El informe fue dado a conocer por la Sociedad de Activos Especiales (SAE) durante una sesión de la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación al Acuerdo de Paz (CSIVI), donde se detalló que entre julio de 2021 y diciembre de 2022 se monetizaron más de 45.900 millones de pesos provenientes de estos activos.“Estos recursos han financiado 21 indemnizaciones colectivas y 2.335 individuales, además de la adquisición de 76 bienes de inversión destinados a fortalecer los procesos de reparación, beneficiando a 2.356 sujetos de reparación”.No obstante, el balance final muestra que los bienes efectivamente entregados y monetizados son menores frente al inventario reportado por las extintas Farc durante el proceso de dejación de armas.“Esta diferencia responde a diversas realidades del ejercicio, entre ellas, la ausencia de criterios técnicos para la realización del inventario, la imposibilidad de recuperar ciertos activos —especialmente inmuebles—, debido a condiciones de seguridad que impidieron las visitas de reconocimiento por parte de los firmantes y los funcionarios de la SAE S.A.S., y llevaron al hurto de algunos de ellos. Otros bienes no pudieron ser monetizados por estar destinados a la chatarrización o carecer de valor comercial”, aseguraron.El proceso, que se extendió por cerca de diez años y contó con la participación de entidades del Estado, los firmantes y el acompañamiento de la Misión de Verificación de Naciones Unidas, marca el cierre de una de las obligaciones del Acuerdo en materia de reparación material.Tras esta etapa, el Gobierno deberá avanzar en la monetización de los bienes restantes y su traslado al Fondo de Víctimas.“La CSIVI continuará verificando que la monetización de estos recursos se destine de manera ágil y efectiva a los programas de reparación integral, asegurando que el esfuerzo de coordinación entre el Estado y firmantes del Acuerdo Final de Paz se traduzca en beneficios tangibles para las víctimas del conflicto”.Finalmente, subrayaron que le corresponde a la JEP “pronunciarse sobre el cumplimiento de las obligaciones de las extintas Farc-EP y los resultados del proceso de justicia transicional previsto en el Acuerdo Final de Paz”.
Entre 2016 y 2026, cerca de 700.000 personas han sido afectadas por el confinamiento en Colombia desde la firma del acuerdo de paz del Gobierno nacional con la extinta guerrilla de las Farc.“Entre enero del 2025 y marzo del 2026, a fecha de hoy, la misma situación ha afectado a 170.000 personas. Si hacemos un cálculo sencillo nos dan unas cifras bien preocupantes que vienen a ser 380 personas diariamente a lo largo del país”, aseguró Boris Aristin, gerente del consorcio Miremas.De acuerdo con el Consejo Noruego para Refugiados, Acción Contra el Hambre y Médicos por el Mundo, estas personas enfrentan restricciones a la movilidad, limitaciones en el acceso a alimentos, salud y educación, y condiciones que vulneran su dignidad.“La situación de confinamiento está bastante extendida a lo largo del país”, explicó el gerente de Miremas, quien detalló que los departamentos más afectados son Chocó, Cauca, Valle del Cauca, Bolívar y Norte de Santander, territorios donde la presencia de grupos armados ilegales mantiene bajo presión a las comunidades.Agregó además que el confinamiento, a diferencia del desplazamiento forzado, es menos visible, pero igual de grave. “Es más complicado que definir que cuando hay un ataque directo o cuando hay un desplazamiento, simplemente porque es menos visible. Pero esto no significa que no tenga el mismo impacto hacia la población que se está viendo afectada. Es parte del conflicto armado en Colombia que tenemos que tomar en su justa medida y como una prioridad dentro de la respuesta”, advirtió.Frente a este escenario, aseguran que las organizaciones humanitarias enfrentan importantes desafíos. El principal, según Ignacio García, coordinador de Mecanismos de Respuesta en Emergencias en Acción contra el Hambre, es el acceso a las zonas afectadas.“Muchas comunidades pues tienen dificultades para salir de esos territorios y por lo tanto también para ingresar distintos tipos de ayuda a sus comunidades”, señaló.A esto se suman complejidades logísticas y de seguridad, especialmente en contextos donde operan múltiples actores armados. “El acceso y todo el proceso logístico para ingresar las ayudas siempre es muy complejo”, agregó García.Pese a las dificultades, el consorcio Miremas, integrado por el Consejo Noruego para los Refugiados, Acción contra el Hambre y Médicos del Mundo, asegura que su labor se centra en llegar a los territorios más aislados.“Llegamos donde otros actores no llegan”, afirmó Aristin. Allí brindan atención integral que incluye salud, asistencia legal, agua y saneamiento, seguridad alimentaria y educación.Sin embargo, advierten que la respuesta humanitaria no es suficiente, insisten en que se requiere una acción más amplia y sostenida por parte del Gobierno.Aristin enfatizó en que el confinamiento debe ser tratado como una prioridad, al tiempo que recordó no caer en el olvido.En medio de este panorama, el consorcio presentó en Bogotá una exposición que retrata la vida cotidiana de las comunidades confinadas. Una muestra que, según las organizaciones, busca acercar a la ciudadanía a una realidad que, aunque muchas veces invisible, sigue afectando a miles de personas en el país.La exposición estará abierta al público entre las 8:00 de la mañana y las 5:00 de la tarde en la Universidad EAN hasta el 27 de marzo.
La Defensoría del Pueblo alertó sobre una escalada de violencia en el corregimiento San José de los Chorros, en Rionegro, Santander, tras la presencia de grupos armados ilegales en disputa, que ya deja al menos dos personas asesinadas, denuncias de tortura, amenazas contra la población civil y restricciones a la movilidad.De acuerdo con la entidad, los hechos se registraron el pasado 22 de marzo y estarían relacionados con la presencia armada de integrantes de ‘Los Pachenca’, en medio de su confrontación con el Clan del Golfo en esta zona del departamento.Según los reportes recibidos por la Defensoría, presuntos integrantes del ACSN grupo retuvieron, torturaron y posteriormente asesinaron a un hombre, a quien señalaron de pertenecer al Clan del Golfo. Horas después, se conoció un segundo homicidio en el mismo territorio.La Defensoría advirtió que, en medio de esta disputa, la población civil ha sido víctima de amenazas, estigmatización y señalamientos, al ser acusada de permitir el tránsito de integrantes del Clan del Golfo.“De manera paralela, se conocieron presuntas intimidaciones por parte de integrantes del ACSN, que manifestaron su intención de confrontar violentamente al Clan del Golfo, incluso en medio de la población civil, advirtiendo posibles acciones de carácter masivo contra personas señaladas de colaborar con el grupo contrario”.A esto se suman restricciones a la movilidad y presuntos casos de privación de la libertad, incluyendo afectaciones a líderes sociales.La entidad recordó que ya había advertido sobre estos riesgos mediante la Alerta Temprana 016 de 2025, por lo que instó a las autoridades locales, departamentales y nacionales a adoptar medidas urgentes para proteger a la población.Finalmente, hizo un llamado a los grupos armados ilegales a cesar las acciones de violencia e intimidación, y a las autoridades a avanzar en las investigaciones para esclarecer lo ocurrido.
La reunión entre el Gobierno nacional, la Defensoría del Pueblo y las misiones de la ONU y la OEA concluyó sin anuncios concretos, luego de que las disidencias de las FARC advirtieran que no permitirán su ingreso a los territorios donde operan. El viceministro de Diálogo Social informó que este viernes se realizará un segundo encuentro, así como un consejo de seguridad encabezado por el presidente Gustavo PetroA la reunión asistieron delegados del ministerio de Defensa, de la oficina del comisionado de paz, la defensora del Pueblo, Iris Marín, que se conectó de forma virtual, y representantes de las misiones de la OEA y la ONU en colombia. El viceministro de diálogo social del Ministerio del Interior, Gabriel Rondón, lideró este encuentro y al término, entregó declaraciones a medios.“Hay que entender que son instituciones neutrales e imparciales y tener un policía o un soldado al lado rompe la dinámica propia. Haremos lo propio dentro de nuestras capacidades, estuvimos con el Ministerio de Defensa, tendremos un Consejo de Seguridad muy rápido para tomar medidas, pero ante todo es decirle a la comunidad que el Gobierno Nacional está en capacidad de garantizar el desarrollo de las acciones de estas instituciones en todo el país. Todas estas instituciones entrarán a su propia evaluación y el día de mañana a las 2 de la tarde tendremos otra reunión para evaluar las acciones que hemos tomado de manera inmediata”, dijo.Cabe mencionar que, a través de un comunicado, la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA señaló que los anuncios que buscan limitar el acompañamiento de la Defensoría del Pueblo, la Misión de Verificación de Naciones Unidas y la propia MAPP/OEA afectan directamente su labor en las regiones más impactadas por el conflicto armado."A la vez desmiente categóricamente los señalamientos sobre falta de imparcialidad y la supuesta filtración de información para favorecer acciones militares, a través de su labor", se lee en el documento.El viceministro también insistió en que el Gobierno se mantiene en la postura de buscar el diálogo con estos grupos al margen de la ley, pero pidió que no haya amenazas. “Los invitamos a que esa energía y tiempo que gastan haciendo un panfleto para amenazar, nos pongamos a hacer un acuerdo que lleve a la paz. Seguimos con las puertas al diálogo pero no vamos a detener las operaciones. Ni la OEA, ni la ONU, ni la Defensoria ni ninguna misión le colabora a la Fuerza Pública para los operativos, nada tiene que ver”, concluyó.
Aunque Ana Teresa Duque batalló por su vida durante varios días, las consecuencias de la explosión de una pipeta de gas en el municipio de Rionegro terminó cobrando la vida de la mujer de 72 años que se encontraba al interior de una vivienda cuando el accidente ocurrió y la dejó gravemente afectada.Lo que se ha podido saber es que el incidente ocurrió, al parecer, por la acumulación de gases que hizo que la pipeta explotara y dejara a Duque debajo de los escombros del inmueble a la espera que las autoridades correspondientes lograran su rescate que se hizo luego de varios minutos.Tras sacar a la mujer, Duque fue llevada de manera inmediata hasta un centro hospitalario del Oriente antioqueño en donde fue atendida de manera prioritaria debido a las graves heridas que tenía en varias zonas de su cuerpo.Luego de varias horas internada, se conoció que la adulta mayor había sufrido la amputación de una de sus piernas, situación que puso la salud de la mujer en un estado crítico con el paso de cada hora.Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos que hicieron los especialistas en salud, Ana Teresa Duque no se pudo recuperar tras el accidente repentino y en las últimas horas las autoridades en el municipio de Rionegro confirmaron la muerte de la adulta mayor luego de batallar durante casi cinco días en un hospital.Finalmente, las autoridades en el Oriente antioqueño le pidieron a la ciudadanía tener cuidado con el servicio de gas domiciliario y estar pendientes la instalación de las pipetas como medida preventiva para evitar este tipo de hechos que enlutan a la subregión.
La Secretaría de Movilidad de Medellín decidió reforzar los operativos de control en contra de los piques ilegales que se han vuelto costumbre en la Avenida Las Palmas y por ello a la fecha ya se han interpuesto 1.062 comparendos por conductas asociadas a esta práctica que diariamente pone en peligro a decenas de personas en la ciudad.Tras los procedimientos realizados de manera periódica en la concurrida zona de la capital de Antioquia se han podido imponer 567 comparendos contra conductores de carros, mientras que 495 motociclistas han sido multados por los piques ilegales que se hacen en las noches y que han provocado que el corredor vial tengan problemas de seguridad.El secretario de Movilidad de Medellín, Pablo Ruiz, destacó que los controles en la Avenida Las Palmas se han hecho en conjunto con la ayuda de las autoridades de municipios como Envigado y Rionegro que también se ven afectados por estas actividades ilegales."Hemos hecho la inmovilización de 205 vehículos, 75 de ellos carros y 130 motocicletas como parte de las acciones para frenar estas conductas irresponsables. Seguiremos con autoridad realizando permanentemente estos operativos de control", destacó el funcionario.Sobre los municipios que han acompañado los operativos, se debe mencionar que en Envigado se han impuesto más de 700 comparendos y se han hecho 147 inmovilizaciones, mientras que en Rionegro se vienen realizando diferentes procedimientos que han constado hasta la fecha de 15 puesto de control que buscan acabar con los piques ilegales.Por último, mencionan desde la Alcaldía de Medellín que estos resultados se deben que los operativos se hacen en zonas focalizadas en donde comúnmente ocurren estas prácticas ilegales que se han vuelto el pan de cada día para quienes usan la Avenida Las Palmas.
En un operativo adelantado por la Secretaría de Seguridad de Medellín y la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá se logró la captura de tres hombres que se hacían pasar como integrantes de la Sijín para cometer diferentes hurtos en la zona céntrica de la capital de Antioquia, lugar donde fueron sorprendidos en flagrancia por las autoridades.El reporte que se ha conocido es que los tres delincuentes abordaban a personas y bajo mentiras y engaños como, por ejemplo, hacer procedimientos de control, se llevaba a personas hasta lugares más solitarios de la zona y procedían a robarles sus pertenencias como ocurrió recientemente en el barrio Colón donde los hombres fueron capturados en flagrancia.Lo que se ha conocido hasta el momento es que las tres personas estaban en cercanías del Parque de San Antonio, cuando abordaron a dos jóvenes, los llevaron hasta unas escaleras y allí las despojaron de varios de sus elementos, hecho que fue detectado a través de las cámaras de monitoreo que alertaron a las autoridades correspondientes.El secretario de Seguridad y Convivencia de Medellín, Manuel Villa, indicó que la alerta permitió la reacción inmediata de la Policía Nacional que logró la captura de los delincuentes tan solo unos minutos después de robarle a los dos jóvenes."Esos sujetos utilizaban la falsa autoridad para intimidar y engañar a las personas y luego robarle sus pertenencias. Queremos que la ciudadanía tenga la certeza de que estamos vigilando, que estamos monitoreando y que estamos actuando. Cada cámara, cada visualizador y cada patrulla de nuestra policía están trabajando para protegerlos y para ir detrás de quienes intenten aprovecharse de nuestra gente", expresó el funcionario.Mientas que los tres delincuentes fueron dejados a disposición de la Fiscalía General de la Nación, la Alcaldía de Medellín reiteró el llamado a la ciudadanía a mantenerse pendiente de posibles engaños por parte de falsos policías o funcionarios públicos.
Bogotá se alista para recibir nuevamente el baloncesto urbano. Ante ello, el Tour Reto 3x3 Colombia 2026 llegará a la capital con una apuesta que busca mezclar deporte de alto nivel. El evento, que desde 2017 se ha consolidado como uno de los más atractivos en el país, llega con una temporada que busca reunir a los mejores del deporte nacional e internacional en un mismo escenario.La primera parada será en el Centro Comercial Multiplaza, escenario donde durante tres días el público podrá ver de cerca a figuras del baloncesto 3x3, disciplina que ganó reconocimiento global tras su inclusión en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.Cabe recordar que el torneo tiene aval de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) y la Federación Colombiana de Baloncesto, abriendo la puerta a clasificaciones internacionales.Pese a su carácter de alta competencia, el evento también busca que los bogotanos se acerquen al deporte, llevando los partidos a escenarios de alta circulación. La idea principal es que los ciudadanos puedan disfrutar del espectáculo sin necesidad de estar en escenarios tradicionales.Reto 3x3 Colombia 2026 en Bogotá: fechas, lugar y cómo verlo en vivoEl evento se llevará a cabo del 15 al 17 de mayo en el Centro Comercial Multiplaza, en el occidente de Bogotá. Durante esos días, los asistentes podrán ingresar para ver los partidos y participar de las actividades programadas.El formato del torneo incluye distintas categorías, lo que amplía la participación y el nivel de competencia:Categorías Élite, Amateur y LitloonCategorías formativas Sub-17 (U17) y Sub-15 (U15)Exhibición de baloncesto en silla de ruedasAdemás, el evento contará con concursos que suelen ser de los más esperados por el públicoDunk Contest (clavadas)Shoot Out Contest (tiros de larga distancia)Skills Contest (habilidades)Bogotá abre el tour de baloncestoLa capital será el punto de partida de un tour que incluirá varios escenarios a lo largo del año. Luego de su paso por Bogotá, el tour pasará por Yopal, Santa Marta, Pereira, Medellín, Cartagena y Cali, donde será la final.El evento no solo es un encuentro para fortalecer el nivel del baloncesto colombiano, sino también para darle visibilidad a nuevos talentos.Evento deportivo y espectáculo urbano en el Reto 3x3 ColombiaEl Reto 3x3 no se limita a lo deportivo. La organización lo define como un “sport show”, es decir, un espectáculo que combina partidos, entretenimiento y actividades para todas las edades.Según cifras del evento, en sus diferentes paradas logra convocar a miles de asistentes y millones de impactos digitales, lo que refleja su crecimiento y posicionamiento en el país.Con esta nueva edición, Bogotá vuelve a ser protagonista de uno de los eventos deportivos urbanos más llamativos del año.
En la región Caribe también hay luto por el accidente del avión Hércules, entre cuyas víctimas se contabilizan al menos cuatro fallecidos procedentes de esta zona del país, entre las 68 muertos que deja esta tragedia. Entre estos se encuentra Jainer Navarro, procedente de Aguachica, Cesar; Carlos Elías de la Cruz, oriundo de Río Frío; Junior Pertúz Martínez, de Aracataca, y Duván Varela Mariano, de Pueblo viejo; estos últimos tres del departamento de Magdalena.Pero también se confirmó que dos jóvenes del corregimiento de Valencia de Jesús, de Valledupar, están entre los sobrevivientes. Ellos son Julio Orozco y Luis Ángel Ochoa, quienes están bajo pronóstico reservado, luego de saltar del fuselaje antes que las llamas consumieran la estructura.A esto también le sigue la preocupación de varias familias que aseguran no tener información sobre el paradero de sus soldados. Entre estas se encuentra la de Rafael Santos Guerra Almeida, un soldado que lleva dos años prestando servicios, quien al momento del siniestro estaba en la parte posterior del avión. Sus familiares hacen un llamado al Ejército para que les den información sobre este.En el caso del departamento de Córdoba hay por lo menos cuatro familias esperando por información de Luis Hernández, oriundo de San Bernardo del Viento. Mientras tanto, en Montelíbano esperan por la llegada de Ederxander Morales; en Montería la de Arley Camilo Tordecilla y en el Sur del departamento esperan razones de Santiago Arias y Daniel Esteban Arias, dos hermanos que estaban entre los tripulantes.A esta lista se suma un séptimo soldado por el que piden razón en La Guajira, Alejandro José Ramírez Mejía, oriundo de Fonseca, de quien se desconoce su paradero tras haber abordado el Hércules. Justamente, él habría hablado con sus familiares antes de subir al avión. De acuerdo con sus familiares, Ramírez, de 25 años, no ha podido ser localizado en ningún batallón y nadie les da información sobre lo que pasó con él.Desde el Atlántico, el gobernador Eduardo Verano de la Rosa manifestó su acompañamiento “con respeto, dolor y fraternidad a todos sus seres queridos”. Por el momento, no se confirma si entre los ocupantes había soldados oriundos de este departamento.
A través de un comunicado, la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA rechazó y señaló que los anuncios que buscan limitar el acompañamiento de la Defensoría del Pueblo, la Misión de Verificación de Naciones Unidas y la propia MAPP/OEA afectan directamente su labor en las regiones más impactadas por el conflicto armado.“A la vez, desmiente categóricamente los señalamientos sobre falta de imparcialidad y la supuesta filtración de información para favorecer acciones militares, a través de su labor”.En el documento, la Misión advirtió que las limitaciones a la acción humanitaria no solo son contrarias al Derecho Internacional Humanitario, sino que impactan principalmente a las comunidades más apartadas del país.“Las limitaciones que se pretenden imponer, además de ser contrarias al Derecho Internacional Humanitario, afectan principalmente a la población de las regiones más apartadas, para quienes la presencia y permanencia de organismos nacionales e internacionales resulta fundamental para la protección de todos sus derechos”, aseguraron.Pese a las restricciones anunciadas por el grupo armado, la MAPP/OEA reiteró que continuará haciendo presencia en los territorios.“En apego a su mandato y fiel a sus principios institucionales, la MAPP/OEA continuará haciendo presencia en los territorios donde la población requiera de su acompañamiento, y apoyando los esfuerzos de construcción de paz en Colombia”.Finalmente, hizo un llamado a los actores armados a no interferir en la labor de los organismos humanitarios y de derechos humanos en el país.
El presbítero Jorge Ernesto Zapata Ochoa, vicario general de la diócesis de Istmina-Tadó, en Chocó, advirtió que la situación en terreno es crítica y que ya hay comunidades directamente afectadas.“La comunidad de Santa Rosa ha tenido que desplazarse; se han dirigido hacia la comunidad de Puerto Meluk. Tenemos otras que, por el tema del confinamiento, se han visto afectadas en temas de alimentación y en temas laborales”, explicó.El sacerdote detalló que ya se registran desplazamientos y confinamientos en varias zonas. “De la comunidad desplazada tenemos 24 familias, son unas 120 personas, pero si pensamos en los que están confinados, llegamos a tener un gran número, casi unas 400 o 500 personas de distintos sectores que no se pueden movilizar”, señaló.Además, describió las dificultades del territorio, que agravan la emergencia. “Son regiones en las que no tenemos movilidad carreteable, sino que todo es fluvial; se utilizan solamente los ríos. Los caminos en el sendero por la selva son escasos, no se pueden utilizar. Todo lo que se consume, los alimentos en su mayoría vienen de afuera, vienen de la capital, vienen de Pizarro, de Buenaventura, y entonces obviamente no tienen acceso”, indicó.A esto se suma la falta de reservas en las comunidades. “No hay reservas alimenticias en las despensas; esto significa que, si no se puede ingresar a los campos para ir a buscar su comida, pues todo se va quedando. Entonces, la situación alimenticia, la situación en salud, la atención de los niños y de los mayores se vuelve cada vez más compleja”, advirtió.Asegura además que, en educación, la afectación es inmediata. “Ni los profesores pueden tener acceso ni tampoco tenemos una red de internet que nos permita que los chicos puedan tener seguimiento escolar vía virtual. Entonces, les ha tocado esperar en sus casas y esto se agrava porque se van aproximando también los días de Semana Santa”, explicó.Alertó que incluso la Iglesia enfrenta limitaciones para acompañar a las comunidades. “También estamos sufriendo las restricciones, no podemos movilizarnos y, por lo tanto, lo que vamos haciendo desde fuera es ir realizando los balances, porque nos tocaría generar unos puentes a alto nivel para ver qué podemos lograr, algún corredor humanitario”, señaló.Finalmente, hizo un llamado al grupo armado ilegal a frenar la violencia y priorizar a la población civil. “Cualquier tensión bélica no trae buenos resultados, siempre empeora las situaciones. Por eso, el llamado que hacemos desde la Iglesia colombiana es que pedimos a los actores armados que mitiguen esos conflictos, que cesen esas confrontaciones, porque vamos a tener una mayor afectación de carácter no solamente físico, de movilidad, de alimentación, sino también de carácter psicológico, que no nos va a permitir tener unas relaciones fraternas en las comunidades”, concluyó.
De acuerdo con la Defensoría del Pueblo, el paro armado indefinido anunciado por el ELN ha generado graves afectaciones a la población civil, que enfrenta restricciones en su movilidad y en el acceso a bienes básicos.“En particular, afecta a 16 comunidades afrocolombianas, equivalentes a 530 familias (1.933 personas), y a nueve comunidades indígenas pertenecientes a los pueblos Unión Pitalito, Puerto Piña, Puerto Chinchillano, Bajo Grande, Santa Rosa, Playa Linda, Puerto Gálvez, Bella Vista y Puerto Ismarek, integradas por 886 familias (4.114 personas)”, aseguró la Defensoría.La entidad alerta que las comunidades no pueden movilizarse por los ríos, que son su principal vía de transporte, lo que ha limitado el abastecimiento de alimentos y ha impedido el desarrollo de jornadas de atención en salud en los territorios.Además, aseguran que niñas, niños y jóvenes han visto interrumpida su asistencia a clases, en medio de un contexto que agrava las condiciones de vulnerabilidad en la zona.La Defensoría también advirtió que las misiones humanitarias enfrentan dificultades para ingresar a las áreas afectadas. “Las misiones humanitarias enfrentan restricciones para desplazarse hacia las zonas donde hay condiciones de confinamiento”, señaló la entidad.“La Defensoría del Pueblo hace un llamado urgente a las autoridades competentes y a los organismos de seguridad para que adopten medidas inmediatas, coordinadas y con enfoque diferencial que permitan proteger de manera efectiva a las poblaciones del Bajo Baudó y de los territorios aledaños”.Finalmente, la Defensoría instó al grupo armado ilegal a “cesar de manera inmediata el paro armado y a respetar estrictamente las normas del DIH, en particular el principio de distinción y la obligación de garantizar la protección de la población civil. Ninguna acción en el marco del conflicto armado puede poner en riesgo la vida, la dignidad y los derechos de las comunidades”.
La Iglesia católica alertó sobre la situación que atraviesan las comunidades en la frontera entre Colombia y Ecuador, al advertir un deterioro creciente en las condiciones sociales, económicas, políticas y ambientales en esta región.A través de un comunicado conjunto, los obispos de las diócesis de Ipiales, monseñor José Saúl Grisales, y de Tulcán, monseñor Carlos Washington Yépez, expresaron su “profunda preocupación” frente a las dificultades que afectan a las poblaciones fronterizas, donde, según señalaron, se ha configurado un escenario cada vez más complejo.De acuerdo con el pronunciamiento, la crisis está marcada por la expansión de economías ilícitas como el narcotráfico, la minería ilegal y el contrabando, así como por otras manifestaciones de inseguridad que impactan directamente la convivencia social y el medio ambiente.“Diversos factores han contribuido a esta situación, entre ellos la presencia de economías ilícitas como narcotráfico, minería ilegal, contrabando y otras manifestaciones de inseguridad que afectan la convivencia social, el cuidado del ambiente y la tranquilidad de nuestras comunidades”, advirtieron.A esta problemática se suman las tensiones comerciales entre ambos países, que han reducido de manera significativa el flujo de mercancías y el tránsito de carga por el puente internacional de Rumichaca, principal conexión terrestre entre Colombia y Ecuador.“El flujo comercial y el tránsito de carga en el paso del puente internacional de Rumichaka, principal conexión terrestre entre ambos países, se ha reducido de manera significativa, afectando a comerciantes, transportistas y trabajadores que dependen de esta actividad para el sustento de sus familias”, señalaron.Según la Iglesia, esta disminución en la actividad comercial está golpeando directamente a comerciantes, transportadores, cambistas, agricultores y otros trabajadores que dependen de la dinámica fronteriza para el sustento diario de sus familias.“Muchos trabajadores dependen directamente de la dinámica fronteriza, por lo que las dificultades actuales generan inquietud en numerosas familias”, señalaron los obispos.El comunicado también advierte sobre los efectos ambientales de las actividades ilegales, al señalar que estas prácticas “contaminan ríos, degradan ecosistemas y ponen en riesgo la salud y el futuro de quienes habitan estos territorios”.Frente a este panorama, la Iglesia insistió en que no es aceptable que las comunidades más vulnerables continúen expuestas a estas condiciones, y elevó un llamado directo a los gobiernos de Colombia y Ecuador.“Es necesario fortalecer los espacios de diálogo y cooperación que permitan atender las preocupaciones existentes y buscar soluciones que favorezcan el bien común”, señalaron.Finalmente, pidieron adoptar medidas urgentes que mitiguen los impactos sociales y económicos en la región, especialmente en los sectores más vulnerables.“Invitamos a todos los actores sociales, económicos y políticos a mantener la serenidad, fortalecer el respeto mutuo y contribuir a la construcción de caminos de diálogo y entendimiento que permitan superar las dificultades actuales”, concluyeron.
La Defensoría del Pueblo emitió una Alerta Temprana para los municipios de Algeciras y Campoalegre, en Huila, ante el riesgo de una disputa armada entre disidencias de las Farc que buscan consolidar su dominio territorial en la zona.“El escenario de riesgo se define por la convergencia de tres estructuras con pretensiones de dominio: el Frente Iván Díaz (del Bloque Jorge Suárez Briceño, del autodenominado y disidente Estado Mayor de Bloques y Frente, EMBF), que mantenía un control consolidado; la compañía Árlex Vargas (del Bloque Central Isaías Pardo, del autodenominado y disidente Estado Mayor Central, EMC), que ingresó en 2025, y la incursión de la Segunda Marquetalia, que busca retomar el control histórico de la zona”, asegura la Defensoría.La advertencia señala que esta disputa podría desencadenar enfrentamientos armados con graves efectos humanitarios tanto en las cabeceras municipales como en zonas rurales, donde comunidades ya enfrentan restricciones a la movilidad, imposición de normas de comportamiento y el cobro sistemático de extorsiones.Además, la Defensoría alertó sobre la posible repetición de patrones de violencia observados en el norte del Caquetá, como combates abiertos, uso de drones y artefactos explosivos improvisados, lo que incrementa el riesgo para la población civil.Según la Defensoría, la violencia en la zona ya muestra señales de recrudecimiento. “En Algeciras hubo 29 homicidios en 2025, situación que coincide con las tensiones entre facciones disidentes. La entidad, a través de su Sistema de Alertas Tempranas (SAT), ha documentado eventos como el homicidio del vicepresidente de la junta de acción comunal (JAC) de la vereda Santuario, ocurrido en enero del 2026, y ataques con explosivos a establecimientos comerciales y estaciones de servicio”.En este contexto, señalan que los grupos armados estarían ejerciendo una gobernanza ilegal basada en el control social violento, mediante amenazas, citaciones obligadas y la cooptación de liderazgos comunitarios. Comerciantes, transportadores y sectores productivos como el arrocero estarían siendo objeto de extorsión.La Defensoría también advirtió sobre posibles instalaciones de minas antipersonal y el uso de la población civil como escudo en medio de la confrontación.La entidad advirtió que el riesgo es especialmente alto para firmantes del Acuerdo de Paz y sus familias, quienes enfrentan amenazas, estigmatización y presiones para vincularse a los grupos armados. Asimismo, niñas, niños y adolescentes están expuestos a reclutamiento forzado, especialmente en zonas rurales.
La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) imputó responsabilidad a ocho integrantes del Ejército Nacional por crímenes cometidos contra pueblos étnicos, comunidades campesinas y sus territorios en los municipios de Tumaco, Ricaurte y Barbacoas, en Nariño, entre los años 2001 y 2012.La Sala de Reconocimiento de Verdad concluyó que las conductas investigadas afectaron principalmente al Pueblo Negro Afrocolombiano, a los pueblos indígenas Awá y Eperara Siapidaara, y a comunidades campesinas de la región. En esta decisión, la Sala llamó a reconocer responsabilidad a ocho comparecientes del Ejército Nacional.Entre ellos se encuentra Luis Felipe Montoya Sánchez, entonces comandante del Grupo de Caballería Mecanizado No. 3 General José María Cabal, quien posteriormente llegó al grado de mayor general y se desempeñó como jefe de Estado Mayor Operacional del Ejército. También fueron imputados José David Vázquez Acevedo, jefe de la Sección de Operaciones; Juan Carlos Dueñas Mejía, comandante de escuadrón; y el capitán Carlos Alfredo Castro Pinzón, quien fue jefe de la Sección de Operaciones y ejecutivo y segundo comandante de esa unidad.A la lista se suman Carlos Alberto Gutiérrez González, jefe de inteligencia del Grupo Cabal; José Gregorio Betancur Rodríguez, coordinador de la red de inteligencia; Alexander Guerrero Castellanos, comandante de pelotón y coordinador de la red de cooperantes; y Adolfo Díaz Masmela, comandante de compañía del Batallón de Contraguerrilla No. 93 “Ramiro Rueda Mendoza”.“La Sala concluyó que los hechos determinados en el Caso 02 configuran crímenes de sistemas cometidos contra sujetos de especial protección constitucional e internacional, como los pueblos y los territorios étnicos y las comunidades campesinas. Estas conductas fueron calificadas como crímenes de lesa humanidad de asesinato, desaparición forzada, exterminio, traslado forzoso de población, tortura y persecución. Asimismo, se configuraron los crímenes de guerra, de homicidio y de tortura”, aseguró Belkis Izquierdo, magistrada relatora del caso 02.Según la investigación, el proceso de contrastación judicial permitió establecer que la forma en que se implementó la política estatal de consolidación territorial en la zona derivó en una militarización intensiva del territorio y de la vida cotidiana de sus habitantes, sin considerar que se trataba de un territorio mayoritariamente étnico ni coordinar con sus autoridades y sistemas de gobierno propio.“Este escenario generó condiciones que facilitaron la comisión de crímenes por parte de integrantes de la Fuerza Pública”, señaló la magistrada Belkis Izquierdo, al explicar que el contexto estuvo marcado por factores como la estigmatización sistemática de pueblos indígenas, comunidades negras y campesinas, la presión por resultados operacionales, la ausencia de enfoque étnico-racial en las políticas estatales, la connivencia con estructuras paramilitares y la relación entre la lucha antidrogas y la estrategia contrainsurgente.A partir del análisis de la información recolectada, la Sala identificó tres patrones macrocriminales. El primero corresponde a la estigmatización y violencia selectiva contra líderes y procesos organizativos étnicos y comunitarios, mediante señalamientos, amenazas, detenciones arbitrarias, torturas y homicidios selectivos. El segundo patrón incluye asesinatos de civiles presentados ilegítimamente como bajas en combate. El tercero se relaciona con el control militar del territorio, que se tradujo en desplazamientos forzados, confinamientos y restricciones a la movilidad, así como en la ocupación de espacios comunitarios y territorios colectivos.“La JEP determinó que en Tumaco, Ricaurte y Barbacoas se ejecutó una política militar en la que el territorio fue tratado como un recurso estratégico para el despliegue de operaciones contra insurgentes y de erradicación de cultivos de uso ilícito, lo que afectó a los derechos territoriales de los pueblos negros afrocolombianos, indígenas y comunidades campesinas de la zona”, aseguró la magistrada relatora del caso 02.Según explicó, “los hechos no se limitaron a la agresión contra personas, sino que se extendieron al territorio, la naturaleza y los lugares sagrados”, afectando de manera directa la vida comunitaria y espiritual de los pueblos étnicos.Con esta decisión, la Sala de Reconocimiento de Verdad da por concluida la etapa de investigación del macrocaso, que ahora avanza hacia las fases de reconocimiento de verdad y responsabilidad, juicio y eventual sanción.Los ocho comparecientes tendrán 30 días hábiles para reconocer o rechazar las responsabilidades atribuidas. Si aceptan los cargos, el proceso seguirá la ruta restaurativa; si los niegan, el caso pasará a la Unidad de Investigación y Acusación, que podría llevarlos a un juicio ante el Tribunal para la Paz.
De acuerdo con el Foro Interétnico de Solidaridad Chocó, las comunidades de Unión Pitalito, Puerto Piña, Puerto Chichiliano, Bajo Grande, Santa Rosa, Playa Linda, Puerto Galve y Playa Bonita permanecen actualmente confinadas por la presencia y las acciones de grupos armados ilegales, entre ellos el ELN y el Clan del Golfo.La organización advirtió que 518 familias, equivalentes a cerca de 2.305 personas, están siendo afectadas por esta situación, que ha generado temor entre la población y ha alterado de manera significativa la vida cotidiana en estos territorios.Según denunciaron las comunidades, el confinamiento dificulta el acceso a alimentos, servicios de salud y educación para niñas, niños y jóvenes, lo que agrava las condiciones humanitarias en la zona.Además, señalaron que la imposibilidad de desplazarse impide que muchas familias puedan realizar sus actividades productivas o trabajar, lo que impacta directamente en sus medios de subsistencia y en las condiciones de vida de la población.Finalmente, las organizaciones y comunidades afectadas advirtieron que existen necesidades humanitarias en el territorio. Entre las principales solicitudes están el envío de asistencia alimentaria, brigadas de salud, presencia institucional que garantice protección para la población civil y atención psicosocial para las familias que permanecen en medio de los enfrentamientos y el confinamiento.
La Defensoría del Pueblo acompañó a autoridades tradicionales arhuacas en una misión humanitaria realizada en inmediaciones de la comunidad Gunmaku, en la Sierra Nevada de Santa Marta, con el objetivo de verificar la situación de derechos humanos de las comunidades afectadas por los combates entre el Clan del Golfo y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.Durante la misión, la entidad constató que la acción de la fuerza pública permitió la evacuación de nueve personas heridas, entre ellas dos menores de edad, que permanecían confinadas en zonas donde se registraban enfrentamientos armados.“En consecuencia, la Defensoría del Pueblo ha solicitado de manera inmediata la convocatoria a una sesión extraordinaria de la Comisión Intersectorial para la Respuesta Rápida a las Alertas Tempranas (Ciprat), a fin de que permita coordinar las acciones necesarias en materia de protección y atención humanitaria tendientes a garantizar los derechos a la vida, libertad e integridad, así como los derechos civiles y políticos de los habitantes del sector Serankua, parte alta de la Sierra Nevada de Santa Marta y la vereda Palestina, de Aracataca, Magdalena”.En el recorrido también evidenciaron una compleja situación humanitaria. Aseguran que varias comunidades permanecen con dificultades para acceder a agua potable, atención médica, insumos básicos y asistencia humanitaria, por lo que se advirtió la necesidad de reforzar la atención en salud y el suministro de ayuda para la población.Ante este panorama, la Defensoría reiteró su llamado al Clan del Golfo y a las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada para que detengan los combates y respeten a la población civil, especialmente a las comunidades indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta.“Asimismo, solicitamos que, en el marco de los espacios de conversación sociojurídicos existentes, estos grupos armados asuman compromisos expresos con las comunidades indígenas de no dirigir acciones en su contra, no involucrarlas en las confrontaciones y respetar su integridad, su autonomía y su derecho a permanecer en el territorio. Este llamado responde a la legítima preocupación manifestada por las propias comunidades, quienes advierten sobre el riesgo de que se repitan graves infracciones contra la población civil como las registradas con anterioridad en la Sierra Nevada de Santa Marta, entre ellas desplazamientos forzados masivos y confinamientos”.Finalmente, exhortaron a la fuerza pública para que continúe adoptando las medidas necesarias para proteger a la población civil y respetar las normas del Derecho Internacional Humanitario (DIH).
La Defensoría del Pueblo emitió la Alerta Temprana de Inminencia 006 de 2026 ante el grave escenario de riesgo para las comunidades de Ocaña y Ábrego, en Norte de Santander, y Río de Oro y González, en el Cesar, donde se intensifica la confrontación entre grupos armados ilegales, se registran posibles alianzas criminales y avanza la expansión de estructuras que buscan el control territorial y de economías ilícitas.La advertencia se basa en tres dinámicas principales que están agravando la situación de seguridad en esta zona del nororiente del país.La primera está relacionada con la reconfiguración de alianzas entre actores armados ilegales en medio del recrudecimiento de la confrontación entre el ELN y las disidencias del Frente 33, vinculadas al Estado Mayor de Bloques y Frente. Según la Defensoría, existe la posibilidad de una alianza entre el Frente 33 y la estructura criminal conocida como ‘Los Pelusos’.La segunda corresponde a la expansión de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada hacia el sur del Cesar y su avance hacia municipios como Ocaña y Río de Oro, además de posibles confrontaciones con el ELN. Este movimiento estaría orientado a disputar el control de corredores estratégicos de movilidad, como la Ruta del Sol, y de economías ilícitas como el narcotráfico y la minería ilegal.El tercer factor identificado es la posible urbanización de la violencia, con enfrentamientos entre las ACSN y el Clan del Golfo en zonas entre Ocaña y Río de Oro, particularmente en el corregimiento Agua de la Virgen.La Defensoría advirtió que estas disputas territoriales han derivado en un mayor control armado sobre la población, con la instalación de retenes ilegales en vías secundarias, requisas, restricciones a la movilidad y la imposición de normas de conducta por parte de los grupos armados.El organismo también documentó el uso de drones cargados con explosivos en sectores rurales como Cerro de las Flores y Quebrada La Esperanza, en Ocaña. Asimismo, se han reportado artefactos explosivos en vías nacionales que conectan a Ocaña con Ábrego y Cúcuta, y el uso de vehículos cargados con explosivos, como el atentado registrado contra el Batallón de Infantería número 15 en ese municipio.La Defensoría señala que durante 2025, “Ocaña registró un incremento significativo de homicidios en un contexto donde Norte de Santander cerró el año con 774 muertes violentas. El impacto masivo se evidencia también en el desplazamiento forzado: solo en los primeros meses de 2025, Ocaña atendió a 18.538 personas desplazadas (4.851 familias) provenientes de varios lugares de la subregión del Catatumbo”.La alerta también advierte sobre riesgos para niñas, niños y adolescentes, quienes enfrentan un alto riesgo de reclutamiento forzado, utilización en actividades ilícitas y violencia sexual. Mujeres y lideresas sociales también han sido víctimas de amenazas y estigmatización en redes sociales.Además, señalan que comerciantes, ganaderos y transportadores enfrentan amenazas permanentes de extorsión y secuestro para financiar las estructuras armadas, mientras que personas firmantes del Acuerdo de Paz han sufrido afectaciones reiteradas en medio de la intensificación de la confrontación.
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Seguridad por la Paz (Sintrasepaz), expresó su rechazo a la resolución No. 1458 de 2025, expedida por la Dirección General de la Unidad Nacional de Protección (UNP), al considerar que esta vulnera de forma directa los derechos laborales de los escoltas que integran el programa especializado y afecta la operatividad del mismo.Según el comunicado oficial, la resolución impone nuevas condiciones para la legalización de viáticos, como la exigencia de facturas electrónicas expedidas por hoteles formalmente registrados. Esto, afirman desde el sindicato, desconoce el enfoque territorial del programa, que opera principalmente en veredas, corregimientos y municipios apartados donde no existe oferta hotelera formal.“La mayoría de nuestras misiones de protección se desarrollan en zonas de difícil acceso, sin infraestructura turística o comercial formalizada”, indica el documento, que alerta sobre el riesgo de que el nuevo requisito deje sin posibilidad de legalización a escoltas que cumplen sus labores en regiones históricamente excluidas.A ello se suma el incremento en los requisitos administrativos. La resolución añade controles como registros fotográficos, reportes, aplicaciones de rastreo y otros procedimientos que, según Sintrasepaz, sobrecargan al personal operativo y generan un ambiente de sospecha. Además, no se consideran las limitaciones tecnológicas en muchas zonas rurales del país.El sindicato también denunció el incumplimiento del acuerdo sindical singular, firmado en 2024, en el que se reconocía el reembolso de gastos de transporte bajo modalidad de kilometraje. La resolución 1458 elimina este reconocimiento, lo cual fue calificado por Sintrasepaz como un acto administrativo “que quebranta principios de buena fe, estabilidad normativa y respeto a la negociación colectiva”.Por todo lo anterior, Sintrasepaz exige la derogatoria inmediata de la resolución o, en su defecto, la modificación sustancial de los artículos que imponen barreras incompatibles con la realidad operativa del programa especializado.“El respeto a los derechos laborales de las y los escoltas que cumplen funciones vitales para la garantía de derechos humanos en Colombia no puede ser negociable”, concluye el sindicato.
La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), alertó que desde el 21 de junio de 2025, al menos 347 personas (141 familias), incluyendo 117 niños, niñas y adolescentes, permanecen confinadas en las veredas Dos Quebradas (89 personas), Puerto Nuevo Ité (113), Caño Tigre (24) y Tamar Bajo (121) del municipio de Remedios, Antioquia, a causa de enfrentamientos armados entre grupos ilegales.Según el informe de OCHA, el conflicto en la zona enfrenta al Clan del Golfo (AGC) y a una alianza conformada por disidencias de las Farc y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). La disputa por el control territorial ha generado una emergencia humanitaria que limita la movilidad y pone en riesgo la vida y la integridad de las comunidades.La población afectada enfrenta restricciones severas, especialmente por la suspensión del transporte público, lo que impide el acceso a alimentos, medicamentos y otros bienes esenciales. Además, los habitantes han dejado de acceder a sus cultivos de pancoger por miedo a quedar atrapados en medio de los combates, lo que agrava su inseguridad alimentaria.OCHA también reporta la presencia de retenes ilegales, presuntas violaciones al Derecho Internacional Humanitario, uso de artefactos explosivos improvisados (AEI) que dañaron al menos cuatro viviendas, así como la ocupación de inmuebles civiles por parte de los actores armados. También se han restringido los movimientos de las misiones médicas, dificultando la atención en salud.La extorsión a la población por parte de los grupos armados es otro factor que ha empeorado la situación económica y amenaza con provocar un desabastecimiento progresivo de alimentos para las familias confinadas.El informe de OCHA advierte que el riesgo de confinamiento también se extiende a otras veredas de Remedios, como Camelias Dos, Plaza Nueva y Campo Vijao, y a zonas del municipio de San Pablo (Bolívar), como Ojos Claros y El Paraíso, donde también se presentan restricciones a la movilidad y presencia armada.La Organización de Naciones Unidas hace un llamado urgente para que se garantice el acceso humanitario, se proteja a la población civil y se tomen medidas inmediatas que permitan restablecer condiciones mínimas de seguridad y movilidad para estas comunidades.
La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), anunció este lunes que hará las verificaciones de las condiciones de reclusión en las que se encuentra el exagente de Inteligencia Militar, el sargento José Leonario Dorado Gaviria, en respuesta a dos solicitudes presentadas por la representante judicial de Dorado: una en abril de 2025, en la que se pidió estudiar la posibilidad de otorgar el beneficio de libertad transitoria; y otra en mayo del mismo año, en la que se informó un incremento en su nivel de riesgo y se solicitó evaluar medidas de protección para él y su núcleo familiar. Esta última es la que motiva la decisión de hacer las inspecciones.La JEP decidió hacer estas verificaciones, más allá de haber determinado en doble instancia que los delitos por los que fue condenado Dorado Gaviria no son competencia de la justicia transicional, porque en el caso del secuestro extorsivo, fue motivado por fines económicos.Según revelaron medios de comunicación en los últimos días, José Leonairo Dorado, fue recluido de manera irregular en una clínica psiquiátrica el pasado 10 de julio, en medio de lo que sus familiares han calificado como un intento de silenciarlo y desestimar las declaraciones y testimonios que ha dado a la JEP en el marco del macro caso 06, los crímenes contra la Unión Patriótica y lo que tiene que ver con la ubicación de fosas comunes dentro de las instalaciones de la Brigada 20 de Inteligencia, antiguo batallón Charry Solano.La Jurisdicción para la Paz ordenó evaluar su estado de salud física y mental, y revisar las condiciones por las que fue trasladado a un centro psiquiátrico. Además de valorar nuevamente su nivel de riesgo para ver si necesita protección adicional, para él y su familia.José Leonairo Dorado Gaviria está detenido actualmente en la cárcel militar denominada EJEPO, ubicada en Facatativá, Cundinamarca, bajo vigilancia y custodia de personal del Ejército Nacional.
Cuatrocientos sesenta exguerrilleros colombianos han sido asesinados desde la firma en 2016 de los Acuerdos de Paz de Colombia, según cifras proporcionadas por el presidente de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en Colombia, Alejandro Ramelli, en una entrevista con EFE."Es un dato muy preocupante (...) La sección en la que yo trabajo ha adoptado medidas para protegerlos porque entendemos que cada guerrillero asesinado supone no solamente llevarse la verdad que tenía que dar a las víctimas, sino también un ataque contra futuros procesos de paz", explicó Ramelli desde un hotel en Nueva York.El magistrado se encuentra en la Gran Manzana en calidad de representante observador en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde se presenta hoy el informe trimestral de la Misión de Verificación de Naciones Unidas sobre el estado de la implementación de los Acuerdos de Paz, suscritos hace nueve años entre el Estado colombiano y las FARC-EP.Ramelli desglosó que ayer, jueves, ya mantuvo un desayuno de trabajo con los quince miembros del Consejo de Seguridad que calificó como un "diálogo abierto, franco y respetuoso"."Un proceso exitoso""La comunidad internacional sigue apostándole al proceso de paz de 2016. Es un proceso exitoso (...) A pesar de los asesinatos, a pesar de la las disidencias, a pesar de que cada uno de esos grupos quiere cortarlos, ellos (los firmantes de paz) siguen cumpliendo", añadió posteriormente el presidente de la JEP.Aunque reconoció que los acuerdos "no se han cumplido en su totalidad" y que los avances en temas estructurales como la gestión de los cultivos ilícitos -hoja de coca, principalmente- y la reforma rural integral continúan "rezagados"."Obviamente, habrá que hacer otros procesos para cerrar completamente el conflicto, pero es que una cosa no se opone a la otra", puntualizó Ramelli, que se afanó durante la entrevista en separar, por un lado, el "éxito" del proceso con los firmantes y, por otro, las matanzas y el desplazamiento forzado actual, debidas también al fraccionamiento de las FARC y el ELN en distintos grupos disidentes.Sin embargo, esta posición contrasta con la esbozada a finales de abril por la Secretaría General de la ONU, que pidió al Gobierno del país andino una "implementación más profunda" de los acuerdos, tras los entonces sonados brotes de violencia en la región del Catatumbo o en departamentos como el Cauca, entre muchos otros."Crisis de la cooperación internacional"El líder del ente cuya función es administrar la justicia transicional en Colombia dijo que con este viaje a Nueva York ha entendido "un poco más" la situación de la "crisis (de financiación) para proyectos de cooperación internacional" presente en todo el entramado de la ONU, en el sistema de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y en USAID (la agencia de desarrollo de EE. UU. que ha resultado prácticamente desmantelada por Donald Trump).Y añadió que existe "un gran debate presupuestario" dentro de Naciones Unidas acerca "principalmente de la aportación de Estados Unidos y de algunos países europeos".Además, aceptó que la comunidad internacional está más centrada en conflictos como el de Gaza o la guerra de Ucrania que en los males estructurales de Colombia.En 2024, el Fondo Multidonante de las Naciones Unidas para la Paz en Colombia aprobó un presupuesto de casi 11,5 millones de dólares para iniciativas de paz, dentro de las cuales se incluyen proyectos para el fortalecimiento de la justicia transicional, incluida la JEP.USAID también otorgó 3,5 millones de dólares el año pasado a la JEP para investigaciones de macrocasos de violencia sistemática en el contexto del conflicto armado colombiano.
Fuentes le confirmaron a Blu Radio que el pasado 9 de julio, en el Club de Banqueros de Bogotá, se llevó a cabo una reunión presidida por el ministro de Justicia, Eduardo Montealegre, junto con los integrantes de la Comisión de Política Criminal, conformada por distintos abogados y catedráticos en derecho penal.El jefe de la cartera estuvo acompañado por dos de sus viceministros, y en el encuentro también participó Armando Novoa, jefe negociador del Gobierno con la Coordinadora Nacional del Ejército Bolivariano, una disidencia de las Farc.Blu Radio pudo establecer que en la reunión se presentaron dos borradores de proyecto de ley: uno respaldado por Montealegre Lynett y otro elaborado por el jefe negociador Novoa.Ambos borradores buscan reformar el tratamiento penal a actores armados en el marco de la paz total, pero con enfoques distintos. El proyecto respaldado por Montealegre propone modificar la Ley de Justicia y Paz (Ley 975 de 2005) para incluir a grupos armados actuales, civiles colaboradores y agentes del Estado, con penas alternativas de 2 a 8 años, entrega de bienes, reintegración territorial y medidas de resocialización. El otro plantea un régimen jurídico especial más amplio y flexible, que distingue entre grupos armados y estructuras de crimen organizado, prevé tratamientos diferenciados por rol, beneficios como libertad condicional y conservación parcial de bienes, y un procedimiento judicial colectivo más ágil. Ambos coinciden en la centralidad de la justicia restaurativa y la reparación de víctimas, pero difieren en la arquitectura legal y los mecanismos procesales.La discusión sobre el proyecto ha generado especial preocupación en Medellín y el Valle de Aburrá, donde se advierte que varios cabecillas de bandas criminales que participaron en el denominado 'tarimazo', un acto en el que se subieron a una tarima en un evento del Gobierno junto al presidente Gustavo Petro, podrían quedar en libertad condicional si se aprueban los beneficios propuestos. Incluso otros delincuentes de alto perfil, como Felipe Marín Silva, alias Pipe Tuluá, podrían acceder a esas mismas prerrogativas judiciales si cumplen los requisitos establecidos.Ambos documentos fueron socializados, y se acordó que en los próximos días se volverá a reunir la Comisión, junto con otras organizaciones de alcance nacional, para conocer en detalle los contenidos del proyecto, que ya empieza a generar desconcierto en algunos sectores políticos, a pocos días del inicio de un nuevo periodo legislativo.El senador Efraín Cepeda se pronunció al respecto: “Creo que sería burlar a la justicia. Que salgan todos los delincuentes a las calles de Colombia para que en la mañana se sienten en una mesa de negociación y en la noche delinquen… yo no estoy con eso”.
El Secretario General de las Naciones Unidas , António Guterres, reveló su más reciente informe trimestral sobre la Misión de Verificación de la ONU en el país, correspondiente al periodo entre el 27 de marzo y el 26 de junio de este año.Guterres reconoció los avances alcanzados, pero también expresó su preocupación por la persistente violencia que afecta especialmente a comunidades indígenas y afrocolombianas, niños reclutados, excombatientes y líderes sociales.Tan solo en este periodo, fueron asesinados diez firmantes del Acuerdo, lo que eleva a 470 el total de excombatientes asesinados desde 2016. La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos también reportó 34 denuncias de homicidios contra defensores de derechos humanos y 13 denuncias de masacres.El informe advierte que la temporada electoral podría agudizar las tensiones políticas, aunque celebra el consenso entre los partidos para rechazar la violencia política. Para Guterres, erradicar esta violencia y garantizar una participación política inclusiva son metas centrales del Acuerdo de Paz.En materia humanitaria, la situación sigue siendo crítica. Entre enero y junio de 2025, se registraron 67.800 personas víctimas de desplazamiento forzado, especialmente en el Catatumbo, y 98.700 personas en condición de confinamiento. Esto representa un aumento significativo frente al mismo periodo del año anterior.A pesar de este panorama, el informe destaca avances importantes. El 95 % de los más de 11.000 excombatientes activos ya concluyeron sus planes individuales de reincorporación, y cerca del 30 % de estos incluyen formación política, evidenciando el compromiso con la participación democrática. Además, se instaló formalmente el Sistema Nacional de Reincorporación, que articula a más de 30 entidades estatales.En el frente rural, se adjudicaron 40.000 hectáreas de tierra y se formalizaron otras 86.000. Aunque estas cifras representan avances, aún están lejos de las metas del acuerdo: 3 millones de hectáreas adjudicadas y 7 millones formalizadas. Las restricciones presupuestales y los riesgos de seguridad para funcionarios siguen siendo obstáculos importantes.Guterres también hizo énfasis en la necesidad de acelerar la implementación de las sanciones propias de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), como herramienta clave para garantizar justicia transicional, reparación a las víctimas y reconciliación. Instó a los comparecientes a cumplir sus compromisos y a que estas sanciones se traduzcan en acciones restaurativas reales.Por otro lado, el informe reconoce avances en el Capítulo Étnico del Acuerdo, con nuevos decretos que fortalecen la autonomía de los pueblos indígenas. También se espera que en los próximos meses se adopte oficialmente el Plan de Acción Nacional sobre la Resolución 1325, referente a mujeres, paz y seguridad.El informe será presentado oficialmente el próximo 18 de julio en Nueva York por Carlos Ruiz Massieu, representante especial del secretario general y jefe de la Misión de Verificación en Colombia.La ONU reitera que, aunque los desafíos son múltiples, el apoyo internacional sigue siendo vital para este proceso liderado por Colombia.