Una mujer fue drogada con escopolamina en San Gil y le robaron 15 millones en joyas
De acuerdo con la denuncia de la afectada, los hechos ocurrieron en un centro comercial ubicado a una cuadra del parque principal.
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Lo que inició como un aparente reencuentro casual entre “paisanos” terminó en una pesadilla para una ciudadana oriunda de Suaita, que llegó hasta San Gil para hacer unas diligencias.
Según las primeras versiones, el robo se produjo bajo la modalidad de suministro de sustancias químicas, dejando a la mujer sin sus pertenencias y con graves afectaciones de salud.
La víctima, quien se encontraba realizando diligencias personales en las inmediaciones del parque principal, fue interceptada en el Centro Comercial Camino Real por un sujeto desconocido. Con una familiaridad fingida y un saludo efusivo: “Hola paisana, ¡qué milagro! Vamos a tomarnos un café”, el hombre logró acercarse lo suficiente para abrazarla.
Según el relato de la afectada, fue en ese contacto físico donde el delincuente le habría aplicado una sustancia (presuntamente escopolamina o similares) que anuló de inmediato su voluntad.
Bajo los efectos del narcótico, la mujer fue conducida hacia una zona estratégica del parqueadero del centro comercial, un punto donde el delincuente sabía que no había cobertura de cámaras de seguridad.
De acuerdo con las autoridades, la mujer manifestó que se sentía como en un sueño, que no podía reaccionar. En ese momento el sujeto le dijo que tuviera cuidado, que estaban robando mucho, y que guardara las joyas en el bolso.
Siguiendo las instrucciones del victimario en un estado de indefensión, la mujer guardó un botín avaluado en 15 millones de pesos, compuesto por cadenas, pulseras y anillos de oro. En un descuido inducido, el sujeto manipuló el bolso, sustrajo las prendas y huyó del lugar a bordo de un taxi, con la excusa de buscar algo en su vehículo.
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Tras el incidente, la mujer presentó un cuadro clínico de mareo, vómito, cefalea intensa y malestar general, síntomas característicos de la intoxicación por sustancias volátiles. Aunque el caso ya fue denunciado ante la Fiscalía y la Policía Nacional, aún no se reportan capturas.
Este hecho ha encendido las alarmas en San Gil, pues no es el primer reporte de hurtos mediante el uso de sustancias que doblegan la conciencia.
La comunidad exige mayor vigilancia en el sector comercial y resultados contundentes contra estas bandas que empañan la seguridad del municipio. Hace poco más de un año, un comerciante también fue víctima de robo con escopolamina. En esa oportunidad, el delincuente lo abordó en una cafetería cerca de la plaza de mercado central.