Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Logo principal Blu
Reciba notificaciones de Blu Radio para tener las principales noticias de Colombia y el mundo.
Activar
No activar

Publicidad

Tensiones y desafíos: emisoras de paz en Colombia enfrentan incertidumbre y amenazas a periodistas

Las emisoras dedicadas a la promoción de la paz en Colombia, originadas a raíz del pacto de 2016 entre el Gobierno y las Farc, enfrentan desafíos sobre su permanencia en diferentes zonas.

361695_Emisora de radio // Foto: referencia AFP
Emisora de radio // Foto: referencia AFP

Las emisoras de paz, nacidas del acuerdo firmado en 2016 entre el Gobierno colombiano y la desmovilizada guerrilla de las Farc, se han consolidado en zonas de conflicto pero tienen retos inmediatos, como la incertidumbre sobre su continuidad y las amenazas a periodistas.

Así lo señala la séptima edición de "Páginas para la libertad de expresión", documento divulgado este lunes por la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP).

"Para asegurar su supervivencia se requiere una pedagogía más decidida que ayude a superar la desconfianza de las poblaciones locales, así como la reticencia de otros medios de comunicación", señala el documento.

Agrega que "la ausencia de una política pública clara que les garantice (a las emisoras) continuidad más allá del acuerdo de paz plantea interrogantes sobre su futuro".

Publicidad

El objetivo de la creación y puesta en marcha de 20 estaciones radiales en diferentes partes del país es hacer pedagogía sobre elacuerdo de paz e informar los avances de su implementación.

Con enfoque propio

Publicidad

Las emisoras de la paz se diferencian de otras porque ofrecen una mirada propositiva desde las regiones y no se centran únicamente en informar de lo cotidiano, sino en recalcar que "la paz es noticia".

Nuestro enfoque no es resaltar lo negativo, sino mostrar cómo incluso lo que parece insignificante puede ser un paso importante para la construcción de la paz
Katerine Vargas, periodista de la emisora de San Vicente del Caguán , en el departamento de Caquetá

Las estaciones de radio, que también se convirtieron en laboratorios de paz, igualmente contribuyen a la construcción de la memoria colectiva, a pesar de las resistencias.

Así lo considera Anderson Salinas, comunicador de la emisora de Convención (Norte de Santander), que se ocupó de documentar la Casa de la Paz, un museo autogestionado por las víctimas de la violencia de la conflictiva región del Catatumbo.

"Cuando usted me dice 'memoria' le cuento que nadie conocía este museo. Hice un viaje de 16 horas desde Convención hasta La Gabarra. Llegamos y hablamos con las comunidades cuando se cumplían 23 años de la primera masacre paramilitar en 1999", relató.

Publicidad

Parrilla variada

Las emisoras de paz se caracterizan por tener una variada programación: el desarrollo del campo, temas culturales, muestra de emprendimientos, debates sobre la implementación del acuerdo de paz y noticieros, todo con enfoque local.

Publicidad

Para el coordinador de gestión de alianzas de la subgerencia de Radio de RTVC -el sistema de medios públicos de Colombia- Hermes Martínez, las emisoras no son solo una alternativa más en la oferta de radio local, sino un experimento que "concibe la comunicación como una herramienta de transformación del conflicto".

Al respecto, John Sánz, de la emisora de paz de Mesetas (Meta), manifestó: "La radio en sus orígenes fue un insumo para la guerra, para comunicar ejércitos en las guerras mundiales, pero hoy en día es un insumo para generar nuevos tejidos sociales de paz en este territorio que fue tan afectado por el conflicto".

Sin embargo, el trabajo que hacen los periodistas de esas radios los ha puesto en la mira de los grupos armados.

Desde 2018, un año antes de que se abrieran las primeras emisoras de paz en Chaparral (Tolima) e Ituango (Antioquia) hasta octubre de 2023, se han registrado 68 agresiones de todo tipo a periodistas en 16 municipios, según la FLIP.

Publicidad

La mayor cantidad de agresiones ocurrió en San José del Guaviare, capital del selvático departamento del Guaviare, en donde la FLIP documentó 18 casos: dos de acoso, una agresión física, 11 amenazas, un daño a infraestructura y tres obstrucciones al trabajo periodístico.

Le puede interesar:

Publicidad

  • Publicidad