Campo Elías Ramírez asumió nuevamente las riendas de Girón después de su destitución por doble militancia ocurrida a finales de octubre del año pasado cuando la Sección Quinta del alto tribunal confirmó la sentencia del 27 de noviembre de 2024, mediante la cual el Tribunal Administrativo de Santander declaró la nulidad de la elección de Ramírez para el periodo 2024–2027.
Más allá de la sombra de incertidumbre que proyectan las posibles demandas contra su elección, el alcalde seguirá la hoja de ruta marcada por urgencias históricas en seguridad, movilidad y planeación urbana.
Para Ramírez, la inseguridad es la principal angustia en lo que resta de su gobierno, pues la tasa de violencia interpersonal alcanzó los 222 casos por cada 100.000 habitantes en 2025, una cifra que sitúa al municipio en un claro riesgo de muertes violentas y riñas, superando ampliamente a vecinos como Floridablanca (110 casos) y Piedecuesta (123).
El microtráfico en parques y la delincuencia común serán las primeras pruebas de fuego para su gestión.
En movilidad, el desafío es físico y político. Girón es el único municipio del área metropolitana sin un sistema formal de transporte masivo, a pesar de contar con un Portal de $22.000 millones que sigue sin operar plenamente. Esta carencia ha volcado a la población hacia la informalidad y el mototaxismo. Ramírez deberá demostrar capacidad de concertación con el Gobierno Nacional y el Área Metropolitana de Bucaramanga para integrar al municipio en una solución real, mientras lidia con esta carencia de su comunidad.
La agenda social tiene un nombre propio: la Clínica de Girón. Con un avance del 70%, el alcalde enfrenta el reto de ejecutar el 30% restante y garantizar la dotación de equipos en un municipio con indicadores críticos en salud materna y vacunación.
Asimismo, la actualización del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), estancado desde 2001, no admite más esperas. De esta hoja de ruta depende definir si Girón fortalecerá su vocación turística o potenciará su creciente músculo industrial, siendo ya el segundo municipio con mayor valor agregado de la zona.
El componente social es el más sensible. Con un 44% de la población bajo el régimen subsidiado y una alta dependencia de la política social, el mandatario debe combatir la informalidad laboral y el riesgo de desastres. Veinte años después de la tragedia del río de Oro, cientos de familias aún habitan zonas de inundación y asentamientos precarios.
Campo Elías Ramírez retoma su poder en Girón, pero con una visible grieta frente al actuar del gobernador de Santander, Juvenal Díaz Mateus, a quien le envió un mensaje contundente: “hay que pensar en las necesidades… más allá de querer tener un centro de eventos, tenemos el tema de los residuos sólidos que necesitamos trabajar en conjunto, de liderar, que vaya más allá de dedicarse a quitarle los poderes locales, como hoy pasan por encima del alcalde de Floridablanca y querían hacerlo también con Girón; cómo un gobernador se atreve a ni siquiera entender esa necesidad que hay en la calle”, expresó después de su victoria.