La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) admitió de manera provisional la comparecencia de José Leonairo Dorado Gaviria, quien fue sargento viceprimero del Ejército Nacional y se desempeñó durante años en el área de inteligencia. Fue condenado en la justicia ordinaria por extorsión, al aprovechar información confidencial y apropiarse de 22 millones de pesos, y actualmente se encuentra privado de la libertad.En 2018, la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas (SDSJ) rechazó su sometimiento por considerar que la Jurisdicción no tenía competencia material sobre la conducta por la que fue condenado. Esa decisión fue confirmada por la Sección de Apelación, y en los años siguientes la SDSJ se mantuvo en lo ya resuelto, pese a nuevas solicitudes del compareciente para ingresar al sistema transicional.Con el paso del tiempo, Dorado Gaviria amplió sus aportes y afirmó tener conocimiento, e incluso participación, en múltiples hechos delictivos, relacionados con su labor como integrante de la inteligencia militar encubierta del Ejército.A partir de esa información, la Sala de Reconocimiento de Verdad (SRVR) lo llamó a rendir versión voluntaria dentro de los macrocasos 06 y 08 y emitió un concepto preliminar positivo sobre sus contribuciones, al considerar que podrían ser relevantes.En abril de 2024, un despacho de la SDSJ resolvió desarchivar la actuación transicional, al concluir que las nuevas solicitudes del compareciente incluían hechos y conductas que debían ser analizados para determinar si podían ser competencia de la JEP.El auto señaló que esos relatos podrían contribuir al esclarecimiento de violaciones a los derechos humanos cometidas durtante su vinculación a la Brigada XX y al Batallón Charry Solan, en particular aquellas asociadas a estructuras de inteligencia militar, como asesinatos y desapariciones forzadas presentadas ilegítimamente como bajas en combate, así como posibles vínculos entre miembros de la fuerza pública y grupos paramilitares en distintas regiones del país.Posteriormente, la defensa de Dorado interpuso un recurso de apelación, solicitando que se revisara la decisión que había negado beneficios transicionales y que se analizara la conexidad entre su conducta y el conflicto armado, teniendo en cuenta su rol funcional dentro del Ejército y los aportes entregados ante la JEP.En diálogo con Blu Radio, Pedro Díaz, magistrado de la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas de la JEP, por donde pasó el proceso en una primera instancia, explicó el alcance de esta admisión provisional y lo que se espera del compareciente dentro del sistema transicional.“Eso significa que debe aportar aquello más de lo que se ha establecido en las investigaciones, los procesos y sentencias de la justicia ordinaria, que sean razonados, que sean verdades, que a la JEP le permita contrastar no solo señalamientos o expresiones reiterativas o genéricas, sino que esto permita avanzar en las investigaciones y especialmente de los hechos de desaparición forzada y asesinatos ocurridos durante esa década de los años 80 y comienzos de los 90, en que los servicios de inteligencia de las fuerzas militares fueron muy activos en este patrón y práctica criminal”, detalló el magistrado. Finalmente, el magistrado señaló que en estos casos, la prioridad es garantizar los derechos de las víctimas y conocer la verdad en crímenes que son considerados de los más graves por el derecho internacional, como la desaparición forzada.
La mesa de negociación entre el Gobierno nacional y el Clan del Golfo atraviesa un momento delicado tras el anuncio de suspensión provisional de los diálogos por parte del grupo armado ilegal. De acuerdo con la delegación del Gobierno, la decisión se habría tomado de manera unilateral y sin comunicación oficial que precise sus alcances.“Nos hemos enterado de una decisión unilateral de suspensión provisional; dicen ellos que es para algunas consultas. Esperamos una notificación formal y enterarnos bien del detalle”, aseguró Álvaro Jiménez, negociador del Gobierno con el Clan del Golfo.Según se conoció, la suspensión estaría relacionada con declaraciones realizadas en las últimas horas por el ministro de Defensa, Pedro Sánchez. Jiménez indicó que la información conocida hasta ahora apunta a una reacción del grupo armado frente a esos pronunciamientos.“Entendí, de la información que ha sido conocida, que es a raíz de unas declaraciones que el señor ministro de Defensa hizo en la mañana de hoy y esperamos un poco los desarrollos para poder asumir un comportamiento respecto de las mismas”, añadió.Jiménez señaló que la delegación se encuentra a la espera de mayores desarrollos para definir su postura frente a la decisión anunciada, y reiteró que, hasta el momento, no existe una notificación formal que confirme la suspensión ni sus términos.El delegado del Gobierno también subrayó que las acciones y procedimientos del Ministerio de Defensa son competencia exclusiva de esa cartera y que no corresponde a la mesa de negociación contradecirlas.“Las acciones y procedimientos del Ministerio de Defensa son competencia del señor ministro; yo no las voy a contradecir, pero he podido conversar con él y el señor ministro de Defensa me ha indicado que ellos cumplirán con el compromiso que se ha hecho en las mesas; por tanto, espero que haya alguna precisión al respecto”.Por ahora, el Gobierno espera que el Clan del Golfo notifique oficialmente su decisión, precise si la suspensión será temporal y aclare qué ocurrirá con el futuro de los diálogos.
El 2025 cerró como uno de los años más críticos para la movilidad humana forzada en Colombia. De acuerdo con el balance Dinámicas de Movilidad Humana Forzada en Colombia de la Defensoría del Pueblo, durante el año se registraron 133 eventos de desplazamiento forzado masivo, que afectaron a 107.924 personas, así como 99 eventos de confinamiento, que restringieron la movilidad de 128.825 personas en distintas regiones del país.En comparación con el año anterior, el número de personas desplazadas aumentó un 318,3 %, mientras que los casos de confinamiento crecieron un 19,4 %. “El informe advierte que las cifras superaron ampliamente las de 2024 y reflejan graves afectaciones a comunidades civiles en diferentes territorios”, afirma el documento.La subregión del Catatumbo, en Norte de Santander, concentró la mayor parte de las afectaciones. La crisis registrada a comienzos de año dejó más de 73.000 personas desplazadas, equivalente al 73 % del total nacional. Municipios como Tibú y El Tarra encabezaron los reportes, y durante el resto del año se mantuvieron nuevos episodios de desplazamiento y confinamiento.Otros departamentos como Nariño, Cauca y Antioquia también reportaron desplazamientos masivos, mientras que en confinamiento los mayores impactos se registraron en Chocó, Norte de Santander, Cauca, Huila, Guaviare, Antioquia y Valle del Cauca, que concentraron el 80,3 % de los casos del país. Solo en Chocó se contabilizaron 23.645 personas confinadas, la cifra más alta a nivel nacional.Solo en diciembre de 2025, se documentaron 10 eventos de desplazamiento forzado masivo, con 4.680 personas afectadas, y 6 eventos de confinamiento, que limitaron la movilidad de 18.450 personas.Nuevamente, Catatumbo concentró la mayor parte de las emergencias, con más de 3.700 personas desplazadas y 6.283 confinadas en ese periodo. Frente a diciembre de 2024, el incremento fue drástico: 676,2 % más personas desplazadas y 921,7 % más afectadas por confinamiento.El informe también advierte sobre el impacto migratorio. Entre el 1 de enero y el 15 de diciembre de 2025, 152.858 migrantes irregulares transitaron por Colombia, un 61 % más que en 2024. A esto se suma el retorno de 20.474 personas desde Norte y Centroamérica, en su mayoría de nacionalidad venezolana.Adicionalmente, la Defensoría acompañó a 5.204 connacionales deportados desde España, Estados Unidos y Chile, por medio de 50 vuelos humanitarios.“Durante estos procesos, la entidad recibió quejas por violencia basada en género, abuso sexual, requisas inapropiadas, deficiencias en aseo, alimentación y atención médica, así como posibles actos de discriminación o xenofobia”, aseguraron desde la Defensoría.Finalmente, la entidad advirtió que “el desplazamiento forzado masivo en el país, durante 2025, creció más de tres veces en relación con el 2024, evidenciando el recrudecimiento del conflicto armado en el territorio nacional y la ineficacia del Estado con las medidas de prevención y protección de los derechos de la población”.
El informe RED-clutamiento 2.0 de la Unidad de Investigación y Acusación (UIA) de la JEP documenta que al menos 1.749 menores de edad fueron reclutados en Colombia entre 2017 y 2026. Uno de los principales hallazgos es el uso sistemático de redes sociales para atraer a niños y adolescentes, especialmente en zonas rurales.“Desde 2021, el reclutamiento de niños y niñas es el tipo de victimización a la población civil que más rápido crece en Colombia (por encima de masacres, asesinato de líderes sociales, desplazamiento forzado y confinamiento). Esto coincide con el uso sistemático de las redes sociales”, asegura el informe.De acuerdo con el documento, el 44 % de los casos registrados en 2025 estuvieron asociados directamente al reclutamiento a través de plataformas digitales.Las cifras muestran, además, un crecimiento sostenido: mientras en 2022 se registraron 151 casos de reclutamiento, en 2023 la cifra subió a 255; en 2024 alcanzó los 362 y en 2025 llegó a 386 casos. En apenas cuatro años, el incremento supera el 150 %, convirtiéndose en una de las violencias con mayor crecimiento en el país.De acuerdo con la UIA, el uso de TikTok y Facebook ha facilitado que los casos de reclutamiento se dupliquen mensualmente en algunos territorios. Antes de la expansión del reclutamiento digital, estos hechos se concentraban en 97 municipios; hoy se registran en 248 municipios, lo que representa un aumento del 156 %.“Las redes sociales han propiciado que se presenten casos de reclutamiento en lugares donde jamás habíamos registrado hechos (inclusive en la época más álgida del conflicto armado con las Farc-EP)”, subraya el informe.Según el documento, los reclutadores digitales reproducen estereotipos de género binarios para hacer más atractiva la oferta y generar identificación entre niños y adolescentes. En algunos casos, convocan a menores a supuestos torneos de fútbol, asegurando que asistirán cazatalentos extranjeros que los llevarán a equipos profesionales fuera del país.El escrito señala que las disidencias de las Farc, bajo el mando de alias ‘Iván Mordisco’, son el grupo armado que más niños recluta a través de redes sociales. Esta estructura concentra 116 cuentas activas en Facebook y TikTok, con publicaciones que alcanzan en promedio más de 20.000 visualizaciones y, en algunos casos, millones de reproducciones.Su principal zona de operación está en el suroccidente del país, especialmente en Cauca, Valle del Cauca y Nariño, departamentos donde opera el 67 % de las cuentas identificadas.En total, el informe identificó 186 cuentas en redes sociales vinculadas a actividades de reclutamiento, con un promedio de 6.700 seguidores por cuenta.La UIA alerta que, si no se adoptan medidas urgentes de prevención y control, entre 2026 y 2030 podrían registrarse más de 2.300 nuevos casos de reclutamiento, lo que equivaldría a que un menor sea vinculado a un grupo armado cada 12 horas.
Siguen las reacciones tras la reunión y recorrido técnico del IDRD con Sencia en el Estadio El Campín de Bogotá, tras las quejas por el rotado de la grama. En las últimas horas se conoció la posición de la Dimayor, máxima cabeza del fútbol colombiano, confirmando que los equipos bogotanos como Millonarios, Inter de Bogotá, Fortaleza y Santa Fe no van a jugar en el estadio, priorizando la salud y el bienestar de los jugadores.Precisamente, este último, Santa Fe, emitió una comunicación confirmando que se acogen a la decisión de la Dimayor para no jugar en el estadio de Bogotá; por ende, el partido entre Santa Fe y Nacional, programado para el próximo día 7 de febrero, no se jugará en la capital.“Nos preocupa el impacto que esta situación pueda tener en la competencia internacional, especialmente frente a los conceptos emitidos por la Conmebol, los cuales deben ser tenidos en cuenta para garantizar las condiciones adecuadas para el fútbol colombiano”, concluye el comunicado.Entre tanto, una de las decisiones y compromisos que adoptaron entre el IDRD y Sencia es no hacer conciertos hasta el 27 de febrero y darle un respiro a la cancha, pero, asimismo, realizar labores de mantenimiento y cuidado de la gramilla.
El representante legal del Pacto Histórico, Gabriel Becerra, lanzó este martes una propuesta que podría cambiar el rumbo de la izquierda de cara a las elecciones de 2026: suspender la consulta interpartidista prevista para el próximo 8 de marzo y avanzar en un acuerdo político directo entre los sectores progresistas, si se mantiene la exclusión de Iván Cepeda de ese mecanismo.En entrevista en Mñanas Blu con Néstor Morales, Becerra aseguró que el Consejo Nacional Electoral (CNE) estaría adoptando decisiones que, en su criterio, no solo afectan al Pacto Histórico, sino que “ponen en riesgo derechos fundamentales de participación política y, en general, la democracia en Colombia”.Según explicó, el principal detonante de la propuesta es la posibilidad de que el CNE no habilite a Cepeda para competir en la consulta del llamado Frente por la Vida, lo que, a juicio del dirigente, constituye un “golpe” contra una candidatura que, de acuerdo con encuestas internas, va liderando entre los sectores alternativos.“Si no se nos permite participar, le proponemos a los demás integrantes que no haya consulta y que vayamos a un acuerdo político para ganar en primera vuelta”, afirmó Becerra, al señalar que ya ha habido pronunciamientos de figuras como Juan Fernando Cristo y Roy Barreras frente a esa alternativa.El dirigente también cuestionó otras decisiones del CNE relacionadas con las coaliciones del Pacto Histórico en departamentos como Valle del Cauca, San Andrés y Caldas. Según dijo, el organismo estaría desconociendo precedentes del Consejo de Estado y aplicando de manera desigual la norma que limita al 15 % la votación previa de las coaliciones.“Aquí no se trata solo del Pacto Histórico. Dejar por fuera a una fuerza política con respaldo ciudadano es un atentado contra la democracia”, señaló Becerra, quien recordó que su colectividad tuvo que acudir a acciones judiciales para poder inscribir listas en procesos anteriores, debido —según él— a dilaciones administrativas del propio CNE.En el caso puntual de la consulta de marzo, el representante fue enfático en que está en juego no solo la suerte de una candidatura, sino el derecho de millones de ciudadanos que participaron en mecanismos previos para definir liderazgos dentro del sector alternativo. “Estamos hablando de más de 2,7 millones de personas que están siendo irrespetadas por decisiones que se toman desde los escritorios”, afirmó.Becerra explicó que la propuesta consiste en reemplazar la consulta por un acuerdo político amplio, que permita llegar a una candidatura única desde la primera vuelta presidencial, evitando así un escenario de fragmentación en la izquierda. “No es una adhesión automática, es un acuerdo alrededor de lo que muestran las encuestas y de la necesidad de un proyecto común”, precisó.Mientras se conocen las decisiones finales del Consejo Nacional Electoral en los próximos días, el Pacto Histórico insiste en que, si se mantiene la exclusión de Cepeda, la consulta del 8 de marzo perdería sentido político y democrático.
Luego de casi cuatro años de denuncias de estudiantes por supuestos abusos sexuales, la Procuraduría por fin formuló pliego de cargos a un docente de derecho de la Universidad de Antioquia. Las jóvenes siguen sin poder graduarse.Las historias de Valeria, Ana, Isabella y Manuela, las cuatro jóvenes que batallaron desde el año 2022, cuando denunciaron que fueron presuntamente abusadas por un docente de la cátedra de derecho de la Universidad de Antioquia, llegaron hasta la Corte Constitucional.Durante varios años, las mujeres participaron en asambleas universitarias que derivaron en la apertura de una investigación disciplinaria dentro de la institución, lo que logró visibilizar múltiples denuncias similares. Sin embargo, su caso quedó atrapado en un prolongado “peregrinaje institucional”. La investigación pasó de la Universidad a la Procuraduría Regional de Antioquia, luego a la Procuraduría Mixta 1 en Bogotá y de nuevo de regreso, en un proceso de remisiones que dilató la toma de decisiones durante más de dos años, según Laura Cortés, coordinadora de proyectos de Justicia Mujer, había contado en Blu Radio del caso."Las afectaciones se ven profundizadas con esta violencia institucional llamada peregrinaje, en el que las mujeres deben recurrir a diferentes instancias en búsqueda de justicia, y esto es, sin duda, una forma de revictimización, evidenciar la falta de transversalización del enfoque de género, y se profundizan las afectaciones que viven las mujeres", expuso.Ahora, acatando un fallo de la Corte Constitucional que le dio seis meses, la Procuraduría General de la Nación le formuló pliego de cargos al profesor de la institución, luego de las denuncias de las estudiantes, debido a que se vulnera los derechos de las jóvenes a una vida libre de violencia, igualdad y acceso a la justicia. Tras el pedido de la Corte de solucionar el caso, Néstor Osuna, procurador delegado para los Derechos Humanos, habló sobre la resolución.“Ellas muy valientes pusieron la queja, tramitaron con dificultades el proceso y bueno, ya vamos en pliego de cargos. La Corte Constitucional en este caso específico nos dio la instrucción de aplicar perspectiva de género en la investigación”, indicó.En la decisión de la Corte Constitucional le solicitan a la Universidad de Antioquia activar medidas de psicorientación y acompañamiento académico a las denunciantes para que puedan cumplir los requisitos y poder graduarse.Por último, la Procuraduría General de la Nación indicó que continuará investigando otros posibles casos de abuso sexual e invitó a que si existen otros casos relacionados con el profesor de la Facultad de Derecho, que se hagan las denuncias respectivas ante las autoridades correspondientes.
En diálogo con Mañanas Blu, Carlos Carrillo, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), defendió la operatividad del sistema ante las crecientes quejas sobre la supuesta demora en la llegada de ayudas a departamentos como Córdoba, Antioquia y el Valle del Cauca. Mientras los mandatarios locales y los damnificados reportan una situación de abandono, Carrillo aseguró que el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres está respondiendo de manera efectiva y coordinada.CórdobaAnte los cuestionamientos sobre la "orfandad" que denuncian gobernantes como el de Córdoba, Carrillo fue enfático en señalar que la asistencia está en marcha. Según el funcionario, solo en Córdoba se tiene desplegado un operativo para entregar 13.000 kits de asistencia humanitaria, de los cuales 7.400 ya han sido entregados en los últimos cinco días en municipios como Canalete.Insistió que la UNGRD ha estado presente en el territorio desde el primer momento con equipos técnicos y asesores de despacho. Respecto al censo de afectados, el director aclaró que las cifras oficiales reportan alrededor de 20.000 familias afectadas, distanciándose de las estimaciones de 80,000 personas mencionadas por otros sectores, aunque aseguró que el Gobierno tiene la capacidad logística para responder ante cualquier magnitud.Tensiones políticas en medio de la calamidadUno de los puntos más álgidos de la conversación fue la denuncia de Carrillo sobre la supuesta instrumentalización política de la crisis. El director acusó a candidatos presidenciales y otros actores políticos de aprovechar el sufrimiento de la gente para atacar al Gobierno Nacional. “No convirtamos esto en un acto político. Justamente los momentos de calamidad, los momentos de crisis, a lo que deben llamar es a la unidad, a la solidaridad”, manifestó Carrillo, tras lamentar que el gobernador de Córdoba se retirara de un Puesto de Mando Unificado (PMU) tras lanzar críticas al presidente de la República.El funcionario también señaló que el sistema depende de la articulación de múltiples entidades, incluyendo alcaldías, gobernaciones, la Defensa Civil y la Cruz Roja, subrayando que las gobernaciones son las primeras respondientes ante las emergencias.Escuche aquí la entrevista:
El presidente de la Corte Constitucional, magistrado Jorge Enrique Ibáñez, se refirió a la desinformación que se presenta durante las jornadas electorales, advirtiendo que esto polariza a la sociedad y perjudica a los adversarios políticos. Sin embargo, Ibáñez también señala que esto puede limitar la participación de los votantes y llevar a que se ponga en duda el resultado de las elecciones, lo que erosiona la democracia.“Por eso, las elecciones son periodos especialmente críticos desde el punto de vista informativo y el Estado, en consecuencia, tiene el deber de proteger de manera simultánea la libertad de expresión y la integridad del proceso electoral”, dijo el magistrado Jorge Enrique Ibáñez durante el Gran Foro Colombia 2026.Además, hizo un llamado a los partidos políticos, asegurando que tienen la responsabilidad de aceptar el ejercicio democrático y de respetar a la oposición; también le hizo un llamado al sector privado y a la ciudadanía en general.“La democracia constitucional requiere una participación en la cual todos los ciudadanos estén educados para la democracia. No basta con votar, hay que saber votar, hay que saber deliberar, hay que saber escuchar, hay que saber exigir razones, hay que saber criticar sin destruir, hay que saber diferenciar entre la legítima inconformidad y el llamado a romper el marco constitucional. Hay que saber defender las instituciones”, agregó Ibáñez.
Mientras Colombia cerró 2025 como el año con la mayor crisis humanitaria de las últimas dos décadas, los territorios más golpeados por el conflicto armado continúan registrando avances en la implementación de las recomendaciones de la Comisión de la Verdad.Así lo señala el V Informe del Comité de Seguimiento y Monitoreo a las Recomendaciones del Informe Final de la Comisión de la Verdad, presentado este jueves 30 de enero en Bogotá.De acuerdo con el Comité, 2025 dejó la cifra más alta de desplazamientos forzados en los últimos 18 años y más de un millón de personas confinadas por la acción de grupos armados, lo que triplicó los registros del año anterior.Para la presidenta del Comité, Julia Eva Cogollo, esta situación se explica por el traslape entre los territorios priorizados por los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) y las zonas donde se ha incrementado la presencia de actores armados.Según explicó, este contexto ha llevado al Gobierno a focalizar la implementación de políticas públicas en las regiones más afectadas como una forma de mitigar el impacto humanitario. Sin embargo, el Comité advierte que la persistencia de la violencia sigue siendo un obstáculo para que las comunidades puedan ejercer plenamente sus derechos.Entre los principales avances, el informe destaca la reducción del Índice de Pobreza Multidimensional en las zonas PDET, que pasó de 39,8 % en 2018 a 23,7 % en 2023, aunque en 2024 se ubicó en 24,4 %. También resalta el fortalecimiento de iniciativas de acceso a tierras y proyectos productivos liderados por mujeres. Regiones como Montes de María, la Costa Pacífica, el norte del Cauca y el sur de Bolívar concentran avances relevantes, aunque, según el Comité, estas mismas zonas enfrentan altos niveles de riesgo por la violencia armada.De cara al escenario electoral y a la llegada de nuevos gobiernos, el Comité considera que la política PDET se encuentra blindada tras su ampliación hasta 2034. No obstante, advierte riesgos si en la actualización de los planes de acción no se incorporan las 220 recomendaciones de la Comisión de la Verdad.Frente a la continuidad de la transformación rural, la presidenta del Comité envió un mensaje directo a los próximos gobiernos y a los candidatos. “El primer mensaje que queremos enviar es a los candidatos. Uno, que saquen la violencia de la política, por favor. Y el segundo que le queremos incluir es que incluyan las recomendaciones en sus programas de gobierno y posteriormente en el plan de desarrollo”, afirmó.Finalmente, Cogollo advirtió que el mayor riesgo para la no repetición en Colombia sigue siendo la combinación entre la violencia armada y la crisis humanitaria. “El mayor riesgo que tenemos es la presencia alta de actores armados y la crisis humanitaria. Y el desbalance que hay realmente en la presencia de actores armados versus implementación de políticas públicas que no garantizan el gozo efectivo de los derechos”, concluyó.
En diálogo con Blu Radio, el presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), José Luis Caballero, expresó su preocupación por los riesgos que enfrenta la democracia en Colombia en medio del contexto preelectoral, especialmente por la persistencia de la violencia armada y la exclusión social que, según advirtió, siguen afectando al país.“Nos preocupa la presencia de grupos armados no estatales desde hace mucho tiempo. Hemos advertido el esfuerzo del Acuerdo de Paz de 2016; hemos instado también, en una recomendación, a que se retome el diálogo con otros grupos armados no estatales. Es decir, es una observación que tenemos desde hace mucho tiempo”.“La coyuntura electoral debe trascenderse con paz, con diálogo, con serenidad, con las condiciones que alejen la violencia electoral, pero la perspectiva de que no haya violencia es una condición que la Comisión ha advertido en todos los mecanismos desplegados con Colombia”, añadió.En cuanto al futuro de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), Caballero sostuvo que debe ser fortalecida.“Tiene que tener recursos suficientes, tiene que poder desplegar con mayor claridad su trabajo. Yo creo que ha hecho esfuerzos muy importantes; nos hemos reunido para conocer las primeras sentencias, estamos en un diálogo muy franco con la Jurisdicción Especial para la Paz y pienso que tiene que tener mucha mayor fortaleza para cumplir con su mandato”.Frente a los señalamientos de algunos sectores sobre posibles afectaciones a la libertad de expresión durante el gobierno de Gustavo Petro, el presidente de la CIDH indicó que la principal preocupación del organismo es que se garantice la libertad de expresión.“Lo que a la Comisión le preocupa es que se garantice la libertad de expresión, que se proteja la labor de los periodistas, que no se les estigmatice. La Comisión ha reconocido desde muchos años, desde épocas muy incipientes, que el periodismo es una labor fundamental para el ejercicio de la libertad de expresión, que es una piedra angular de la democracia; entonces, yo creo que los periodistas merecen respeto y merecen cumplir con su trabajo”.Sobre el asesinato de líderes sociales, que en el último año superó los 180 casos, el presidente de la CIDH fue enfático: “Tienen que proteger a los defensores y a las defensoras, tienen que proteger a los liderazgos sociales. Nosotros se lo hemos expresado mucho al Estado colombiano; es una obligación que tienen que atender con mayor prestancia”.Además, señaló que “estamos también con medidas de protección, medidas cautelares para defensores y líderes sociales. Esto es una cuestión que a la Comisión le preocupa mucho y yo creo que el Estado tiene que estar al frente con esa protección”.
El coronel (r) Juan Carlos Figueroa Suárez, excomandante del Batallón La Popa, aceptó su responsabilidad ante la JEP por falsos positivos, cometidos entre 2004 y 2005 en Valledupar.La decisión se produjo luego de la imputación formulada por la Unidad de Investigación y Acusación (UIA), que documentó 24 hechos que dejaron al menos 38 personas asesinadas, entre ellas 11 víctimas de desaparición forzada y 9 casos de tortura.Durante la diligencia, Figueroa reconoció su responsabilidad por omisión, al admitir que no identificó ni detuvo a tiempo las acciones criminales cometidas por sus subalternos.“Acepto la responsabilidad en la omisión de no saber que mis subalternos estaban asesinando civiles, que las operaciones militares que siempre ordené a la luz de la Constitución Nacional, de las leyes de Colombia, de la doctrina militar, de la ley militar, del derecho internacional de conflictos armados”.Según la acusación de la UIA, los hechos respondieron a tres modalidades. La primera se caracterizó por asesinatos y desapariciones de personas que luego eran presentadas como supuestos resultados operacionales.La segunda modalidad correspondió a homicidios de civiles que algunos integrantes de los pelotones identificaban de manera arbitraria como “objetivos militares ilícitos”, para hacerlos pasar como miembros de grupos armados ilegales.La tercera estuvo marcada por el asesinato de combatientes que ya habían depuesto las armas o que se encontraban heridos tras enfrentamientos legítimos con tropas del batallón.En su declaración, Figueroa sostuvo que durante su mando no identificó el riesgo específico de los falsos positivos y aseguró que esto solo fue reconocido de manera general en la Fuerza Pública a partir de 2007, cuando estallaron los escándalos a nivel nacional.“Ese riesgo operacional no fue contemplado bajo mi mando porque los riesgos operacionales que para esa época se tenían eran el robo de armamento, robo de municiones, robo de equipo militar, infiltrados, penetrados, las nóminas paralelas, tráfico de información, miembros que posiblemente podían estar en concierto para delinquir con organizaciones armadas al margen de la ley”, afirmó.Con la aceptación de responsabilidad, el proceso ya no continuará por la vía del juicio adversarial. Ahora, la JEP aplicará la ruta de reconocimiento tardío, que contempla la realización de una audiencia restaurativa. Esta diligencia fue programada para el 24 de marzo a las 9:00 de la mañana, espacio en el que se abordarán las medidas de reparación y reconocimiento a las víctimas.Posteriormente, el tribunal deberá imponer una sanción alternativa, que implica entre 5 y 8 años de cárcel.
La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) concluyó que los 11 militares que reconocieron su responsabilidad por falsos positivos ocurridos entre 2007 y 2008 en Norte de Santander, cumplen las condiciones para recibir una sanción restaurativa.Según las investigaciones de la JEP, durante este periodo en el Catatumbo, hubo al menos 120 casos de falsos positivos, además de un intento de homicidio.Sin embargo, al analizar los hechos, el tribunal decidió imputar nuevos delitos a varios de los comparecientes. En ese sentido, 8 de los 11 militares serán sentenciados por el crimen de esclavitud.“La sección determinó que al menos 29 personas fueron víctimas del crimen de esclavitud en el marco de la segunda modalidad del patrón macrocriminal, al comprobarse el ejercicio de atributos propios del derecho de propiedad sobre ellas. En particular, este crimen se cometió a partir de la colaboración de organizaciones criminales y terceros reclutadores, quienes, en articulación con integrantes de unidades militares y a cambio de una remuneración económica, conseguían civiles indefensos y los entregaban a los militares para hacerlos pasar por supuestas bajas en combate”, explicó la JEP.¿Quiénes son los imputados?Los militares imputados por este delito, en calidad de coautores, son Rubén Darío Castro Gómez, Gabriel de Jesús Rincón Amado, Néstor Guillermo Gutiérrez Salazar, Álvaro Diego Tamayo Hoyos, Juan Carlos Chaparro Chaparro, Sandro Mauricio Pérez Contreras y Alexander Carretero Díaz.Además, la JEP imputó el delito de esclavitud por omisión a Paulino Coronado Gámez, general (r) del Ejército y comandante de la Brigada 30 ubicada en Cúcuta para la época de los hechos. La JEP consideró que, desde su posición de mando, permitió que estas conductas ocurrieran sin adoptar medidas para impedirlas.Adicionalmente, los militares Santiago Herrera Fajardo, Daladier Rivera Jácome, Juan Carlos Chaparro Chaparro y Sandro Mauricio Pérez Contreras fueron imputados por el crimen de guerra de tortura, en relación con hechos asociados a tres víctimas.“Para adoptar esta decisión, la sección tuvo en cuenta los relatos entregados por las víctimas y sus familiares en el proceso judicial”, aseguró la JEP.El proceso continuará con la audiencia pública de verificación, en la que se confirmará si los militares cumplen con sus compromisos de verdad y reparación. Superada esta etapa, la JEP emitirá la sentencia que definirá de manera definitiva su situación jurídica.
En su pronunciamiento, la Defensoría del Pueblo cuestionó el manejo que desde el Gobierno se le ha dado a la crisis del sistema de salud y pidió reconocer la magnitud de las afectaciones que hoy enfrentan millones de usuarios, especialmente los afiliados a la Nueva EPS.“Pedimos a @MinSaludCol mejorar los canales de comunicación y, especialmente, dejar de lado declaraciones indolentes que pongan en duda el deber del Gobierno de garantizar los derechos humanos en igualdad para todas las personas. La falta de empatía con la angustia de quienes están al frente de la atención y deben lidiar diariamente con el sufrimiento de las personas es inadmisible y preocupante. Deja el mensaje de que las autoridades no harán nada para resolverlo. Sin embargo, hacerlo es su deber”.La Defensoría aseguró que, ante la creciente vulneración del derecho a la salud, ha participado en lo que va del año en múltiples mesas interinstitucionales con EPS, hospitales, gestores farmacéuticos, usuarios y pacientes.Estos espacios, según explicaron, han buscado garantizar la atención de casos prioritarios y críticos, avanzar en la entrega pendiente de medicamentos y avanzar en compromisos relacionados con la estabilización de pagos y la conformación de redes de prestación de servicios suficientes y operativas.No obstante, el organismo advirtió que el panorama es crítico para los afiliados de la Nueva EPS, “entidad que enfrenta una situación financiera muy delicada”. Para la Defensoría, esta medida no solo profundiza la crisis de la EPS, sino que termina afectando directamente a hospitales, clínicas y dispensarios, que enfrentan dificultades para sostener la atención y la operación diaria.Aunque la problemática se extiende a todo el país, la Defensoría alertó de manera particular sobre la situación en Boyacá, Huila, Antioquia, Valle del Cauca, Santander, San Andrés y Providencia y Tolima, donde las afectaciones al derecho a la salud se estarían profundizando.
El mayor general (r) de la Policía Nacional, Luis Mendieta Ovalle, afirmó que el modelo de sanciones propias definido en la JEP terminó priorizando la financiación de los exintegrantes de las Farc y no a las víctimas del conflicto.“En este momento lo que está desfinanciado es el presupuesto que prácticamente el Estado y todas las entidades le iban a dar a las Farc para el pago de las sentencias propias. Aquí en ningún momento es reparación a las víctimas”, señaló.Mendieta sostuvo que, desde la firma del acuerdo de paz, las víctimas han sido relegadas en la implementación.También cuestionó los llamados trabajos, obras y actividades restaurativas. “Fuimos enfáticos en que no estábamos de acuerdo con esas sanciones propias y menos con todos los recursos que les iban a dar a los integrantes de la Farc para aplicar en los famosos TOAR, (…) que en nuestro sentido de restaurativas no tenían absolutamente nada, sino que eran presupuestos que iban a destinar para que los integrantes de la Farc en esos cuatro ejes centrales tuvieran burocracia y tuvieran contratos”, dijo.Según el general en retiro, distintas entidades del Estado han concentrado su acción en los comparecientes y no en las víctimas. “Aquí únicamente todas las entidades están teniendo en cuenta a los victimarios y las víctimas que la Farc ocasionaron no se les ha tenido en cuenta”, advirtió, al tiempo que recordó que el informe de la Contraloría confirma denuncias previas.En la misma línea, Sebastián Velázquez, representante legal de la Federación Colombiana de Víctimas de las Farc, explicó que el inventario inicial presentado por las Farc “por un monto de un billón de pesos no se concreta” y que, finalmente, “al fondo de reparación para las víctimas solamente llega un oro avaluado aproximadamente en 40.000 millones”.Velázquez detalló que, a partir de investigaciones y expedientes judiciales, identificaron bienes no reportados. “Encontramos un expediente por unos bienes y un testaferrato por 100.000 millones de pesos”, el cual fue solicitado para que se incorporara al Caso 01 de la JEP.Agregó que, con base en informes de inteligencia conocidos como informe Génesis, se realizó una tasación de recursos ocultos que “llegaba a 13.5 billones”.Sin embargo, aseguró que los incidentes de incumplimiento presentados no han sido estudiados de fondo: “La JEP ha sido temeraria con la representación judicial, porque, en vez de investigar, nos ha inadmitido de plano y le ha dicho a la representación judicial que sea muy consciente de qué está radicando en contra”, lo que calificó como “un constreñimiento a la representación judicial”.Finalmente, Velázquez cuestionó que el Estado haya asumido la carga principal de la reparación y advirtió que las sanciones propias hoy están desfinanciadas.“Yo no sé en qué momento eso cambió, porque la prioridad y el responsable no es el Estado (...) Yo creo que ellos no tienen ahorita ni 50.000 millones para para empezar a ejecutar esas dos sentencias”, concluyó.Las víctimas advirtieron que la situación requiere “un revolcón total” al modelo actual de reparación y una revisión del marco legal, que, según señalaron, deberá ser asumida por “un nuevo Gobierno y un nuevo Congreso”.
El delegado de la Conferencia Episcopal para las relaciones Iglesia-Estado, Monseñor Hector Fabio Henao, alertó sobre las afectaciones humanitarias que enfrentan comunidades rurales del Guaviare tras los enfrentamientos por la disputa territorial entre disidencias de alias ‘Calarcá’ y alias ‘Mordisco’ registrados en la vereda Cubay, del municipio de El Retorno, en Guaviare.Según Monseñor, la violencia ha generado un clima de temor que limita la movilidad de la población y agrava la situación de niños, niñas y adolescentes que permanecen sin acceso a la educación.“El año pasado hubo clases solamente el primer semestre. Después, las amenazas a los profesores, y en el segundo semestre no hubo clases. Claro, hubo la propuesta de suplantar esto con actividades virtuales, pero muchos niños en sus casas no tienen acceso”, afirmó el delegado.A esta problemática se suma que el Programa de Alimentación Escolar (PAE) no ha podido funcionar debido a las restricciones de seguridad.Monseñor, señaló además que una parte de la población rural evita desplazarse: “Hay una franja de población que no se atreve a salir de las veredas, porque tiene temor de pasar por ciertos registros o retenes que se establezcan, y tiene que dar muchas explicaciones, pero, en general, ha quedado una zozobra muy grande”, afirmó.El representante señaló que existía una alta expectativa entre los padres de familia por el posible retorno de las clases, pero “estas circunstancias que se están viviendo en el momento presente, como dijo, dan mucha incertidumbre, no hay una definitiva todavía”.Indicó que, aunque aún no hay decisiones definitivas, es necesario que “desde el Ministerio de Educación hasta las autoridades más territoriales en el municipio del Retorno, se acerquen a la situación y miren cómo serían las alternativas”.Finalmente, Monseñor Henao hizo un llamado a enfocarse “en una población particularmente vulnerable”.
La Defensoría del Pueblo emitió la alerta temprana 001 de 2026 para los municipios de Belén de Umbría, Mistrató y Pueblo Rico, tras identificar un riesgo alto por “graves violaciones de los derechos fundamentales a la vida, integridad y movilidad e infracciones al derecho internacional humanitario”.Según la entidad, el deterioro de la seguridad se debe a las pretensiones de consolidación territorial de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional y a la expansión del Ejército Gaitanista de Colombia, conocido como Clan del Golfo.En el caso del ELN, la alerta señala la actuación de su Frente Manuel Hernández 'El Boche' en Mistrató y Pueblo Rico, mientras que el EGC estaría incursionando en los tres municipios a través de la subestructura Edwin Román Velásquez Valle.La Defensoría explica que la presencia simultánea de estos actores armados ilegales responde al interés por controlar corredores estratégicos que comunican a Risaralda con Chocó, Antioquia, Caldas y Valle del Cauca, zonas clave para el fortalecimiento de sus estructuras y para el dominio de economías ilícitas, especialmente aquellas asociadas a actividades mineras en la región.El informe advierte que esta competencia territorial podría intensificar la violencia en el corto plazo y afectar de manera particular a niñas, niños, adolescentes y jóvenes en riesgo de reclutamiento forzado; a lideresas y líderes sociales; a mujeres; autoridades locales; comunidades campesinas y pueblos étnicos, entre ellos los indígenas Embera Chami y Embera Katío. También se señala un riesgo específico para los firmantes del Acuerdo de Paz que permanecen en estos territorios.La entidad identificó afectaciones en más de 50 veredas, barrios urbanos, resguardos indígenas y consejos comunitarios de los tres municipios. En estas zonas, los grupos armados imponen normas de conducta, profieren amenazas y han provocado desplazamientos forzados y confinamientos.La Defensoría también alertó sobre el incremento de homicidios. En 2023 se registraron 15 homicidios y en 2024 otros 14 en Belén de Umbría, Mistrató y Pueblo Rico, mientras que en 2025 la cifra ascendió a 39 casos, lo que representa un incremento del 34,48 % frente al total de los dos años anteriores.Ante este panorama, la Defensoría hizo un llamado urgente para que las autoridades del orden nacional, departamental y municipal implementen los deberes de reacción rapida bajo la perspectiva de derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario.
La Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Barranquilla emitió sentencia condenatoria contra el exjefe paramilitar Salvatore Mancuso Gómez por su responsabilidad en 117 hechos delictivos cometidos contra la población indígena wayúu y otras comunidades del departamento de La Guajira.De acuerdo con la decisión judicial, los crímenes fueron ejecutados entre los años 2002 y 2006 por integrantes del autodenominado Frente Contrainsurgencia Wayúu, una estructura armada adscrita al Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que actuó siguiendo los lineamientos definidos por sus máximos cabecillas, entre ellos Mancuso. Durante ese periodo, el grupo ilegal perpetró homicidios, desapariciones forzadas, desplazamientos forzados, hechos de violencia basada en género y otras graves conductas ilícitas contra la población civil.La sentencia atribuyó de manera específica la incursión armada a la ranchería Manaki, ubicada en el municipio de Uribia, ocurrida el 10 de octubre de 2003. En ese hecho, varios indígenas wayúu fueron golpeados y sometidos a maltratos durante aproximadamente cuatro horas. Además, los hombres armados destruyeron y se apropiaron de bienes simbólicos de la cultura wayúu, como chinchorros, mochilas, sombreros y mantas bordadas, elementos que constituían el sustento económico y cultural de las familias afectadas.Asimismo, el tribunal estableció la responsabilidad del Frente Contrainsurgencia Wayúu en el homicidio de dos indígenas ocurrido el 17 de marzo de 2002 en la ranchería Kepischon, también en jurisdicción de Uribia. Estos hechos, junto con otros documentados en el proceso, evidenciaron un patrón de violencia sistemática contra comunidades indígenas en distintas zonas del departamento.Según lo probado en el proceso, el Frente Contrainsurgencia Wayúu fue creado en marzo de 2002 y, en sus inicios, contó con aproximadamente 150 integrantes. Esta estructura permitió a las AUC ampliar su presencia y accionar armado hacia sectores de La Guajira y la Sierra Nevada de Santa Marta, con el objetivo de consolidar el control territorial.En su decisión, la Sala de Justicia y Paz reconoció como sujetos de reparación colectiva a las comunidades indígenas wayúu asentadas en las regiones de Carraipia, Majayura y Malaki, en el municipio de Uribia, así como a la comunidad de Matitas, en Riohacha. El tribunal concluyó que estas poblaciones fueron afectadas de manera directa y reiterada por el accionar del grupo paramilitar.Por estos hechos, Salvatore Mancuso Gómez fue condenado a una pena de 40 años de prisión, al pago de una multa equivalente a 30.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes y a la inhabilidad para ejercer cargos públicos por el mismo periodo. No obstante, en aplicación de los beneficios previstos en la Ley 975 de 2005, conocida como Ley de Justicia y Paz, la sentencia contempla una pena alternativa de ocho años de prisión, condicionada al cumplimiento de las obligaciones de verdad, reparación y no repetición establecidas en el fallo.
Los grupos armados reclutan a un promedio de un menor cada dos días en Colombia desde la firma del acuerdo de paz de 2016 con la entonces guerrilla de las FARC, según un informe de la justicia especial publicado este viernes.El reclutamiento forzado de niños ha sido una de las violaciones de derechos más graves en seis décadas de conflicto armado y no cedió pese al pacto de desarme de la guerrilla."Después de la firma del acuerdo de paz en 2016 al menos 1.494 niños, niñas y adolescentes habrían sido víctimas de reclutamiento forzado", dijo en su informe la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), surgida del pacto.Las estadísticas con corte al 10 de abril de 2025 muestran cómo rebeldes, paramilitares y narcos han usado a miles de menores como combatientes, mensajeros o espías, exponiéndolos a violencia extrema.Las redes sociales son el gancho principal en las zonas donde "el conflicto persiste". Utilizan música y tendencias virales con mensajes que ensalzan "la vida guerrillera".Las disidencias de las FARC lideradas por Iván Mordisco son las que más recurren a esta estrategia."Lo hacen a través de contenidos que exaltan el poder armado, el narcotráfico y la vida en campamentos ilegales", sostiene el documento.Cauca (suroeste), plagada de narcocultivos, es la región con mayor probabilidad de "ciberreclutamiento" de menores, seguido por el Huila (sur) y Nariño (suroeste).Las antiguas FARC son las principales responsables del delito, según la JEP.Entre 1996 y 2016 la guerrilla reclutó "entre 19.253 y 23.811 niños y niñas". De ellos, el 30% tenía menos de 15 años pero la mayoría, un 53%, eran adolescentes de entre 15 y 17."Utilizaron sistemáticamente para el desarrollo del conflicto armado a niños y niñas (...) como parte de su política expresa y formal de reclutamiento", acusó el organismo.La JEP investiga los mayores crímenes del conflicto y una vez dicte las primeras condenas impartirá sanciones alternativas a la cárcel para los máximos responsables a cambio de que cuenten la verdad y reparen a las víctimas.La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas registró a finales de enero al menos 3.201 menores desaparecidos por el conflicto.Con las negociaciones de paz estancadas, Colombia vive su peor repunte de violencia desde la firma del acuerdo.El conflicto armado impulsado por el narcotráfico deja casi 10 millones de víctimas, la mayoría desplazados.
La Unidad de Investigación y Acusación de la JEP, UIA, publicó un informe denominado “Red-Clutamiento en el posacuerdo”, en el cual señala que al menos 1.494 menores han sido reclutados en el país desde diciembre de 2016 y hasta el 10 de abril de 2025.“Los frentes Jaime Martínez, Dagoberto Ramos y Carlos Patiño de las disidencias de las Farc de 'Iván Mordisco' serían quienes más reclutan menores de edad en Cauca y Valle del Cauca. El bloque Roberto Vargas Gutiérrez del Clan del Golfo sería quien más recluta menores de edad en las subregiones del Norte, Nordeste y Bajo Cauca Antioqueño”, señala el informe.Reclutamiento de menores con redes socialesLos grupos armados están utilizando las redes sociales para reclutar menores de edad, pero también otro mecanismo para la vinculación de menores ha sido la interceptación dentro o en inmediaciones de las escuelas, estos casos se han registrado en zonas como La Plata, Huila, y Morales y Caldono, en el Cauca.El documento también señala que el 61 % de los municipios donde las disidencias de las Farc tuvieron presencia en 2024 hubo casos de reclutamiento.El informe señala además que “146 cuentas activas en redes sociales fueron revisadas y se identificó que son utilizadas por integrantes de grupos armados ilegales para promover la vinculación de menores a sus filas. En conjunto, estos contenidos han alcanzado un promedio de más de 230.000 reproducciones”.Según la UIA, TikTok es la plataforma más utilizada para el reclutamiento de menores y las disidencias de las Farc al mando de alias 'Iván Mordisco' es el grupo que más utiliza este método, especialmente en el Cauca.
La JEP le negó a los exintegrantes del antiguo secretariado de las Farc una solicitud con la que pedían que los términos ante el tribunal se suspendieran mientras se resolvía una tutela en la que ellos aseguran que se les están vulnerando algunos de sus derechos.Es importante recordar que recientemente la jurisdicción resolvió una solicitud del antiguo secretariado de las Farc para que el tribunal emita una única resolución de conclusiones en la que se incluyan todos los hechos y conductas en los que han sido involucrados, pues aseguran que de esta manera se evita la fragmentación de los procesos.Lo que ha determinado la JEP es que se emitirá una resolución de conclusiones, pero que puede tener ampliaciones, es decir, que en la medida en la que avancen las investigaciones se pueden incluir otros hechos a esa resolución. Los excomandantes de las extintas Farc por medio de una tutela, advirtieron que esta decisión del tribunal generaba inseguridad jurídica.“El procedimiento ante la sección está diseñado para tramitar una resolución de conclusiones integral y definitiva, en la que se evalúe la correspondencia entre las conductas reconocidas, los responsables y se emitan de manera ágil las sanciones, conforme a los parámetros establecidos. La normativa no contempla la tramitación fragmentada, ni por partes, de resoluciones parciales, lo cual podría afectar la coherencia del proceso y vulnerar los principios de unidad procesal y seguridad jurídica”, señala la tutela.En esa tutela, el antiguo secretariado también pedía que, mientras se resolvía la tutela, se suspendieran los términos de los procesos ante la JEP."Esta solicitud cumple con el principio de proporcionalidad, ya que la medida solicitada (la suspensión de términos procesales) no implica la anulación de decisiones adoptadas, ni afecta derechos de terceros. Por el contrario, busca evitar una afectación más profunda y potencialmente irreversible de nuestros derechos fundamentales como comparecientes, garantizando que no se adopten decisiones fragmentadas o desarticuladas durante el estudio de esta acción constitucional", argumentaron los excomandantes de las Farc.La Sección de Revisión de la JEP avocó conocimiento de la acción de tutela, pero en el mismo documento la magistrada Claudia López negó la solicitud del antiguo secretariado de suspender los términos."Para este Despacho la situación hipotética puesta de presente por los actores en su petición de medida provisional carece, por lo pronto, de sustento fáctico, al no demostrarse, siquiera en modo tangencial, que la actuación de las Salas y Secciones de esta Jurisdicción causará un perjuicio irremediable", señala el auto de la magistrada López.Es importante recordar que el antiguo secretariado de las Farc tiene hasta el próximo 21 de mayo para responderle a la JEP si se acepta o no la imputación por reclutamiento de menores durante el conflicto, una fecha que queda en firme con la decisión tomada por la magistrada López. Según esa jurisdicción, la antigua guerrilla reclutó a más de 18.000 niños."En el caso en cuestión, la medida solicitada versa, directamente, sobre el propio objeto principal perseguido en la acción de tutela y, por consiguiente, implicaría, abordar de fondo las vulneraciones planteadas por el accionante, sin que se cuente con elementos de juicio suficientes que lo permitan a esta altura. Dicho de otro modo, atender lo requerido en este momento, implicaría anticipar el juicio sobre la eventual responsabilidad de las accionadas, como de las vinculadas, en la señalada trasgresión de sus derechos sin el sustento debido, en tanto las irregularidades planteadas solo pueden ser probadas a lo largo del trámite constitucional", señala el auto de la JEP.
La Sala de Reconocimiento de Verdad de la JEP abrió un incidente de verificación del régimen de condicionalidad contra el general en retiro Juan Salcedo Lora y otros 6 militares en el caso que investiga con la desaparición forzada de tres Mamos Arhuacos y la tortura de varios indígenas de este pueblo, ocurridos en 1990.“Se debe abrir un incidente de verificación del régimen de condicionalidad por el presunto incumplimiento de la obligación de aportar verdad plena y no mentir. No obstante, en el auto se señala que este trámite también representa una oportunidad para que los comparecientes hagan aportes determinantes y contribuyan a la reconstrucción de la confianza con las víctimas”, señala la JEP.Salcedo Lora fue comandante de la Segunda Brigada a finales de 1990 y fue citado por la JEP para que entregue información sobre el homicidio de los tres Mamos. Si la jurisdicción determina que mintió o no aportó verdad podría ser expulsado.“En la decisión que abre el incidente, se explica que, si bien los comparecientes tienen el derecho a no autoincriminarse —lo que implica que no están obligados a reconocer su responsabilidad, a menos que ya estén condenados—, por mandato constitucional tienen la obligación de aportar a la verdad plena y no mentir. Por lo tanto, está proscrito engañar o distorsionar de manera dolosa la verdad, y hacerlo implica un incumplimiento al régimen de condicionalidad, lo que puede conllevar la exclusión del Sistema Integral de Paz”, explica la JEP.
Las disidencias de las Farc al mando de alias ‘Calarcá’ atacaron a un grupo de militares en Charras, Guaviare. La acción terrorista dejó un saldo de siete militares asesinados.Esta acción se comete a pesar de que en este momento las acciones ofensivas contra las disidencias de ‘Calarcá’ están suspendidas, pues ese grupo está en un proceso de paz con el Gobierno.La Consejería Comisionada de Paz rechazó estos hechos, asegurando que es una acción que hiere el corazón de la paz.“A todas las familias de los militares asesinados les damos nuestras más sentidas condolencias. Se trata de una acción que enluta a todos los colombianos y que hiere el corazón de la paz”, señala la Consejería.El Gobierno nacional creó una comisión técnica que va a evaluar el ataque y a entregarle un concepto al presidente Gustavo Petro sobre los posibles pasos a seguir
Las disidencias de las Farc, al mando de alias ‘Calarcá, y alias ‘Andrey’ le enviaron una carta al presidente Gustavo Petro en la que se refirieron a las zonas de concentración que exigió el mandatario en el marco del proceso de paz.Petro aseguró el pasado 18 de abril que los grupos que están en proceso de paz tenían un mes para concentrarse en alguna zona del país y entrar en una fase avanzada de las negociaciones, sin embargo, las disidencias de alias ‘Calarcá’ y alias ‘Andrey’ dicen que esa idea no ha sido concertada.“Pareciera que nos ha tendido una celada, porque ese tema de ‘zonas de ubicación’ nunca ha sido expuesto de manera generalizada por ninguna de las partes en la Mesa de Diálogos. Señor presidente, estas incursiones fuera de lo dialogado confunden al pueblo colombiano, al afirmar contenidos que nunca hemos abordado, lo que significa que una de las partes en diálogo está violando la confianza del pueblo, y esa parte es la de su Gobierno, incumpliendo la palabra y desandando lo avanzado, persiguiendo romper la mesa y sentar la guerra”, dice la carta de las disidencias enviada a Petro.Las disidencias de las Farc piden retomar el cese al fuego bilateral que el presidente Petro no renovó, también proponen la creación de una comisión de verificación de cumplimiento de lo acordado en las negociaciones, estas solicitudes, se hacen tras el ataque terrorista de ese grupo contra un grupo de militares en el Guaviare, un atentado que deja seis soldados asesinados.“Sabemos que usted también escucha al pueblo, y tendrá patente que el pueblo no ha quedado en silencio ante su decisión de suspender el Cese al Fuego y del mencionado Decreto, rechazados a nivelnacional e internacional por ser opuestos a los intereses de los colombianos. Por eso, acompañamos el clamor del pueblo por retornar a los diálogos de paz, estableciendo un nuevo Cese al Fuego, y esperando que no se repitan estas decisiones unilaterales y arbitrarias. La Paz no se impone con Decretos”, señala la carta.