Santander, en alerta tras aumento de consultas por infecciones respiratorias
En el departamento se han registrado 4.361 consultas por esta enfermedad, cifra que representa un aumento del 51 %.
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El sistema de salud de Santander enfrenta un inicio de año crítico tras revelarse un incremento alarmante en las patologías respiratorias.
Según el más reciente boletín del Instituto Nacional de Salud (INS), durante la primera semana epidemiológica de 2026, el departamento registró 4.361 consultas por Infecciones Respiratorias Agudas (IRA), una cifra que desborda las 2.891 atenciones reportadas en el mismo periodo del año anterior. Este repunte superior al 50 % ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias debido a la presión inmediata sobre los servicios de urgencias y la alta complejidad hospitalaria.
La gravedad del brote no se limita a consultas ambulatorias. Los datos oficiales confirman que la agresividad de los cuadros virales ha llevado a 335 personas a hospitalización general, mientras que 54 pacientes han tenido que ser ingresados en Unidades de Cuidado Intensivo (UCI).
Este escenario de ocupación crítica se concentra especialmente en tres focos urbanos donde el INS ha detectado “comportamientos inusuales”: Floridablanca, que pasó de 279 a 479 casos; Barrancabermeja, con 468 atenciones; y Piedecuesta, donde la cifra se duplicó con creces al pasar de 75 a 160 reportes en apenas siete días.
Luz Adriana Ausique, experta en Terapia Respiratoria de la Universidad Manuela Beltrán, sostiene que esta crisis es el resultado de una “tormenta perfecta” climática y social. Las lluvias persistentes que azotan al departamento desde finales del año pasado, sumadas a la humedad característica de la región, han facilitado la propagación de virus como la influenza. A esto se añade el fenómeno del retorno de los viajeros que estaban en vacaciones, pues ese factor actúa como un catalizador para la circulación viral entre municipios. Según la especialista, los cambios bruscos de temperatura están debilitando las barreras inmunológicas de la población, dejando un rastro de contagios que hoy satura los centros médicos.
Ante este panorama, el llamado de los expertos es a retomar con rigor las medidas de autocuidado que parecen haber quedado en el olvido. La vacunación, especialmente en menores de cinco años, se posiciona como la herramienta más eficaz para evitar que las cifras sigan escalando. Las recomendaciones incluyen el lavado frecuente de manos, el uso preventivo de tapabocas ante cualquier síntoma y, sobre todo, la vigilancia estricta de signos de alarma como dificultad respiratoria o fiebre persistente.
Mientras el país registra más de 121.000 atenciones totales, Santander se mantiene como uno de los epicentros de mayor preocupación nacional por la celeridad de sus contagios.