En medio de la preocupación de la comunidad por la calidad del agua en Barichara, las autoridades de salud confirmaron que el líquido que actualmente se distribuye en el casco urbano del municipio es apto para el consumo humano, tras los más recientes análisis de laboratorio.
De acuerdo con los resultados emitidos por el Instituto Nacional de Salud, las muestras evaluadas cumplen con los parámetros microbiológicos, físicos y químicos establecidos, clasificándose incluso en un nivel de riesgo “sin riesgo” para la salud . Esto significa que, en términos generales, el agua es potable y puede ser consumida por la población.
El informe técnico había identificado inicialmente una alteración en el nivel de pH, que se encontraba por debajo de los rangos establecidos. Sin embargo, mediciones más recientes realizadas en el sistema de acueducto evidencian que este parámetro ya se encuentra dentro de los valores normales, lo que mejora las condiciones del suministro.
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Pese a esta noticia positiva para el casco urbano, las autoridades reconocen que la situación sigue siendo crítica en las zonas rurales. Más de 6.800 personas que habitan en veredas del municipio de Barichara continúan enfrentando dificultades en el acceso a agua potable, lo que ha llevado a mantener activa una mesa de crisis para buscar soluciones estructurales.
Este panorama refleja una problemática recurrente en varios municipios de Santander, donde, a pesar de que en las cabeceras urbanas se logran avances en la calidad del agua, persisten brechas significativas en las áreas rurales, especialmente por limitaciones en infraestructura y cobertura de los sistemas de acueducto.
Las autoridades locales y departamentales aseguraron que continuarán trabajando en acciones que permitan garantizar el acceso equitativo al agua potable en todo el territorio, con énfasis en las comunidades más apartadas, donde este servicio básico aún representa un desafío.
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