabaciones. Por eso, mi postura ha sido y seguirá siendo que a las víctimas hay que creerles. Muchas veces, su voz es la única prueba que tienen, y esa voz debe tener peso.El peso del silencio: Debemos reflexionar sobre los "silencios indebidos" de quienes presenciaron estos comportamientos y no dijeron nada. La complicidad pasiva es lo que permite que el acoso se perpetúe por años.Cierre de un ciclo y apertura de otro: Siento que estos siete años de trabajo a conciencia están viendo la luz. Que las mujeres se estén organizando para decir "basta" en todos los niveles, incluyendo nuestra propia casa, es la señal de que el cambio es irreversible.No estamos dispuestas a aceptar esto nunca más. Mi compromiso como periodista y como feminista es seguir garantizando que, donde haya una mujer silenciada por el acoso, aquí habrá un micrófono dispuesto a escucharla.
Las cifras muestran que Colombia cada vez está envejeciendo más. En 2025 hubo 433.678 nacimientos, un 4,5% menos que en 2024, y desde 2015 los nacimientos han caído más de un 30%. Además, la tasa de fecundidad está cerca de 1 hijo por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo (2,1). Los expertos señalan que, en solo 15 años (2010–2025), la población mayor pasó de 11,5% a 14,6%. Es decir, Colombia envejece más rápido de lo previsto.Este fenómeno no es solo un dato demográfico; es un cambio profundo en la estructura de la sociedad. Implica repensar el sistema de salud, el modelo pensional, las dinámicas familiares y, sobre todo, la forma en que entendemos la vida misma. Porque si vivimos más años, la pregunta ya no es cuánto vamos a vivir, sino cómo vamos a vivir.Por eso es necesario reflexionar constantemente sobre cómo afrontar esta nueva realidad y cómo propiciar que la vejez sea una etapa con calidad de vida. No basta con prolongar la existencia; se trata de garantizar bienestar físico, salud mental, vínculos significativos y sentido de propósito. Una sociedad que envejece necesita crear condiciones para que sus adultos mayores no solo sobrevivan, sino que sigan participando, aportando y sintiéndose valiosos.El otro día, conversando con una persona octogenaria, muy lúcida y activa, le pregunté dónde estaba la clave. Con actitud de sabio, me dijo: “en no dejar de aprender”. Uno envejece realmente cuando deja de aprender, porque el cerebro se vuelve perezoso.Esa respuesta, sencilla pero profunda, encierra una verdad poderosa: el envejecimiento no es solo biológico, también es mental y emocional. Mantener la curiosidad, abrirse a nuevas experiencias, adaptarse a los cambios y seguir cultivando el pensamiento son formas concretas de mantenerse vivo por dentro. Actividades posibles: aprender un idioma, leer y luego comentar lo leído, escribir (memorias, reflexiones, diario), juegos mentales (ajedrez, sudoku, estrategia). Y para ello no aislarse, tener: grupos de conversación, voluntariado, compartir con familia o amigos de forma intencional, espacios comunitarios (clubes, encuentros)Tal vez el gran reto no es evitar envejecer —porque eso es inevitable—, sino aprender a hacerlo bien. Y hacerlo bien implica no renunciar nunca a la capacidad de aprender, de sorprenderse y de seguir construyendo sentido en cada etapa de la vida.
El accidente de un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) en la ciudad amazónica de Puerto Leguízamo, que ayer dejó 68 militares muertos, 57 heridos, dos desaparecidos y una persona ilesa, se convirtió en motivo de discordia entre el Gobierno y la oposición, que se responsabilizan mutuamente de la tragedia.La polémica la abrió el presidente, Gustavo Petro, quien nada más conocer el accidente, apuntó como posible causa la presunta obsolescencia del avión, que tenía 43 años y fue donado a Colombia en 2020 por la Fuerza Aérea de Estados Unidos, por lo que el mandatario lo llamó "chatarra", comentario que reiteró hoy."Un ejército no puede defender ni a su pueblo con regalos chatarra. Lo que no les sirve no los regalan y sale más costoso el regalo que comprarlo nuevo. Desde el primer día de gobierno he pedido comprar uno nuevo o hacerlo nosotros mismos", manifestó Petro este martes en su cuenta de X.Desde que se conoció la noticia del accidente, el mandatario se atrincheró en X, donde el lunes publicó numerosos mensajes defendiendo su gestión en materia de defensa y atribuyendo todas las posibles fallas a gobiernos anteriores y al propio estamento militar."La renovación del armamento de las fuerzas militares es una decisión de mi presidencia desde hace años", dijo Petro en el primero de sus mensajes sobre la tragedia, y agregó que eso no ha sido posible porque lo impiden "las dificultades burocráticas en la administración militar".Críticos piden al presidente asumir responsabilidadesLa oposición respondió con acusaciones a Petro por la supuesta falta de mantenimiento de las aeronaves militares debido al recorte del presupuesto de Defensa, un tema sensible en momentos en que el país está a poco más de dos meses para las elecciones presidenciales del 31 de mayo."Una nación necesita respaldar a sus soldados y policías. Y las fuerzas militares, equipos y naves seguros", escribió también en X el exministro de Defensa Diego Molano, mientras que la exvicepresidenta Marta Lucía Ramírez acusó a Petro de recortar en 800.000 millones de pesos (unos 215 millones de dólares de hoy) el presupuesto de Defensa en su primer año de Gobierno.Pero mientras el país lamentaba la tragedia y las vidas perdidas, el mandatario insistía en culpar a sus antecesores de lo sucedido y en descalificar especialmente a las mujeres que lo critican.De esta forma, llamó "mujer vampira" a la senadora de derechas María Fernanda Cabal; "princesa de la oligarquía" a Ramírez y "animal de carroña" a la exalcaldesa de Bogotá y candidata presidencial Claudia López.En la discusión terció este martes el expresidente Iván Duque (2018-2022), quien luego de que Petro lo responsabilizara de "comprar una chatarra" para la Fuerza Aérea, le pidió respeto a las víctimas y que "asuma, si es que puede, la dignidad del cargo" en los cuatro meses y medio que le quedan de mandato."Gustavo, ya le queda poco para que se despierte de su sueño de 'emperador' cósmico", le contestó Duque y, tras recomendarle que antes de lanzar acusaciones mejor investigue las causas del accidente, le espetó: "Deje de ser tan ruin y falto de inteligencia, y de hacer política con tragedias".
Los problemas de movilidad y transporte en Bogotá siguen siendo un tema que afecta a millones de ciudadanos, quienes deben pasar horas en el transporte público para poder llegar a su destino, especialmente cuando la ciudad está sumergida en cientos de frentes de obra.Ante esto, la construcción de la troncal de la avenida 68 sigue siendo una de las obras más esperadas por los ciudadanos, no solo por su extensión, sino también por el papel que jugará con la llegada de la primera línea del metro. Y es que por más de 17 kilómetros, el corredor conectará el sur con el norte de Bogotá, reduciendo tiempos de desplazamiento y reorganizando el flujo de pasajeros.El proyecto atraviesa sectores estratégicos desde Venecia hasta la calle 100 con carrera 11, lo que beneficia a cerca de dos millones de personas. De acuerdo con las proyecciones, esta medida permitirá movilizar hasta 33.000 pasajeros cada hora, un cambio frente a los tiempos actuales. Incluso, un trayecto que hoy puede tardar hasta dos horas podría reducirse a solo 30 minutos.Además, la obra también contará con intervenciones urbanas que transformarán el entorno. Nuevos espacios públicos, zonas verdes y ciclorrutas que apuntan a que el corredor sea uno de los principales ejes de movilidad en la ciudad.Estas estaciones harán que los viajes sean más cortosDe hecho, uno de los puntos más relevantes del proyecto es la red de estaciones con las que contará a lo largo de su recorrido. Estas permitirán conectar varios sectores de la ciudad y facilitar la integración con otras troncales:Calle 42 SurCalle 40 SurAvenida Primero de MayoCalle 18 SurCalle 8 SurAméricasCalle 11Calle 13Calle 19Avenida La EsperanzaCalle 53Parque Simón BolívarCalle 66Calle 72Calle 80Calle 98 (Floresta)Avenida SubaCarrera 53Avenida 19Carrera 11Las estaciones permitirán cubrir zonas de alta demanda y mejorar la conexión con distintos puntos de la capital.Troncal 68 reducirá tiempos de viajeEl impacto en los tiempos de viaje es un alivio para millones de personas. Pasar de recorridos de hasta dos horas a tan solo 30 minutos representa un cambio en la calidad de vida de los usuarios que se mueven por Bogotá en transporte público.Sumado a ello, la infraestructura también contará con 11 puentes peatonales, nueve vehiculares, ocho deprimidos y más de 480.000 metros cuadrados de espacio público nuevo. También se implementarán sistemas urbanos de drenaje sostenible, pensados para mejorar el manejo del agua en la ciudad.Inversión y obras clave de la troncal 68 de TransMilenioLa magnitud de la obra también se refleja en su inversión, que alcanza los 2,98 billones de pesos. Este presupuesto cubre no solo la construcción del corredor, sino también la adecuación urbana y ambiental del entorno.En materia de espacio verde, se contempla la siembra de más de 53.000 metros de nuevas plantas, aunque el número total de árboles se reducirá frente a la cantidad actual. Aun así, la administración asegura que se trata de una intervención integral que busca equilibrar movilidad y sostenibilidad.Se espera que la troncal entre en operación total durante el segundo semestre del próximo año, consolidándose como una pieza clave en el sistema de transporte de Bogotá.
En medio de la conmoción que sigue dejando el accidente del avión Hércules C-130 en zona rural de Puerto Leguízamo, en el departamento de Putumayo, la familia de uno de los soldados que murió en el siniestro reveló detalles del joven.Se trata de Andrés Navarro, de 23 años, quien perdió la vida en el siniestro y que, según su familia, soñaba con crecer dentro de las Fuerzas Militares. En entrevista con Noticias Caracol, Yorjadi Méndez, su prima, afirmó que el joven era alegre, lleno de ilusiones, con metas profesionales y el anhelo de formar una familia.“Era alguien muy familiar, nos quería a todos, siempre estaba pendiente. Era alguien a quien podíamos acudir en cualquier momento si lo necesitábamos”, recordó Yorjadi.En medio de lágrimas, la mujer recordó la última conversación que tuvo con él, en la que le pidió que cuidara a su familia, conformada por dos hermanos y su madre: “Lo último que hablé con él fue que me preguntó cómo estaba, por un estado que publiqué. Me dijo: ‘¿Cómo estás, mi hermosa princesa? Te amo mucho’. Yo le respondí que también lo amaba mucho y que se cuidara, que lo estábamos esperando. Él dijo que también nos amaba mucho y que cuidara a mami y a nana”.“Él siempre decía que quería lograr un cargo alto y alcanzar cada una de las metas o retos que el Ejército le propusiera para poder crecer”, añadió Méndez, quien también pidió celeridad en el proceso de entrega del cuerpo para “acabar con esta zozobra”.Cabe recordar que en el accidente perdieron la vida 68 personas y decenas resultaron heridas, según confirmó el alcalde de la localidad, Luis Emilio Bustos, en entrevista con Mañanas Blu.“En este momento quiero anunciar, y lamentamos la noticia, que nos acaba de subir el número de fallecidos a 68; 68 confirmados que tenemos en la morgue municipal”, afirmó el alcalde Bustos durante la entrevista.Adicionalmente, el Hospital Militar Central, donde fueron trasladados algunos de los heridos, emitió un primer parte médico sobre el estado de salud de los sobrevivientes. Según informó: “A esta hora han sido ingresados veinticuatro (24) pacientes, de los cuales uno (01) es un rescatista que se encontraba en la zona. Como parte médico se tiene que veintiuno (21) se encuentran hospitalizados en piso, uno (01) en la Unidad de Cuidados Intensivos y dos (02) en observación en el área de Urgencias”.
En medio de las constantes quejas de usuarios por fallas en la atención en salud, la Superintendencia Nacional de Salud cerró 514.861 peticiones, quejas, reclamos y denuncias (PQRD) en todo el país entre el 1 de enero y el 15 de marzo de 2026, durante las llamadas ‘Jornadas Nacionales de Cierre Masivo de Reclamaciones en Salud’.Las cifras muestran que solo en marzo se concentró el mayor número de casos cerrados, con 252.231 reclamaciones, seguido de febrero con 178.188 y enero con 84.442. Sin embargo, los motivos de las quejas reflejan problemas recurrentes en el sistema: el 43 % corresponde a dificultades en la entrega de medicamentos y otras tecnologías en salud, el 28% a demoras en citas médicas y atención especializada, y el 23 % a procedimientos quirúrgicos.Aunque la entidad desplegó jornadas presenciales y virtuales para atender los casos, incluyendo regiones afectadas por la temporada de lluvias donde se resolvieron 61.742 reclamaciones, las cifras evidencian el volumen de inconformidades que siguen presentando los usuarios, en su mayoría relacionadas con EPS.Departamentos como Antioquia, Valle del Cauca, Santander, Córdoba y Bolívar concentraron buena parte de los casos atendidos durante estas jornadas.El cierre masivo de reclamaciones ocurre en un contexto en el que continúan las denuncias por barreras en el acceso a servicios de salud, retrasos en la atención y dificultades en la entrega de tratamientos, lo que mantiene la presión sobre el sistema y las entidades responsables de garantizar la atención a los usuarios.
La Fiscalía y la Policía Nacional ofrecen una recompensa de cinco mil millones de pesos por la captura de alias 'Iván Márquez' y de cuatro mil millones de pesos por alias 'John 40' y el 'Zarco Aldinever', cabecillas de la Segunda Marquetalia, por su responsabilidad en el magnicidio del senador y precandidato presidencial.La Fiscal General, Luz Adriana Camargo, aseguró que el magnicidio estuvo motivado para ocasionar un impacto sobre la democracia: “El asesinato del doctor Uribe Turbay fue movido por razones político-instrumentales, vinculado al ejercicio de sus funciones como senador y precandidato presidencial de Colombia”.El asesinato del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, perpetrado a mediados del año pasado en Bogotá, fue ordenado por la Segunda Marquetalia, una de las disidencias de la antigua guerrilla de las Farc, según el testimonio de uno de los condenados por este crimen."El grupo que ordenó el atentado en contra del senador Miguel Uribe fue la Segunda Marquetalia", confesó Simeón Pérez Marroquín, alias El Viejo, condenado ayer a 22 años y cuatro meses de cárcel como responsable de organizar y coordinar el magnicidio del político.Uribe Turbay, de 39 años, y miembro del partido opositor de derecha Centro Democrático, fue herido con dos disparos en la cabeza durante un mitin el pasado 7 de junio en el barrio bogotano de Modelia y falleció el 11 de agosto, después de más de dos meses ingresado en una clínica.El testimonio de Pérez Marroquín sobre el asesinato confirma la principal hipótesis de la Policía, que en octubre pasado ya señaló a la Segunda Marquetalia, un grupo armado ilegal liderado por Iván Márquez, quien fue jefe negociador de las Farc durante el proceso de paz entre el Gobierno y esa guerrilla que condujo al acuerdo de 2016, pero tres años después retomó las armas.Cuando los investigadores de la Fiscalía le preguntaron al hoy condenado quién dio la orden directa del magnicidio, este respondió: "La impartió el Zarco Aldinever, de la Segunda Marquetalia"."Alias el Zarco Aldinever dio la orden de asesinar a Miguel Uribe Turbay", publicó este sábado en su cuenta de X el concejal bogotano y representante electo a la Cámara Daniel Briceño, uno de los mejores amigos de la víctima y compañero suyo en el Centro Democrático.Briceño recordó que el Zarco Aldinever "fue un gestor de paz" designado por el Gobierno del presidente colombiano, Gustavo Petro, "al inicio de su fracasada negociación con la Segunda Marquetalia de Iván Márquez" y por eso señaló: "La paz total asesinó a Miguel".Pérez Marroquín contó a la Fiscalía que se ofrecían 1.000 millones de pesos por el crimen y señaló que se dispusieron otros 600 millones de pesos "para sobornar a la Justicia o, si era el caso, 'mocharles la cabeza', a fin de que no se conociera toda la verdad"."Quien me informó que la Segunda Marquetalia era la que había ordenado esta operación en contra del senador Miguel Uribe fue Kendry Téllez Álvarez, alias 'Yako', un desmovilizado de las Farc que volvió a tomar las armas y se unió a esa disidencia, según reveló Pérez Marroquín a la Fiscalía.Alias El Viejo contó además que Yako, a quien había conocido en la cárcel, lo contactó para planear el asesinato y relató cómo se concretó todo en un viaje que hizo a Cúcuta y a la frontera con Venezuela, donde se reunió con el Zarco Aldinever.Según la Fiscalía, alias El Viejo encomendó a Elder José Arteaga Hernández, alias Chipi, articular el plan criminal para cometer el magnicidio, hizo seguimientos a la víctima y le entregó a una mujer también implicada el arma de fuego utilizada en el crimen, que luego fue modificada para aumentar su letalidad.Por este asesinato han sido capturadas nueve personas y cuatro de ellas ya fueron condenadas, incluido el adolescente que disparó a Uribe Turbay.
En medio de la discusión en el país por la reforma a la salud y la posibilidad de que las EPS desaparezcan, en Antioquia las Empresas Promotoras de Salud, la pública y la privada más importantes, son la razón de una nueva pelea del alcalde de Medellín Daniel Quintero y los empresarios.Quintero dijo, en los micrófonos de Blu Radio, que los empresarios de Proantioquia, Comfama y Sura se reunieron para que a la EPS Sura le fuera mejor y crearon una EPS pública para los usuarios más vulnerables y “menos rentables”. De modo que lo “pulpito” –así se expresó refiriéndose a los usuarios– quedaran en Sura y los “pobres” en Savia.Esa EPS, que para el alcalde es la que crearon para los pobres, faltando a la verdad sobre el origen de Savia Salud, recibió anoche una buena noticia de la Superintendencia de Salud, que decidió prorrogar por cuatro meses más la vigilancia especial, lo que elimina por ahora el fantasma de una intervención o liquidación que dejaría en jaque a un millón 600.000 afiliados.María Inés Restrepo, exdirectora de Comfama, desmintió a Quintero y señaló que, si un alcalde desconoce hechos y procesos de aspectos tan esenciales como la salud, evidentemente la ciudad que gobierna le queda grande.Restrepo explicó cómo y en qué contexto se creó Savia Salud. La exdirectora de la caja de compensación recordó que hace más de una década Medellín fue una de las ciudades más golpeadas por el aumento de población con enfermedades y riesgos de alto costo, en medio de una de las peores crisis de salud y hospitalaria que ha atravesado el país.Con el aumento de pacientes de alto costo –apunta Restrepo– las prestadoras de salud empezaron a sucumbir, particularmente las del régimen subsidiado, por las millonarias pérdidas.“En ese momento, Medellín alcanzó un millón de personas en situación vulnerable, la mayoría de pacientes de alto costo se concentraba en Medellín y esto ocurrió justo cuando los prestadores de salud destinados a atenderlos estaban desapareciendo”, sostuvo Restrepo.Comfama, que estaba a punto de retirarse por las dificultades para seguir atendiendo pacientes en el régimen subsidiado, promovió un encuentro con el alcalde Aníbal Gaviria, el gobernador Sergio Fajardo y el Ministerio de Salud, en el que acordaron que Comfama siguiera atendiendo a los pacientes del régimen subsidiado ante el riesgo de que los ciudadanos más vulnerables quedaran en el limbo.
Luego de la efervescencia del acto protocolario de reapertura de la frontera entre Colombia y Venezuela, apagados los reflectores y regresando a la realidad, pareciera que el restablecimiento de relaciones entre los dos países no será tan inmediato ni tan sencillo como se creía.Asuntos de fondo, de forma y de infraestructura están dificultando que comience a operar la “maquinaria de la reapertura”, primero porque la infraestructura de los puentes vehiculares en la frontera entre Cúcuta y el Estado Táchira, es decir, los puentes Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y Tienditas, deben tener una profunda revisión para saber si resisten en la actualidad el paso habitual de camiones y tractomulas o si necesitan una reparación.Ese escenario, actualmente el paso vehicular, sigue siendo el mismo que había antes del lunes pasado, aunque hay que decir que se siente la forma en la que bajó la tensión en el paso binacional y por eso aumenta el número de personas que cruzan a pie entre los dos países.En asuntos de fondo, la cosa no parece tan sencilla, porque la llave de la reactivación comercial y aeronáutica entre Colombia y Venezuela la tiene el Departamento de Justicia de Estados Unidos, por cuenta de las sanciones comerciales que pesan por cuenta de los vínculos de altos mandos del gobierno de Nicolás Maduro con el narcotráfico y por constantes violaciones a los derechos humanos.En ese escenario, por ejemplo, la Aeronáutica Civil no pudo autorizar a la aerolínea venezolana Conviasa para reanudar vuelos Bogotá – Caracas, toda vez que esa empresa está incluida en la lista Clinton. Ese tema frenó por ejemplo, de manera unilateral desde Venezuela, la reanudación de vuelos de otras aerolíneas como Wingo entre los dos países.En el mismo escenario están varios medianos y grandes empresarios colombianos que a pesar de los grandes anuncios sobre la reactivación comercial entre los dos países, tienen serias dudas sobre si la posibilidad de reanudar negocios en Venezuela puede acarrearles sanciones por parte de los Estados Unidos.
En estos días terminé de leer el texto de Roberto Burgos Cantor titulado “La memoria de la Ceiba”; un libro que me impresionó, no solo por sus densos y muy bien construidos párrafos, sino por toda la descripción del dolor de la esclavitud en Cartagena. Por momentos suspendía la lectura y me preguntaba cómo es posible que los seres humanos hayamos sido capaces de despreciar, utilizar y maltratar a otros seres humanos solo por tener un color de piel distinta y costumbres diferentes.Lo vergonzoso es que todavía hoy siguen haciéndose presentes en el mundo, y para no irnos muy lejos, aquí en Colombia, muchas manifestaciones de racismo; todavía existen algunos seres humanos que se creen superiores a otros y que los desprecian por cosas que son irrelevantes para la dignidad humana, como lo es el color de la piel.Por esto, no tengo duda de que el caso del video de la señora que insulta de manera delincuencial a la vicepresidenta Francia Márquez es un retrato de las dinámicas racistas que aún subsisten en nuestro país. Problemática que no vamos a solucionar si no somos capaces primero de aceptar que todavía hay racismo entre nosotros; segundo, de entender que no se puede tolerar bajo ningún tipo de ideología cualquier manifestación que denigre a otro ser humano; y tercero, que necesitamos la generosidad, la empatía y la bondad suficiente para acoger al otro en la diferencia, como un hermano, como alguien con quien podemos construir una mejor sociedad.Lamento leer comentarios que de alguna manera tratan de justificar o explicar la expresión racista de la señora. Así como me entristece e indigna que algunos sean selectivos a la hora de rechazar estas manifestaciones denigrantes. Tristemente nos estamos acostumbrando a valorar las actitudes y acciones dependiendo de si quien las dice pertenece o no a nuestro grupo ideológico.Soy negro y un negro muy feliz, uno que no esconde sus características culturales, raciales y sociales; uno que es orgulloso de ser quien es, y que no se siente por ninguna razón moralmente superior a nadie.
La movilidad en las grandes ciudades va siendo cada vez más un problema irresoluto que exige medidas disruptivas para intentar solucionarlo. Todos hemos vivido la caótica espera en un largo y lento trancón. Por eso me llamó la atención el comentario de la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, en el que insistió en la necesidad de encontrar caminos distintos a los convencionales para poder enfrentar esta situación. Por ejemplo, ella hizo un llamado para potenciar el teletrabajo, con el fin de evitar que haya tanta gente en la calle. Exactamente dijo: “Debemos trabajar unos días virtuales y otros días presenciales”.Por la experiencia que tengo aquí en BLU Radio y en la Universidad de la Costa, creo que ella tiene razón. Si entendemos que es posible aumentar el teletrabajo, seguro lograremos que haya menos gente en carro en las vías. Esto implica ser flexibles en la manera de entender la vida. Si creemos que la única forma de hacer un trabajo eficiente es ir físicamente a una oficina y estar allí juntos simplemente porque sí, no podremos entender las bondades del teletrabajo.Por eso, creo que se requiere audacia, organización y procesos de calidad. Audacia para romper con los viejos esquemas y explorar sin miedo y con atención algunos nuevos, siempre con la mente dispuesta a acogerlos y probarlos. Organización para garantizar que el teletrabajo funcione y no sea un palo en la rueda. Y, sobre todo, detallar y precisar los procesos de calidad que permiten la excelenciaHay experiencias laborales que por sus características pueden ser realizadas desde casa y la eficiencia dependerá de la responsabilidad, el compromiso y la calidad en las habilidades del trabajador. Conozco grandes trabajadores que aportan de una manera original a la consecución del objetivo de su empresa.Es obvio que no todos los trabajos se pueden vivir desde esta modalidad, pero creo que con aquellos que sí se puede, toca intentarlo. Ojalá este comentario de la alcaldesa sea tomado en serio por los distintos empresarios, e intentemos aportar a la movilidad desde esta manera, y por supuesto, desde la que cada uno pueda hacerlo en su cotidianidad.
Luego de escuchar cómo fueron las marchas de quienes no apoyan el plan de gobierno del presidente Gustavo Petro, hablamos sobre una reunión política muy importante que hoy se hará en la Casa de Nariño y que puede llevar a que el jefe de Estado escuche a los líderes políticos que representan a quienes salieron a las calles en las últimas horas.Se trata del encuentro entre el presidente Gustavo Petro y el expresidente Álvaro Uribe, reunión con un valor simbólico muy importante porque se trata de dos de los principales antagonistas en la vida política del país en los últimos 20 años, ahora con Uribe como jefe del Centro Democrático, único partido opositor al gobierno nacional.A las 11:00 de la mañana se encontrarán Petro y Uribe en el Palacio Presidencial, será la segunda reunión que sostendrán tras la victoria en las urnas del candidato del Pacto Histórico y en esta oportunidad, el expresidente asistirá acompañado de los congresistas Oscar Darío Pérez, Paloma Valencia, entre otros, encuentro que tiene el rótulo de privado, de acuerdo con la información de la Casa de Nariño.En esa reunión los platos fuertes serán las discusiones en torno a tres proyectos fundamentales que busca sacar adelante el gobierno en el Congreso: la reforma tributaria, la reforma a la salud y la reforma agraria.En ese último tema coinciden como expertos el presidente Petro y el expresidente Uribe, primero de los “sabios de la tribu” invitado por el jefe de Estado para buscar una reforma que permita la redistribución de tierras de manera concertada y de la mejor manera posible, de hecho, el presidente había dicho en Noticias Caracol que iba a buscar ese consenso con los expresidentes.
La confesión ante la justicia de Simeón Pérez, alias 'El Viejo', acusando a alias 'El Zarco Aldinever', uno de los máximos cabecilla de la Segunda Marquetalia, disidencia de las Farc creada en Venezuela por alias 'Iván Márquez' luego de traicionar el acuerdo de paz, abre una serie de interrogantes que deben ser respondidos por el Gobierno Nacional.En febrero de este año, alias 'El Viejo' reveló ante la Fiscalía que las disidencias de las Farc ofrecieron mil millones de pesos para ejecutar el magnicidio de Miguel Uribe Turbay, pero además confirmó que se reunió directamente con José Aldinever Sierra Sabogal en zona rural de Cúcuta, antes de avanzar en el plan criminal con Kendry Téllez alias 'Yako', quien era el enlace en Bogotá de la Segunda Marquetalia.Tras conocerse esta declaración, revelada por la revista Semana, se desató una nueva y dura controversia política porque mientras desde el Centro Democrático responsabiliza al presidente Petro de haber instigado el atentado contra Miguel Uribe Turbay, el jefe de Estado se defendió asegurando sin mostrar pruebas, que la Segunda Marquetalia fue contratada por la que él llama la Junta Directiva del Narcotráfico para cometer ese crimen y agregó que en ese momento ya no se adelantaba un proceso de paz con esa disidencia.Armando Novoa, jefe negociador de paz del gobierno también apoya esa tesis, indicando que desde noviembre de 2024, el ejecutivo no adelantaba negociaciones de paz con la Segunda Marquetalia tras una carta de 'Iván Márquez' enviada desde Venezuela, que llevó a la división de esa disidencia en tres facciones distintas, dos de las cuales siguen en la mesa de diálogos.Lo que no responde el gobierno es por qué si desde noviembre de 2024 no había negociaciones con la Segunda Marquetalia, esperó exactamente nueve meses para quitarle el privilegio de ser miembro negociador de paz al 'Zarco Aldinever', quien ordenó el magnicidio de Miguel Uribe Turbay sin ser perseguido por el Estado, con las órdenes de captura en su contra suspendidas.Existen dos resoluciones de la Fiscalía que confirman esta situación: la 00139 del 12 de abril de 2024, que suspendió las órdenes de captura contra el Zarco Aldinever y la 00210 del 17 de julio de 2025, un mes y diez días después del atentado contra Miguel Uribe Turbay, reactivando las órdenes de captura en contra del criminal que es el segundo cabecilla de la Segunda Marquetalia.
Ayer la noticia fue que robots humanoides, equipados con inteligencia artificial, estarían vigilando centros comerciales y conjuntos residenciales en Bogotá, con el objetivo de mejorar la seguridad en la capital.Me impresionaron mucho en su apariencia. Todavía con movimientos muy “robotizados”, están prestos a registrar cada entrada y salida con precisión en estos lugares y, para ello, pueden detectar anomalías, identificar patrones de comportamiento sospechoso y procesar datos críticos en tiempo real.Tengo que decir que me sentí en una de las películas de ficción que veía cuando era niño. Y me surgieron varias preguntas y reflexiones que quisiera compartir con ustedes:¿Qué estamos reemplazando realmente: funciones o vínculos humanos? Entiendo que un robot puede vigilar, registrar, alertar. Pero no puede interpretar el miedo en una mirada, decidir con compasión, entender el contexto humano. Seguro podemos ganar eficiencia, y eso es muy bueno, pero ¿cómo logramos no perder humanidad? Si una máquina puede hacer nuestro trabajo, ¿en qué se sostiene nuestro valor? Durante años hemos definido a las personas por lo que hacen: su profesión, su productividad, su utilidad. Pero si una máquina puede hacerlo mejor, más rápido y sin cansarse, la pregunta es: ¿qué queda del ser humano? Hay que construir una reflexión que nos permita entender lo humano en este contexto tecnológico.Si todo se vuelve eficiente… ¿qué lugar queda para lo imperfecto? El ser humano es lento, emocional, contradictorio, y ahí precisamente está la condición de posibilidad de desarrollo. Pero el mundo que estamos construyendo premia la precisión, la velocidad, la ausencia de error. Me pregunto: si eliminamos lo imperfecto, ¿no estaremos eliminando también lo profundamente humano?.Y me propongo estas preguntas no para quejarme de los robots, ni para cerrarme al desarrollo tecnológico, sino para llamar la atención sobre la necesidad de reflexionar en torno a qué es lo humano en medio de todo este avance, generar los límites éticos necesarios y no perder el control de la existencia.Porque el verdadero riesgo no es que las máquinas se parezcan a nosotros, es que nosotros terminemos pareciéndonos a ellas.
Estamos acostumbrados a recibir noticias negativas de colombianos en el exterior: que si cometieron robos, que si estuvieron involucrados en delitos de narcotráfico, que si protagonizaron algún escándalo. Esa repetición constante ha terminado por moldear una percepción injusta: magnificamos esos hechos, creemos que somos los peores y, sin darnos cuenta, dejamos de celebrar cuando un colombiano es reconocido por su talento, disciplina y éxito.Ayer, mientras buscaba el tema para este editorial, me encontré con la manera como ven en Portugal al futbolista samario Luis Suárez. Medios como Record y O Jogo lo describen como un jugador “decisivo”, destacan sus goles en el tiempo de descuento y su capacidad para rescatar puntos en momentos críticos. Lo llaman el “salvador” en partidos de alta presión. Elogian no solo su capacidad goleadora, sino también su mentalidad insaciable, su disciplina y su tenacidad, incluso cuando juega con molestias físicas. Lo reconocen como un líder, como alguien que no se rinde.Y entonces surge una pregunta incómoda pero necesaria: ¿por qué nos cuesta tanto apropiarnos de estas historias?Ser colombiano no puede seguir siendo una carga emocional marcada únicamente por lo negativo. Colombia también es esto: talento que cruza fronteras, disciplina que se impone a las dificultades, carácter que se levanta incluso en medio de la adversidad. Cada colombiano que deja huella positiva en el mundo está contando una historia distinta, una que merece ser amplificada con el mismo énfasis con el que repetimos lo malo.Sentirse orgulloso de ser colombiano no es negar nuestros problemas, es negarnos a reducirnos a ellos. Es aprender a mirar con equilibrio, a reconocer que hay sombras, sí, pero también una luz poderosa que muchas veces ignoramos.Vale la pena detenernos, mirar ejemplos como el de Luis Suárez y decir, sin pena y sin complejos: esto también somos nosotros. Y cuando empecemos a creerlo de verdad, no solo cambiará la forma en que nos ven afuera, sino, sobre todo, la forma en que nos miramos por dentro.
Una de las riquezas humanas de estos días es reconocer que no todos pensamos de la misma manera. Y no lo hacemos por muchas razones: no hay dos cerebros iguales; la genética, la química y las conexiones neuronales varían en cada persona.Cada historia moldea la forma de pensar. Sabemos que uno no piensa solo con lógica, sino también con lo que vivió, con lo que le dolió, con lo que le enseñaron y con lo que teme perder. Cada uno tiene su propia historia.Lo vemos todos los días: en una conversación familiar que termina en silencio incómodo, en una amistad que se enfría por una opinión política, en alguien que dejamos de escuchar solo porque piensa distinto. No es que no entendamos los argumentos; es que dejamos de ver a la persona. Y cuando eso pasa, ya no queremos comprender, queremos ganar. Y en ese intento de ganar, muchas veces perdemos lo más importante, el vínculo.Hoy tenemos claro que las emociones influyen más de lo que creemos. No pensamos primero y sentimos después; muchas veces es al revés. Por eso defendemos ideas que, en el fondo, protegen emociones: miedo, orgullo, pertenencia, identidad.Una última razón es que buscamos confirmar más que cuestionar, porque el cerebro ahorra energía reafirmando lo que ya cree.Esto, que es evidente en la vida cotidiana, hoy se ve negado por el intento intencional de algunos de hacernos pensar como ellos. Y, claro, cuando constatan que no pensamos igual, la reacción va desde el rechazo hasta la violencia en todos los sentidos, tratando de imponernos sus maneras de pensar.El ideal es que aprendiéramos a comprender las otras formas de pensar y fuéramos capaces de respetarlas, tratando de construir acuerdos superiores que nos permitan convivir. Es evidente que los límites de esa aceptación —cuando esas formas de pensar se traducen en acciones— están en la legalidad y en la ética.En esta Semana Internacional del Cerebro vale la pena reconocer que pensar distinto es útil, aunque nos incomode. Porque, si todos pensáramos igual, no habría innovación, no habría debate, no habría evolución. No eres malo ni mereces lo peor por pensar distinto a mí.